Un minutoque evita diez curvas

“Túnel sí, pero servicio de autobuses también”

Clientes y propietario del restaurante Autzagane lamentan que a partir de ahora no dispondrán de transporte público

Un reportaje de Izaskun Moyano - Domingo, 15 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Lugar de descanso para camioneros, zona de confort para los txikiteros y templo de manjares para los más exquisitos. Ubicado a tres kilómetros de Amorebieta, en el barrio que lleva su mismo nombre, el mesón Autzagane acoge una gran cantidad de comensales tanto asiduos como esporádicos. Algunos aprovechan para salir de la carretera y tomar un aperitivo antes de volver al ruedo. Otros, en cambio, son grandes conocedores de su cocina y disfrutan de un buen menú a sus anchas. La reciente apertura de los túneles de Urdinbide parece que alterará un poco esta rutina. Y es que gracias a ello, el transcurso entre Gernika y Zornotza se acortará y muchos conductores optarán por elegir la vía rápida, dejando de lado el restaurante. Aparte, esta nueva carretera ha provocado que el transporte público no vuelva a parar delante del mesón, algo que lamentan amargamente tanto los trabajadores como los clientes.

Los que transitan por Autzagane diariamente agradecerán la apertura de los túneles de Urdinbide, ya que a través de ellas llegarán antes a su destino. Sin embargo, el sentimiento es totalmente opuesto en el caso de los vecinos del barrio y clientes del restaurante, porque ya no disponen de servicio de autobuses. El cocinero y actual propietario del restaurante, Iñigo González de Chávarri se queja de esta nueva medida impuesta con motivo de los túneles. “Cuatro de mis trabajadores suelen venir en autobús y a partir de ahora no sé qué vamos a hacer”, comenta, preocupado. “Además, dos de ellos no tienen permiso de conducir”. Según él mismo, llevaban tres o cuatro meses preguntando qué sería del servicio de transporte público con la construcción de los túneles, y aún siguen sin obtener ninguna repuesta. Hicieron una petición de señalizar el mesón, pero no obtuvieron respuesta. “Entre la Diputación, Interbiak y el Ayuntamiento de Zornotza se pasan el uno al otro esta responsabilidad y al final nadie hace nada”.

Los veintitantos vecinos del barrio Autzagane comparten la opinión de González de Chávarri. Y es que el autobús era el único medio público para acceder al restaurante y a la zona en sí. “Mi hijo de 17 años tomaba el autobús para quedar con sus amigos… A partir de ahora, ¿dependerá de nosotros para bajar a Amorebieta?”, pregunta el cocinero zarauztarra, que lleva al mando del mesón desde el año 1999. “Lo justo sería que al menos parase el autobús a ciertas horas”, comenta con el fin de buscar una solución. Respecto a su negocio, no le preocupan mucho los cambios que pueda provocar la apertura de los túneles de Urdinbide. Prevé que el número de camioneros que para a reposar pueda descender, pero “yo creo que los fines de semana el restaurante seguirá llenándose como hasta ahora”. Y con razón, ya que los asiduos y los no tan frecuentes de los días festivos conocen perfectamente la calidad de sus menús.

Algunos de estos clientes habituales también frecuentan el bar entre semana. Es el caso de los de cuatro amigos retirados Pedro, Emilio, Julio e Iñaki. Alrededor de las 12.00 horas del mediodía se reúnen en el bar durante un par de horas para tomar el hamabitako. Un aperitivo compuesto por queso fresco o membrillo, acompañado de un buen vino de la zona. Estos fijos de los días festivos procuran también acercarse al bar entre semana. Algunos llegan en coche;sin embargo, otros optan por tomar el autobús. “¿Qué vamos a hacer ahora? No podremos tomarnos el vinito tranquilamente si tenemos que conducir”, se preguntan.

decepción Los cinco amigos suelen realizar excursiones a Nafarroa o Asturias y aprovechan para comprar productos típicos de la zona, tales como chorizo o queso de Cabrales. Al volver, disfrutan de los manjares juntos en el bar del restaurante Autzagane. Tradición que lleva viva los últimos dos o tres años. Ahora se han llevado una gran decepción al enterarse de que no dispondrán de servicio de Bizkaibus para llegar al restaurante. “Yo esperaba que la apertura del túnel no iba a afectar al transporte público. ¡Qué desilusión!”, comenta uno cabizbajo. Todos están de acuerdo en que esta medida no es justa para los residentes, ni tampoco para los visitantes o clientes. “Que abran los túneles pero que no nos dejen sin autobús”, exigen.