‘Mi familia del norte’, Dany Boon vuelve a reírse de los estereotipos culturales y familiares

Valentin, un famoso diseñador, ha fingido ser húerfano porque se avergüenza de su familia... hasta que ésta se presenta en su trabajo

Un reportaje de Frank Martín - Viernes, 11 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

boas la estela que dejó la comedia francesa Bienvenidos al norte -película que arrasó en el país galo con más de 5 millones de espectadores-, llega una nueva entrega de humor y localismos franceses con Mi familia del norte. El actor y cineasta Dany Boon repite a los mandos de la dirección en esta nueva cómica entrega, que llega diez años después de aquel primer largometraje.

Para abordar el proyecto, Dany Boon apunta que se inspiró en su propia experiencia: la mudanza desde su pequeña localidad norteña Ch’ti hasta París: “Me planteé qué hubiera pasado si al llegar a la capital les hubiera hecho caso a los productores que me decían que olvidara mis orígenes y me quitara ese acento”.

Porque esa es la decisión que toma el protagonista de la película, Valentin Brandt -el propio Dany Boon-, quien junto a su mujer Constance forma la pareja de moda en el mundo de la arquitectura y el diseño. Ambos se están preparando para la inauguración de su retrospectiva en el prestigioso Palacio de Tokyo en París y lo que nadie sabe es que, para hacerse un hueco en este exclusivo mundo del lujo, Valentin ha mentido sobre sus modestos orígenes norteños, hasta el punto de fingir ser huérfano. Pero cuando su madre, su hermano y su cuñada aparecen en la gala, los dos mundos entran en colapso. Y, además, a causa de un accidente, Valentin pierde la memoria y vuelve de nuevo a sus 20 años, más norteño que nunca.

universal. Si bien Dany Boon reconoce que se trata de su proyecto más personal, también reivindica que “el tema de la familia, independientemente de la clase social, es muy universal y también es siempre es lo primero”. Por ello opina que el público llega a emocionarse con las escenas más sentimentales, a la par que se ríe con las partes más cómicas de la película, que son muchas. “El filme se burla en cierta manera del esnobismo de los parisinos y lo único que hice fue aplicar un principio muy básico: enfrentar dos elementos totalmente opuestos”. Y ellos son una familia muy campechana del norte, frente a una familia de clase media-alta que vive fuera de su realidad. Unos estereotipos culturales y familiares que podrán recordar a la española Ocho apellidos vascos. Porque la intención es la misma: hacer reír.