Iritzia

Ciudadanos: ¿causa o síntoma?

Por Mikel Arana - Sábado, 17 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Las encuestas electorales son a la política como Sálvame Deluxe a la televisión. Nadie ve el programa pero luego lidera las franjas de audiencia. Nadie atiende a las encuestas, pero todo el mundo actúa en relación a lo que vaticinan, aunque algunas, a fuerza de forzar resultados, tengan menos credibilidad que El Bigotes.

Solo así cabe comprender el furor con el que gran parte del arco parlamentarios, ya sea madrileño, ya sea gasteiztarra, ha decidido emprender una batalla sin cuartel contra Ciudadanos (C’s). Han bastado unos extraordinarios (y difícilmente repetibles) resultados en las elecciones catalanas, dos o tres encuestas en las que los ultraliberales, o algo así, han logrado despuntar, para que quienes otrora ignoraban el partido de Toni Cantó, como Andoni Ortuzar o Mariano Rajoy abran la caja de Pandora de los insultos, para gozo y regocijo de Rivera.

Gran verdad la expresión no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Bien lo saben Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, que, ya sea por voluntad propia, ya sea por efecto de terceros, llevan meses en los que a fuerza de ignorarles van perdiendo punch tanto en la opinión pública como en las encuestas. Y también lo sabe Rivera, que se ha visto de la noche a la mañana en el centro de todas las salsas e intentará mantenerse, aunque sea repitiendo eslóganes tan vacíos como efectivos entre su clac. Y he aquí la pregunta clave: ¿el problema es C’s o la añoranza generalizada en esa clac de la ficticia arcadia feliz que comandaba el PP de Aznar?

Si atendemos a los datos de la última encuesta del CIS, (sería más fácil sostener mi tesis con la última de Metroscopia, pero no quiero abusar) los votantes de C’s han pasado de ubicarse en torno a un cinco en una escala de 0 a 10 entre izquierda y derecha, a rozar el 7. Lo que en sí mismo no es un dato que sorprenda a nadie, todo el mundo sabe que C’s es un partido de derechas, pero si sumamos ese dato al de la edad, la cosa empieza a ser algo más inquietante ya que C's pasa a ser la primera opción entre los votantes de 25 a 54 años. Es decir, no tiene éxito entre la gente muy joven que se decanta por Podemos y entre la muy mayor que prefiere partidos tradicionales como PSOE o PP, pero tiene cantera para las próximas décadas.

Visto lo visto, es evidente que el caladero de votos de C’s es principalmente el PP y la abstención. Es decir, aquellos que aún descontentos con Rajoy le han seguido votando, pero se lo están pensando y quienes sin una buena opción tras la retirada de Aznar no han encontrado a alguien que le represente en la diestra.

Así pues, hierra en mi opinión Ortuzar cuando dice que “el mayor problema de la política española es de color naranja”, porque el problema no es tanto C’s que no ha inventado nada, como del PP, que podrido por la corrupción ha ido perdiendo votantes por miles, y de quienes ignorando ese grado de putrefacción no han tenido empacho en negociar con ellos, ya sea por el bien de Euskadi, ya sea por la necesaria estabilidad institucional, en Catalunya, por ejemplo.

Hacen mal quienes temen a C’s en darle un protagonismo por el que lleva rogando años, pero una cosa es ignorarlo en público y otra muy diferente no darse cuenta de que entre todos están alimentado una opción que, de haber hecho las cosas como es debido, tenía que haber corrido el mismo destino que UPyD y va para Trump.