JEFE DE DELITOS INFORMÁTICOS de LA ERTZAINTZA

Manuel Viota: “El acoso sexual solo se acaba cuando el menor denuncia”

El jefe de la sección de Delitos Informáticos de la Ertzaintza ofrecerá hoy una charla sobre el ciberacoso en el Museo San Telmo, de Donostia, organizada por Jakiunde

Una entrevista de Ruth Gabilondo - Miércoles, 16 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 09:08h.

Donostia - Fue una de las dos personas que crearon la sección de Delitos en Tecnologías de la Información de la Ertzaintza hace veinte años y lleva dirigiendo este área desde 2002. Manuel Viota, junto con otros nueve agentes, trata de poner freno a la ciberdelincuencia, a las estafas que se producen en Euskadi, pero fundamentalmente al ciberbullying y al acoso sexual por Internet, un lugar “inabarcable y recóndito”.

¿Cuántos delitos informáticos investigó la Ertzaintza en 2017?

-Se registraron 9.217 delitos informáticos, un incremento del 18,6% con respecto al año anterior. Suponen más un menos un 11% del total de los delitos que se registran en Euskadi.

¿Cuáles son los más comunes?

-Las estafas: los delitos contra el patrimonio se llevan más del 80%. De lo 9.217 totales, 8.386 son delitos contra la propiedad. Las estafas más comunes son la compraventa en sitios de segunda mano, las de alquileres, a hoteles o casas rurales.

Uno de los delitos informáticos que genera mayor preocupación es el ciberacoso. ¿Cuántas denuncias se interpusieron en la Ertzaintza el año pasado por este delito?

-Hay dos tipos de ciberacoso: uno es el sexual y otro es el ciberbullying. Por acoso sexual solo hemos tenido en 2017 cuatro casos tipificados así, lo que pasa es que muchas veces se tipifican de otra forma, con lo cual es complicado establecer una cifra exacta. Y de ciberbullyingtuvimos 81 en 2016, mientras que en octubre de 2017 ya teníamos 66. No se ha incrementado, sino que se mantiene.

De los ochenta casos de ‘ciberbullying’, ¿qué tipo de comportamiento es el más habitual?

-Insultos por la red. Muchas veces el acoso físico, luego se complementa con el acoso informático. El WhatsApp no suele ser muy problemático, porque hay demasiados testigos y encima identificas rápido quién es el titular. Tuvimos un caso de una autora que le puso a una chica para reírse de ella, el cuerpo de una oveja con la cara de la víctima. La puso como perfil de WhatsApp, así que fíjate lo fácil que es esa investigación.

Ahora el acoso no se sufre solo en el colegio...

-No, ahora es 24/7. Ya no te vas del cole y descansas. Ahora el acoso te sigue hasta tu casa, los daños que sufren los menores son mayores. Pero tampoco se atreven muchas veces a decirlo a los padres, porque lo quieren solucionar ellos.

El ‘ciberbullying’ lo suelen cometer menores de edad. Sin embargo, ¿el acoso sexual por Internet lo ejercen adultos?

-Sí, la mayoría de las veces es entre un mayor de edad y un menor. Lo que pasa es que aquí hay mucha cifra negra, porque a los menores les cuesta mucho denunciar estos delitos.

¿Desde qué vías reciben estas denuncias?

-Uno de los casos más duros que tuvimos llegó por un correo electrónico. Una menor de 14 años nos escribió contando que le estaban acosando y obligando a realizarse vídeos y tocamientos. El chico tenía 21 años. Lo que nos puso la piel de gallina es que el chico quería quedar para mantener relaciones sexuales, le estaba coaccionando de una manera brutal para quedar con ella. Esa persona fue detenida, después de un operativo en Bilbao. Concertamos la cita y cuando llegó, le detuvimos, salió el juicio y le condenaron a cinco años de cárcel.

¿Es uno de los casos más duros que ha tenido que investigar?

-No, ha habido alguno bastante más sangrante. Tuvimos uno hace unos años en Gernika, con un acosador que le estaba haciendo esto a un montón de niñas. Cuando localizamos el ordenador, además de la niña que denunció, de 14 años, localizamos unas 100 carpetas más de otras chicas. Curiosamente, un año después, tuvimos otro caso en Donostia. Un chaval estaba extorsionando a unas catorce chicas, a quienes les había quitado la cuenta de correo y les pedía fotografías desnudas, a cambio de no distribuir material sensible que tenían en su correos a todos sus contactos. Ninguna de las chicas aceptó. Tres meses antes, habíamos estado dando una charla en su colegio y les contamos el caso de Gernika. En cuanto les pasó, las chavalas sabían qué tenían que hacer, fueron a denunciar y en tres semanas le habíamos detenido.

¿Cuál es el perfil del depredador sexual?

