Menos Face y Más Book

Con este flamante reclamo lucía una importante cadena mexicana de librerías el llamamiento a la incursión literaria de sus clientes.

Lunes, 26 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 12:32h.

Con este flamante reclamo lucía una importante cadena mexicana de librerías el llamamiento a la incursión literaria de sus clientes. Lo suscribo, anticipando que no pretendo arengar contra ninguna red social que se precie, aunque más de una se lo merezca, ni contra alguien específico entre la inmensidad de sus clientes. Voy a intentar efectuar un nítido repaso a las repercusiones que conllevan los comportamientos de los usuarios, es decir casi todos nosotros, al utilizar las mismas en medio de esta ciclogénesis digital.

Tomemos como referencia un caso concreto acontecido recientemente. Ocurrió que, en el transcurrir del programa televisivo de Ana Rosa, en la cadena Tele5, fueron divulgados ciertos mensajes telefónicos que intercambiaban el expresidente catalán Carles Puigdemont y su exconsejero de Sanidad Toni Comín.

Estos confiados usuarios estaban utilizando la aplicación Signal para su intercambio de datos. Una robusta aplicación, desarrollada para teléfonos inteligentes, y que permite intercambiar mensajes de texto cifrados de forma segura. Por cierto, Signal está promovida por Freedom of the Press Foundation, organización dirigida entre otros por Edward Snowden.

Lo primero que pensé es que alguna persona interesada, subvencionada o insustancial les había hackeado. Por lo que, el supuesto hacker pudiera haber actuado por múltiples vías, tales como suplantar la personalidad del usuario en sus aplicaciones con las claves obtenidas tras una maniobra dephishing, o interferir en la comunicación telefónica no segura entre sus móviles. También pudiera haber accedido de forma remota a su dispositivo, o incluso realizar el acceso de forma directa al móvil, después de haberlo sustraído o durante un servicio de mantenimiento. Complicando un poco más si cabe este cúmulo de facultades técnicas, cabría la posibilidad de que uno de los usuarios hubiera sido objeto de un ataque del tipotempest, consistente en captar las señales de radiofrecuencia que emite el dispositivo electrónico.

Pero, que la ciberimaginación no nos despiste demasiado !!! El método para la obtención de dicha información resultó ser algo mucho más sencillo que todo eso: los mensajes fueron captados, en vivo y en directo, del teléfono móvil de uno de ellos por un cámara del programa televisivo durante un acto público. La conjunción del relajo en la paranoia persecutoria de uno, caso que la tuviera, y el hábil aprovechamiento del doble factor oportunidad-capacidad del otro, el caso es que nos encontramos ante un flagrante fallo en la custodia de la información personal.

En esta tesitura, y dejemos para otro mejor momento la derivada de repercusiones que tan inaudita revelación tuvo, el debate sobre el origen de la falla podríamos orientarlo hacia el factor humano o la tecnología. Qué más da, mientras no seamos conscientes de que no nos queda otro remedio que el de formar una auténtica, e interesada simbiosis, entre las personas y la tecnología. Por lo menos para este tipo de actividades.

Sin perder de pista que cualquier ser de este planeta, por necio que sea, puede dar al traste con el sistema tecnológico más sofisticado y avanzado que se le ponga a su alcance, la primera alternativa que se nos plantea, para preservar la privacidad de nuestra información personal en el uso de las redes, es la concienciación y la sensibilización.

Descargar la total responsabilidad de la custodia de la información confidencial exclusivamente en la tecnología puede resultar ingenuo o interesado por nuestra parte. Al que nos la quiera jugar, siempre le quedará la ingeniería social. Y la mejor forma de prevenir ésta, pasa por un mejor conocimiento de las herramientas informáticas que utilizamos, además de la observancia de ciertas pautas lógicas de comportamiento. Estos sensatos objetivos, tan sólo se alcanzan a través de la formación y capacitación continua.

Juantxu Mateos

Director de Desarrollo de Negocio de Nextel SA