El sacacorchos

‘Bocagrandes’ y ‘manoslargas’

Por Jon Mujika - Viernes, 18 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

ES algo de lo que ya nos advirtieron nuestros antepasados, por escrito o a viva voz, depende de lo que haya escuchado cada cual. Pero es algo bien sabido, en todo caso: en cuanto el alma pierde la aureola juvenil, los generosos torneos por el aplauso son sustituidos por las egoístas competencias por el dinero. En alguna edad de nuestra vida perdimos la ilusión por el agasajo si no va acompañada por la recompensa en el negocio. Es eso que los poetas llamaron, tiempo atrás, la pérdida de la inocencia. Tan legítimo es buscar el negocio como absurdo pedir que a uno le den las gracias por según qué ofertas. ¿Acaso las dieron ellos por traer las finales de rugby a a Bilbao?

Pero los poetas han sido y son, por definición, hombres y mujeres que pasan hambre y no parece que otros gremios estén dispuestos a esas fatigas. En nombre del libre comercio se dan rienda suelta a los precios, con la esperanza de que sea la demanda la que regule los abusos y excesos, si los hubiera. Desde los muros de la hostelería y la hotelería saltan ahora voces discrepantes contra la Autoridad Vasca de la Competencia y contra quien ose poner el grito en el cielo por lo cobrado. No hubo desmanes, vienen a decir. Hombre, si uno mira alguna que otra factura que pagó esos días como mínimo les diría a los protestantesque no hablan en nombre de todos. Los hubo, vaya que sí los hubo. “Así planchaban, así, así;así plancharon alguna cartera que yo los vi”, que diría aquella vieja canción infantil dde Gaby, Fofó y toda la panda. Como también hubo apuestas arriesgadas, disposición en según qué tercios y la voluntad de sumar ofertas.

Pero puestos a denunciar esos errores de cálculo,oigo también que no llegó tanto como se dijo ni hubo derroches a troche y moche de quienes vinieron a Bilbao tras la huella del rugby. Falta experiencia a la hora de hacerse con las riendas de los grandes acontecimientos, es cierto. En las dos esquinas del ring que hoy se cruzan acusaciones como puñetazos. Visto sin ningún interés concreto, el duelo lleva camino de convertirse en una pelea bufa entre los bocagrandesque quisieron llenarse de medallas y los manoslargasque quisieron llenar sus cajas registradoras. Quiero pensar que en ninguno de los dos bandos han sido mayoría los desmedidos hijos de Eva pero sus voces son las que más se escuchan días después. Quienes callan tienen más razón que un santo.