-Puede ser de cualquier edad. Hemos tenido operaciones conjuntas de pornografía infantil, que se ha detenido a mucha gente desde 60 años hasta joven, cualquier escala social o profesión. La mayoría son varones.

¿Cómo actúan? ¿Cómo contactan con los menores?

-Cuando empecé con esto, el rey era el Messenger, pero no te daba ningún tipo de información de quién eras. El delincuente tenía que ir cogiendo confianza con la víctima y eso podía tardar meses. Ahora ya no. En cualquier perfil de cualquier red social están todos los datos, con lo cual el acercamiento es mucho más fácil. Lo que suelen hacer es enamorar a los menores. Cuando quieren contactar con ellos para tener una relación sexual plena, confiesan su edad, y ponen ejemplos de parejas de famosos con diferencia de edad, hablan de que el amor es libre, de que no tiene que ser un impedimento. Como crees que es tu media naranja, es muy fácil que llegues a contactar con él.

¿Hay alguna otra manera?

-Se hacen pasar por otra persona, te envían una foto, tú otra;luego una foto en bikini, tú otra;luego desnudo, tú también, y ahí te tienen cogida. Si encima han conseguido los contactos de la víctima, pueden amenazarle con mandar esas fotografías a todos. Si la víctima tiene la suficiente frialdad y es capaz de poner el asunto en conocimiento de sus padres, la cosa se acaba ahí. Le detenemos y ya está.

¿No suele suceder así?

-Muchas veces los menores se sienten culpables por haber enviado esa primera foto y no se atreven a comentarlo con sus padres, creen que les van a castigar, que les van a repudiar. Intentan solucionarlo de la forma más rápida, mandándoles una fotografía más y ya está. Pero eso es un craso error, porque empieza la espiral y no acaba nunca. A los chavales en las charlas les recalco dos cosas: nunca nadie en su vida les va a querer ni la mitad de lo que les quieren sus padres y la mayoría de los problemas se solucionan hablando. Si nos los callamos, los problemas suelen crecer. El tema del acoso no se va nunca, ni el sexual, ni el del bullying. Si un crío en el cole sufre acoso y se calla, no se va a enterar nadie y va a seguir sufriendo acoso siempre. En el acoso sexual igual, cada vez les van a pedir más. Solo se para cuando hablan, cuando denuncian. Allí se inicia la investigación y lo solucionamos nosotros.

¿Los jóvenes son conscientes de los peligros que puede acarrear su autoexhibición en la Red, al subir fotos sexis, por ejemplo?

-No, porque confían demasiado en las otras personas. Si le mandan una foto sexy a su novia o novio, creen que la relación es súper estable, madura, y que nunca enseñará esa fotografía. Les cuesta entender esa difusión.

¿Cuesta entender que esa imagen es probable que acabe en la Red?

-Sí, y una vez pongo una fotografía en Internet es imposible retirarla. Cualquiera que la haya visto, la ha podido descargar y guardar en el ordenador. Ahora esto es un delito. La difusión de una imagen sexual, aunque la hayas obtenido de manera voluntaria, es un delito tipificado y es perseguible. Pero por mucho que detenga a la persona que lo ha hecho, no puedo retirar la foto. Tenemos casos de difusiones de más de 15 años y todavía cuando investigo un tema nuevo sigo encontrándome esas fotos.

¿Qué le transmiten los jóvenes en las charlas?, ¿Realmente les preocupa este asunto?

-No, pero se suelen preocupar bastante más cuando les cuento todas las pegas que hay. Ellos viven en un mundo ideal, en un mundo feliz. Internet es maravilloso, tiene muchas más ventajas que inconvenientes. Pero la parte oscura, que es la que yo veo en mi trabajo, ellos no la ven. Solo la ven cuando son víctimas. Ellos controlan mucho las redes sociales y la tecnología, pero se creen que controlan más de lo que lo hacen. Les falla el conocimiento del ser humano. Internet ni es buena, ni es mala, es una herramienta. Hay que proteger a nuestros hijos de las personas que hacen mal uso de Internet, no de Internet.

¿Cómo pueden proteger los padres a sus hijos si muchas veces tienen un conocimiento menor en el ámbito tecnológico?

-Si en la ecuación Malo-Víctima-Internet quitamos Internet, los sistemas de protección son exactamente los mismos que los que me decía mi abuela, mi madre o mi padre cuando era adolescente. ¿Por qué? Porque me están protegiendo de las personas. Los padres lo que tienen que hacer es entenderles, defenderles, protegerles, denunciar e intentar apoyarles.

¿Qué herramientas tienen?

-La única eficaz es la educación. Es cierto que hay dos filtros parentales: el que no te permite ir a según qué sitios y otros que te permiten ir a cualquier sitio, pero te graban el camino por el que están yendo, una especie de espía. Si no está pactado con el crío, esto no vale para nada. Hay que educarlos.