pleno en liga

Mil minutos de Iñigo Martínez

el de ondarroa, que presume de pleno en liga desde su incorporación, ha respondido a las expectativas y está por encima del nivel del colectivo

Pako Ruiz - Lunes, 16 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

bilbao - Quizá sea un caso similar al de Raúl García. El navarro llegó al Athletic en agosto de 2015, días después de que el conjunto rojiblanco conquistara la histórica Supercopa frente al Barça, cuando en el pasado no era precisamente un jugador admirado en Bilbao, sino más bien lo contrario. A las pocas horas, se convirtió en uno de los futbolistas más admirados por el entorno. Su trayectoria en el Atlético de Madrid y sus conflictos en el césped cuando se medía a los leones se quedaron en agua de borrajas. Su implicación desde el minuto cero caló hondo en la masa social. A Iñigo Martínez (Ondarroa, 17 de mayo de 1991) le penalizaba ciertas declaraciones sobre el Athletic como jugador de la Real Sociedad y su motivación en los derbis se convertía en una sobreexcitación que generaba una evidente antipatía en Bilbao y en Bizkaia. Las palabras se las lleva el viento y el central asoma como una garantía que ha cumplido las expectativas y que ha hecho olvidar a Aymeric Laporte.

Iñigo Martínez, impedido para jugar las dos eliminatorias de la Europa League frente al Spartak de Moscú y el Olympique de Marsella, completó ante el Deportivo su decimoprimer partido consecutivo con el Athletic en Liga, por lo que acumula sus primeros mil minutos como león, una cifra redonda que merece un análisis inicial sobre este aún corto periplo del central vizcaino, por el que la Junta Directiva presidida por Josu Urrutia desembolsó 32 millones de euros para abonar su cláusula de rescisión con la Real, que le erige en el fichaje más caro de la historia de la entidad bilbaina, que aprovechó la caja que había hecho con la marcha de Laporte al City por 65 millones.

El de Ondarroa, que comparte origen con Kepa Arrizabalaga, ha lucido una regularidad que le ha premiado, una vez que ha estado por encima del nivel del colectivo. El sábado fue, además, de lo poco salvable de la dolorosa derrota ante el Deportivo, como reconoció el central: “Es un golpe duro, todos queríamos ganar. Supone un pasito para atrás que a todos nos duele. A nadie le gusta perder y menos en casa”. Iñigo evitó el tercer tanto deportivista al filo del descanso y sacó detalles de su calidad y poderío, aunque tampoco estuvo tan fino como en encuentros anteriores, como sí lo fue en el Estadio de la Cerámica, ante el Celta o el Valencia, estos dos últimos disputados en San Mamés.

un intocable José Ángel Ziganda, del que se sabe que solo le restan seis encuentros al frente del Athletic, no dudó ni un segundo en conceder la titularidad a Iñigo Martínez desde el minuto cero. No en vano, debutó en Montilivi con apenas un par de entrenamientos a sus espaldas, si bien no fue el estreno deseado, ya que los rojiblancos naufragaron frente al Girona después de firmar un pésimo encuentro en todos los conceptos. Iñigo, pese a ello, no desentonó en la fracasada fórmula del técnico de los tres centrales, con Yeray y Unai Núñez como escuderos del de Ondarroa. Estos dos han sido sus parejas habituales desde entonces, con seis presencias para el portugalujo y cuatro para el barakaldoarra, que ante el Deportivo sustituyó a vuelta de vestuarios a Etxeita, que se estrenaba junto a Iñigo, por una lesión del zornotzarra.

El exjugador de la Real Sociedad, que regresará a Anoeta el próximo día 28 y donde asume el ambiente hostil con el que se encontrará salvo que vea sendas amarillas en el Bernabéu y en el choque del próximo lunes frente al Levante en La Catedral, tardó cuatro partidos en conocer su primera victoria como león. Fue ante el Málaga, en un mal choque de los de Ziganda, que tuvo que escuchar desde las gradas los cánticos más duros hacia su persona pese al triunfo. Repitió éxitos ante el Leganés y el Villarreal, al mismo tiempo que ha gozado de un par de claras ocasiones en las que ha estado a punto de estrenarse como goleador, matiz que confía disfrutar en lo que resta de curso. El miércoles se tendrá que exigir al máximo en el Santiago Bernabéu, un feudo maldito para el Athletic y para el propio Iñigo, ya que nunca ha logrado puntuar con la Real y la campaña pasada fue expulsado.