Una retina para toda la vida

Iñigo Corcostegui Crespo - Jueves, 1 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 13:57h.

Si comparamos el ojo con el mecanismo de una antigua máquina de fotos –espero que alguien aún se acuerde de ellas- la retina sería la película y el resto de las estructuras (cornea, cristalino y cavidad vítrea) se corresponderían con las lentes de la máquina necesarias para el enfoque. Dicho de otra forma, la retina es el tejido nervioso que recubre el ojo por dentro, está formado por células que son similares a las del sistema nervioso central y se encarga de captar los estímulos luminosos que entran en la cavidad ocular a través de la córnea y el cristalino. Por eso la retina es fundamental para tener una buena calidad de visión, pues si no está en buen estado, la información visual que captamos del exterior no llega al cerebro y por lo tanto no podemos ver. Es muy importante mantener la retina sana. ¿Por qué? Porque así como otras estructuras importantes del ojo pueden ser trasplantadas o sustituidas (como la córnea o el cristalino), la retina es un órgano que no puede ser trasplantado y que en muchas ocasiones, cuando se ha producido un daño profundo de la misma no existe posibilidad de recuperación. De ahí que sea importante acudir al retinólogo (oftalmólogo especialista en retina) en el momento en que se presenta el daño, ya que esperas innecesarias pueden hacer que la alteración ya no sea reversible. ¿Qué podemos hacer para prevenir enfermedades de la retina? Las dos principales herramientas para mantener una retina sana son dos, el estilo de vida y la dieta. Estudios clínicos realizados en muchos miles de personas han demostrado que el llevar un estilo de vida saludable (no fumar, hacer ejercicio regularmente, mantenerse 

en un peso saludable…) mejora la salud de la retina y disminuye la incidencia de enfermedades tan devastadoras como la DMAE (Degeneración Macular Asociada a la Edad). Actualmente en Euskadi (al igual que en el resto de países desarrollados) la principal enfermedad que afecta a la retina es la DMAE, que es la principal causa de ceguera en pacientes mayores de 55 años. Se trata de una degeneración progresiva de la mácula (parte central de la retina) que se produce lentamente a lo largo de los años y que es fruto de la interacción de los genes heredados de nuestros padres (componente de riesgo familiar) y de factores ambientales (estilo de vida que cada uno de nosotros tenemos en nuestro medio). Además, la dieta juega también un papel fundamental en la prevención de enfermedades de la retina y puede jugar un papel decisivo en la calidad visual a largo plazo. Está demostrado que una dieta saludable (dentro del estereotipo popular conocido como “dieta mediterránea”) protege a la retina de enfermedades degenerativas y previene del envejecimiento de la misma. El pescado azul, las verduras y la fruta deben de ser abundantes en nuestra dieta para cuidar nuestras retinas. Los oftalmólogos no somos los especialistas que típicamente advertimos de los riesgos del tabaco, el ojo clásicamente ha estado un poco aislado de esta didáctica más típica de otro tipo de especialistas como neumólogos o cardiólogos. Esto ha cambiado. En la actualidad existen evidencias de peso que demuestran que el tabaco es el principal factor de riesgo modificable del desarrollo de DMAE, de modo que su consumo puede aumentar la probabilidad de desarrollo de la enfermedad hasta un 30%. Hasta hace pocos años la DMAE no tenía tratamiento y los pacientes perdían visión progresivamente sin opciones de frenar el proceso. En la actualidad existen drogas que pueden frenar la enfermedad en casos que hasta hace pocos años perdían la visión central de forma fulminante, pero como decía antes, no puede ser trasplantado. Por eso es importante prevenir y llevar una vida sana para cuidar de nuestra retina, que nos tiene que acompañar a lo largo de toda nuestra vida. ● 

Especialista en Retina Vítreo y Segmento Posterior del ICQO