La importancia del protector bucal para deportista

Previene más de 200.000 traumatismos

Martes, 20 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 11:31h.

Los protectores bucales son aparatos flexibles, de plástico termoformable cuya finalidad es proteger los dientes y tejidos blandos de la boca durante la práctica de deportes o actividades en los que exista riesgo de daño. Además, también ayudan a reducir el daño causado en otras regiones de la cabeza y el cuello al participar en la amortiguación del golpe.

Debido a nuestro estilo de vida, hoy en día la práctica de deportes que puedan conllevar un riesgo no es una cuestión exclusiva de deportistas profesionales.

Alrededor del 10% de los accidentes deportivos afectan a la cabeza, el uso de protectores bucales previene más de 200.000 traumatismos según la Asociación Dental Americana.

Entre las consecuencias más frecuentes de estos traumatismos está la pérdida y fractura de dientes.

El protector bucal es básico en la prevención de estas lesiones que serían irreversibles. El riesgo de sufrir una lesión oral es 60 veces mayor cuando no se utiliza un protector bucal.

¿Sabías que el uso de protectores bucales, además de proteger tus dientes, puede aumentar tu equilibrio, fuerza y rendimiento deportivo?

Protegen el labio, el maxilar y los dientes superiores, que son las áreas donde se producen la mayor parte de las lesiones dentales durante la práctica deportiva, frecuentes en deportes como el fútbol, baloncesto, rugby, boxeo...

Facilitan la postura correcta y alineada de nuestro cuello, mandíbula y cabeza, mejorando por tanto nuestro equilibrio.

Pueden aumentar nuestra fuerza. Hay estudios que han comprobado que nuestros niveles de fuerza aumentan si apretamos los dientes. Un protector bucal nos permite hacerlo sin arriesgar la dentadura.  

Su uso es obligatorio en deportes de alto riesgo como el boxeo, el rugby, las artes marciales o el hockey, no siéndolo en deportes de riesgo medio, como el fútbol, el baloncesto, el voleibol, el patinaje, etc. Debido a ello es en éstos últimos donde más lesiones dentofaciales se registran al año. Por ello es importante concienciar a la población en su uso para prevenir este tipo de lesiones no sólo cuando es obligatorio sino también en cualquier actividad que conlleve un riesgo.

No sólo los adultos y adolescentes deben utilizar protectores bucales. Muchos padres no son conscientes del nivel de contacto y de las posibles lesiones que pueden sufrir también los niños en sus prácticas deportivas. Es muy importante acostumbrar a los deportistas desde muy jóvenes en el uso de los protectores. Cuanto antes se inicien en el uso, mejor.

Su objetivo es prevenir lesiones a nivel dental como fracturas, luxaciones y avulsiones o pérdidas dentarias. Y a nivel de tejidos blandos como cortes y hematomas al mantenerlos separados de los dientes. También pueden prevenir lesiones graves como fracturas de mandíbula, lesiones en el cuello, hemorragias cerebrales y pérdidas de conocimiento al amortiguar el impacto de la mandíbula contra el maxilar superior.

Existen distintos tipos de protectores bucales.

Protectores bucales prefabricados. Este tipo de protector es la opción más económica pero ofrece la menor protección porque se ajusta con una precisión limitada. Puede interferir con el habla y la respiración, porque la mandíbula debe estar cerrada para mantenerlo en su lugar. Un protector bucal prefabricado no se considera aceptable como artículo de protección facial.

Protectores que se adaptan a la boca. Estos protectores bucales son un molde que se debe hervir y morder para darles la forma de la boca. El molde está revestido de acrílico o goma. Cuando se lo coloca en la boca del atleta, el material de revestimiento del protector se amolda a los dientes y se fija.

Protectores bucales a medida. Hecho a medida por su dentista, este tipo ofrece la mejor protección, calce y comodidad porque está hecho con un molde que toma la forma de sus dientes*.

El mantenimiento de los protectores es una adecuada higiene, limpiándolos con agua templada con un cepillo y guardándolos en una caja rígida y ventilada.

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