“Empecé sin saber dónde me metía pero con la convicción de que era diferente”

Aare Castillo cuenta en primera persona su experiencia en Leinn, algo que define como “viaje vital”

Miércoles, 16 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 09:08h.

Bilbao - Como cualquier joven que sale del instituto, Aare Castillo llegó a la universidad sin tener muy claro su futuro pero con todos los sentidos alerta. Debido a la propuesta innovadora del grado Leinn, la incertidumbre fue aún mayor porque empezó “sin saber muy bien en dónde nos metíamos pero con la convicción de que era algo diferente y que queríamos vivir esa experiencia”.

El resultado de la apuesta que hizo hace seis años cuando se incorporó al laboratorio de Oñati es “un cambio muy importante en mi, tanto personal, como profesionalmente”. Hoy en día Aare es una de las 30 socias de Tazebaez, una empresa nacida con siete socios de la primera generación Leinn de Mondragon Unibertsitatea (MU) que se dedica a crear impacto positivo en el mundo, facilitando la innovación. Además de en Bilbao, esta cooperativa dedicada a la consultoría, la aceleración de proyectos o la comunicación tiene otras sedes en Maastricht, Seúl y Shangai. “Veíamos la importancia de estar en Euskadi porque es donde queremos estar y crear impacto, pero también queríamos estar en otras partes del mundo para enseñar todo aquello que hemos aprendido, cómo nos ha transformado y poder compartir esa experiencia”.

No obstante, Aare siente como un privilegio trabajar en la segunda planta de Bilbao Berrikuntza Faktoria, donde desarrollan su actividad muchas de las statupscreadas bajo el signo de Mondragon Team Academy (MTA). “Estamos en el edificio BBF porque para nosotros es importante ya que te mantiene cerca de ese gen emprendedor, de esas ganas de cambiar y de hacer cosas diferentes, hay empresas jóvenes, empresas más consolidadas o los mismos leinners, que te hacen conectar cada día con el mercado y con esa energía”, afirma Castillo. El trabajo colaborativo está en el ADN de esta emprendedora. Muestra ello es que hace dos años decidió fusionar la consultoría de comunicación visual que creó, junto a cuatro compañeras, con Tazebaez al comprobar que ambos proyectos eran complementarios. “Después de ocho meses decidimos que no tenía sentido que fuésemos por caminos diferentes porque teníamos visiones muy parecidas de lo que queríamos hacer”. Además, trabajar en Tazebaez no impide a sus miembros seguir creando proyectos personales, al contrario.

Y mucho de este espíritu se debe a MTA. “Tienes que crear una empresa, conoces al cliente, vives viajes que te ayudan a ver el mundo desde otra perspectiva, conoces a muchas personas que te hablan de sus propias pasiones, de sus proyectos...” Y de repente, dice, “empiezas a encontrarte a ti misma, comprobando qué es lo que te gusta y qué es lo que quieres hacer en el futuro”. Un futuro que esta leinnerha transformado en su presente. - I. A.

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