Rozalén | cantante

“Con las sentencias sobre Catalunya, músicos y tuiteros tengo miedo;no soy libre al escribir”

La artista albaceteña presenta en Bilbao, en Euskalduna Jauregia, las canciones de su exitoso disco ‘Cuando el río suena...’, todo un número 1

Una entrevista de A. Portero - Jueves, 26 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Bilbao - Rozalén es la cantante estatal del momento. Debutó con Con derecho a..., hace un lustro, se consolidó con Quien me ha visto...y se ha convertido en Nº 1 con su tercer disco, Cuando el río suena...(Sony), aunando compromiso, pop, música latinoamericana y ritmos contemporáneos. La albaceteña presenta sus canciones este sábado en Euskalduna Jauregia. “Viene gente de derechas a mis conciertos”, explica.

En ‘Algo está pasando’ canta con La Pegatina. ¿Qué pasa con usted, se ha desatado la locura?

-(Risas). Estoy en todos los discos. La Pegatina son amigos, les he visto en muchos conciertos. ¿Y qué pasa conmigo? Pues que, a veces, me siento hasta abrumada porque canto desde que hablo y es lo que más feliz me hace, pero estudié Psicología y Musicoterapia, y nunca me imaginé ni grabar un disco.

Y esa querencia suya por la música, ¿cambia con el éxito masivo?

-Hay cosas que sí, pero la esencia es la misma. Ahora mi afición se ha convertido en trabajo y estás obligada a cantar en días que te sientes regular. A pesar de todo, la música, aunque esté mal, es mi mejor medicina. Trabajar en lo que te hace feliz es que te toque la lotería.

¿Es su disco más personal?

-Los discos de los cantautores son personales porque contamos lo que nos pasa. En el último, no solo cuento lo mío, también lo de mi familia, cosas muy íntimas y tabú para este país. Me apetecía hacerlo y homenajear a mi abuela. Está siendo muy sanador para mi familia. Hay que hablar las cosas y ponerlas sobre la mesa, incluso bromear con ellas, aunque sean malas. Así se normalizan.

Canta temas controvertidos, de la memoria histórica al feminismo.

-Pero me tiro por el lado humano, no por el político, sabedora de que son cuestiones polémicas. Quien no quiere rescatar el pasado es porque no se ha puesto en la piel de quien perdió a alguien. Deben ser tenidos en cuenta y homenajeados. Así llega la reflexión de la gente.

¿Tiene oyentes del PP y Ciudadanos?

-Viene gente de derechas a verme. No quiero que venga solo a mis conciertos quien piensa igual que yo. Me apetece sentarme y dialogar con ellos desde el amor.

Así sus historias personales se convierten en generales.

-Claro, y lo agradezco. Yo no voy con agresividad.

Ni siquiera al hablar de feminismo. ¿No cansa tener que explicar ciertas cosas en el siglo XXI?

-Es la cultura machista que impregna la sociedad, y no se puede cambiar de un día a otro. Es verdad que cansa oír el típico comentario de “ni feminismo, ni machismo” y tener que ir al inicio, de dónde nace el feminismo... y tratar de no echar por la borda el trabajo de tantas mujeres. Si hay que repetirlo, se hace.

Más valiente, incluso, es ‘El hijo de la abuela’, con el trasfondo de ETA y la represión en Euskadi.

-Es la canción que más tengo que explicar porque la historia de Euskadi se ve diferente fuera de allí. Se juzga todo muy rápido. Sitúo mi canción en el contexto de una ETA que no había empezado a matar, cuando estaba naciendo. A mí, en el colegio no me explicaron nada, ni de la Guardia Civil, ni de la dictadura...

¿Qué historia cuenta ese tema?

-La de Miguel, un joven que llegó al pueblo detenido, torturado y desterrado. No había matado, solo repartió unos panfletos y mi abuela lo acogió. Es similar al tema de los refugiados actuales. Era un tiempo en el que no se podían defender.

¿Vive todavía Miguel?

-No solo vive, sino que me lo he encontrado y me ha contado su historia. He aprendido mucho porque está claro que nunca estaré de acuerdo con las muertes de ETA, pero tampoco sabía el contexto previo a la violencia. Si en toda España se sufrió, en el País Vasco creo que fue un poco más. Hay que estudiar y leer, que no todo es blanco o negro.

Canta: “El único crimen, un pensamiento libre”.

-Claro, a mucha gente le llamaban etarra y estaba contra la violencia. Me he atrevido a contar y cantar eso y alguna me está cayendo.

Esa frase remite a la ‘ley Mordaza’ y las sentencias recientes a raperos y tuiteros, ¿no cree?

-Y a Catalunya. Un pueblo retrocede con la represión y el castigo. La historia lo ha enseñado, pero no aprendemos. No defiendo las letras violentas, pero ¿y la libertad de expresión? Meter en la cárcel a la gente por eso... Tengo mucho miedo, ya no soy libre al escribir.

Suena muy ecléctica, yendo de la raíz española y latina al pop y a los ritmos contemporáneos.

-Porque escucho todo tipo de música. Mi generación es la de Internet. Me encanta variar e ir de algo muy rítmico, cercano al rap o al drum’n’bass, a Violeta Parra. Del oyente de Cadena Dial al de La Pegatina.

¿Los prejuicios matan?

-Sí. Yo he sido muy prejuiciosa. No hay que juzgar sin informarse.

Está agotando entradas.

-La gira va de tralla. Tenía cierta prevención por los temas de algunas canciones, pero el público se ha metido en mi pensamiento para creer que todos somos la misma cosa.

¿Qué ofrecerá en Bilbao?

-Diversión, emoción, reflexión... Es un concierto inclusivo, con lenguaje de signos, con protagonismo de la banda y teatral. Habrá mucha diversión y amor.