mujeres magrebíes denuncian sus problemas para encontrar vivienda en bilbao

“Eres marroquí;lo siento mucho, los propietarios no quieren alquilaros pisos”

Una treintena de mujeres denuncian los problemas para encontrar una vivienda donde vivir en Bilbao, por ser extranjeras

Olga Sáez - Martes, 13 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO - Más de treinta mujeres en Bilbao denuncian problemas para conseguir un piso de alquiler en Bilbao. La asociación vasco magrebí Ahizpatasuna se ha hecho eco del problema que sufren estas mujeres y ha organizado varias manifestaciones para dar a conocer su situación, la próxima tendrá lugar el próximo día 21. Su protesta no se quedará ahí. Recurrirán al Gobierno vasco y tienen intención de apelar al Ararteko. El acceso a una vivienda es un derecho constitucional que ellas ven vulnerado pero, además, les preocupa los problemas que puede generar en sus hijos “esta discriminación por raza”. Tres mujeres marroquíes -Afaf, Meriem y Karima- ponen cara y testimonio al problema que sufre el colectivo. En el País Vasco hay 8.151 mujeres marroquíes, de las que una gran mayoría viven en Bilbao.

“Eres marroquí;lo siento mucho porque los propietarios no quieren alquilaros los pisos a vosotras”. Es lo que les dicen una y otra vez a Meriem en las inmobiliarias.

Meriem tiene 40 años. Antes había estado en Murcia. Se divorció y prefirió cambiar de lugar de residencia. Había oído que en el País Vasco podía vivir mejor. “Llevo dos años y medio en Bilbao”. En este tiempo, primero trabajó como interna cuidando una mujer mayor. Vivía con ella así que no tenía este problema. Fue al morir la mujer cuando se enfrentó a la doble dificultad de encontrar trabajo y piso. “Soy licenciada en Derecho en Marruecos. Somos respetuosas y respetamos la ley, pero aquí somos marginadas”. Meriem dice que “no me echaron del trabajo, pero al fallecer la mujer que cuidaba tengo problemas para buscar un piso o una habitación. Me rechazan en las inmobiliarias”.

Meriem se ha traído a su hijo con ella y los dos viven ahora en un piso en Santutxu, pero según cuenta, “ la dueña del piso me dice que no me puede renovar el contrato y que me busque otro”.

Ni ella ni sus compatriotas lo entienden. “Queremos saber por qué. ¿Qué hago, me quedo con mi hijo en la calle? Tenemos muchos problemas, porque incluso nos cuesta mucho conseguir la nacionalidad. Para tener una tarjeta de residencia pasan al final quince años”. Y le preocupa que esto sea un problema mayor en un futuro. “Mi hijo ahora mismo no tiene tarjeta de residencia. Tengo miedo por su futuro. Tiene 11 años, pero si no le dan la nacionalidad, si no consigue integrarse en el País Vasco, no voy a poder estar tranquila en un futuro”.

A Meriem la casera le ha dicho que tiene que irse porque dice que necesita el piso. Lleva ocho meses en él y nunca había tenido ningún problema. “De hecho, los vecinos le han dicho que la marroquí es una chica maja que no hace ningún ruido ni problema”. Sigue intentándolo pero la frase siempre es la misma: “Lo siento”, “lo siento”... Lo siento, una y otra vez.

Desde la asociación vasco magrebí Ahizpatasuna intentan ayudarles y por eso se han unido para denunciar esta situación. Según relata su portavoz, Afaf El Haloui, “a veces nos dicen que el piso es demasiado caro para nosotras, que no tienen pisos de alquiler y hay quien lo dice claramente: los propietarios no quieren mujeres marroquíes”.

El Haloui tiene 40 años y desde hace nueve vive en Bilbao. Trabajaba en labores de limpieza pero aprobó el acceso a la universidad para mayores de 25 años y ahora estudia Sociología. En su país había realizado estudios de auxiliar de enfermería. “En mi caso, me ayudaron un grupo de feministas y me facilitaron el acceso al piso en el que estoy en estos momentos. Si no, no habría encontrado”. Afaf vive con su hija de 9 años. “Por mi condición de inmigrante he tenido muchos problemas. Desde buscar trabajo hasta la convivencia día a día, o incluso a la hora de ir a comprar algo, nos miran raro. Nos sentimos de fuera”.

