en bikini en el centro de bilbao

“¿Qué hago con la ropa de invierno? ¿La guardo o no?”

El aeropuerto de Loiu, con 30,4 grados, registra la segunda temperatura más alta de la península Ha habido un cambio en la situación atmosférica y entramos en una etapa más estable, cálida y seca

Marta Martínez - Jueves, 19 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Al mediodía, los termómetros rondaban los treinta grados en el centro de Bilbao y muchos aprovechaban las horas libres de la comida para disfrutar, al fin, de un ambiente soleado, caluroso y seco. Los parques presentaban una imagen casi olvidada tras un duro y crudo invierno que se ha alargado hasta bien entrada la primavera. Euskadi ha registrado el invierno más húmedo desde 1948 y en lo que va de año solo ha habido 29 días sin lluvia. Ante estas cifras, había ganas de buen tiempo... y muchas.

En Doña Casilda, cuadrillas de estudiantes tomaban el sol, los niños disfrutaban de los columpios y muchos vecinos aprovechaban la sombra de los árboles para tomar un respiro. “Al sol no se puede estar”, señalaba Elena, recostada sobre las piernas de su marido. Sin embargo, reconocía que “teníamos ya muchas ganas de sol, ¿y quién no?” “Ha sido un invierno muy duro, no ha llovido tanto en 150 años”, añadía Manuel.

María y Alba estaban deseando poder tomar el sol, así que aprovecharon un rato libre para ponerse en bikini en la campa. “En Semana Santa estuve en Benidorm y pude ir a la playa, por eso no estoy tan blanca, si no, ¿de qué? Aquí es imposible”, aseguraba la primera. “Hay que aprovechar estos días porque dicen que la semana que viene va a llover otra vez”, recomendaba. Al igual que muchos vascos, María lleva un control diario de la previsión meteorológica. “El invierno ha sido muy duro, mirabas y todos los días daban lluvia y frío. Yo estaba deseando ver el sol”, aseguraba.

Según el meteorólogo Edorta Román, el tiempo soleado y las altas temperaturas se mantendrán, al menos, hasta el domingo. El día de ayer será el más caluroso de la semana, pero el ambiente seguirá por encima de los 26 grados hasta el sábado. “Las temperaturas bajarán el domingo hasta los 24 grados y puede haber tormentas durante la tarde-noche”, explica. Todavía es pronto para dar una previsión certera de lo que ocurrirá a partir del lunes, pero todo parece indicar que la semana próxima será algo “más fresquita”. A pesar de ello, Román explica que ha habido un cambio de patrón y que podemos dar por concluido el largo y crudo invierno. “Ha habido un cambio radical en la situación atmosférica y ahora entramos en una etapa más primaveral, temperaturas más suaves, poca lluvia en el Cantábrico. La oscilación del Atlántico Norte (NAO) es la que regula la situación de la atmósfera a nivel de Europa Occidental y ha estado en situación negativa gran parte del invierno;se espera que a finales de abril y principios de mayo cambie a fase positiva y lo que suele ocurrir cuando hay ese cambio es que tenemos tiempo más estable y temperaturas en ascenso”, sostiene el meteorólogo.

Menchu estaba ayer en el parque de Doña Casilda con su amiga Mónica y tenía una duda: “¿Qué hago con la ropa de invierno, ¿la guardo o no?”. Según Román, la respuesta es sí. “Estamos en Euskadi y aquí siempre hay que tener a mano un chubasquero y un paraguas, hasta en pleno mes de julio, pero en líneas generales sí que podemos guardar la ropa de invierno. Avanzamos claramente hacia una situación más primaveral, ya más próxima al verano”, afirma.

Las máximas La temperatura más alta en Bilbao se dio a las 15.20 horas, con 30,3 grados. En Euskadi, la máxima se registró en el aeropuerto de Loiu, 30,4 grados, la segunda más alta de la península por detrás de Ramales de la Victoria (Cantabria), que superó los 31 grados. Con este ambiente de sol y calor, la jornada laboral puede resultar sofocante para muchos;para otros, sin embargo, resulta más amena porque pueden disfrutar de la hora de la comida al aire libre. “Siempre que hace bueno comemos en la calle”, explicaba ayer Sheila, de Barakaldo, sentada bajo la sombra de un árbol junto al Museo Guggenheim con sus compañeros de trabajo Estefanía, de Leioa, y Yeneko, de Algorta. “Este año no hemos comido muchos días fuera de la oficina”, reconocían. “Con días soleados, esta hora es más amena, pero luego cuesta más volver a la oficina, todavía nos queda toda la tarde por delante”, aseguraba Estefanía.

Fueron muchos también los que aprovecharon el final de la jornada escolar y laboral para ir a la playa. La de Sopela, por ejemplo, presentaba una imagen típica de verano: bañadores, bikinis y niños haciendo castillos en la arena. Eso sí, eran pocos los que se animaban a probar el agua. La nota negativa se dio en Ereaga, donde un hombre sufrió un golpe de calor y tuvo que ser evacuado en ambulancia. Ya por la tarde, el viento del noroeste refrescó el ambiente y, a las 18.30 horas, las temperaturas bajaron diez grados tanto en Bilbao como en la costa vizcaina.

El ambiente soleado de ayer y la previsión para los próximos días alegró a la mayoría;ahora solo queda esperar que la primavera siga esta tendencia. “Esperemos que la primavera se porte bien, porque nosotros nos portamos muy bien”, bromeaba Elena en el parque de Doña Casilda. Edorta Román explica que aún es pronto para saber cómo va a comportarse el verano, pero “va a depender de cómo sea la primavera, sobre todo el final”. “Suele ocurrir que tras finales de primavera secos y calurosos, suelen venir después veranos secos y calurosos, ha habido excepciones porque esto no es una regla científica, pero sí hay un cierto comportamiento”, explica.