De hecho explica que “yo entré a través de una amiga, pero ahora se ha arrepentido. Le mando el alquiler y no hay problemas, pero dice que es barato el alquiler, que tiene una nieta que quiere el piso... La dueña nunca me ha faltado al respeto, pero la vecina de abajo me ha mentido diciendo que le tiro agua y basura y me ha montado un lío con la propietaria. Me dijo que me fuera a mi país”. Aún así, reconoce que ella se relaciona con mujeres feministas y “en ese círculo no tengo problemas con ellas”.

El dinero no es el problema Lo que tienen claro es que el problema no es el dinero. “A veces vamos en persona y nos ven que somos extranjeras, pero incluso cuando llamamos ya lo notan en el acento que no somos de aquí”, señala Meriem.

El problema, según denuncia, se produce en todo el País Vasco, no solo en Bilbao. De hecho, “en Gasteiz las mujeres también han comenzado a moverse por este mismo problema”. En los pueblos no hay tanto problema. Afaf dice que “las mujeres tienen la situación más complicada”.

El caso de Karima es similar. Tiene 30 años y lleva dos en Bilbao. Vive en una habitación y según dice tiene también muchos problemas y no solo de vivienda. “Tenemos problemas de alquiler, de trabajo, con los hombres...”. Sabe que no es fácil encontrar trabajo para nadie, pero dice que en su caso es mucho peor. En estos momentos estudia peluquería y recibe clases para mejorar el castellano.

Las tres, como otras tantas mujeres, trabajan al mismo tiempo que estudian para mejorar sus condiciones. Para Meriem “hay muchos estereotipos. Hay racismo”. Señala en este sentido que “he sacado una buena nota en un curso que estoy haciendo de Gerontología, un 9, y las compañeras han dicho: mira la extranjera”.

La vivienda es un derecho y por eso el pasado 22 de febrero se manifestaron. Junto a otros movimientos saldrán a la calle el próximo día 21. Además, van a mandar una carta al Gobierno vasco para que no se les victimice doblemente por su condición de mujeres y extranjeras. “Tenemos sueldos bajos y precarios y encima no nos quieren alquilar. Por eso queremos pedir ayuda a las instituciones. Creemos que quizás nuestra solución pasaría por un alquiler social”.

Afaf pone el acento en la necesidad de convivencia porque “nos ha tocado una generación que acaba de llegar con hijos. Somos muchas porque en el País Vasco hay 8.151 mujeres marroquíes, pero otras tantas no están en el padrón y a estas se suman los hijos”.

Dicen que “la sociedad tiene que ser consciente porque somos una masa importante y, si no nos integramos, va a generar choques”. Esta situación la sufren también, según confiesan, mujeres africanas y es posible que de otras procedencias aunque no lo hayan denunciado todavía ante la opinión pública y las instituciones.

El Ayuntamiento de Bilbao trabaja con la Red antiRUMORES en los distritos de Begoña, Deusto, Rekalde y Basurto -adonde el proyecto se extendió el año pasado- y trabaja con la vocación de llegar a todos los barrios, sumando cada vez más personas contra la discriminación.

Además, el Consistorio participa a nivel Europeo en la Red Intercultural Cities que promueve proyectos de sensibilización en varias ciudades Europeas, compartiendo experiencias de trabajo y buenas prácticas y está presente, asimismo, en la Red Vasca antiRumores-ZAS!, mientras a nivel estatal existe una coordinación entre ciudades para llevar a cabo actividades conjuntas y compartir experiencias.

Durante 2017, la estrategia antiRUMORES del Ayuntamiento de Bilbao consiguió llegar a casi 1.200 personas de la mano de distintas acciones. Talleres, mesas informativas, actividades artísticas o gastronómicas, dinámicas de participación o conferencias se han sucedido a lo largo del año haciendo especial hincapié, además, en la intervención con las personas jóvenes.