Maite Elorriaga Presidenta de Acambi

“Ahora hay personas que se pueden librar de la quimio, antes era sí o sí”

La Asociación de Cáncer de Mama de Bizkaia celebró ayer su 30 aniversario con una jornada en el Hotel Carlton en la que repasaron los avances que se han dado

Una entrevista de Ane Araluzea Fotografía José Mari Martínez - Sábado, 19 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - La marea que cada octubre tiñe la ciudad de rosa para apoyar la batalla contra el cáncer de mama es un logro reciente de Acambi, que ha conseguido comprometer a toda la sociedad vizcaina en esta contienda que afecta a una de cada ocho mujeres. Pero en sus tres décadas de vida la asociación ha conseguido éxitos menos visibles que mejoran notablemente la vida de las personas con cáncer de mama. Al frente de esta comunidad, Maite Elorriaga, luchadora nata afectada por esta enfermedad, apuesta por ahondar en la investigación para hallar un tratamiento eficaz desde el principio.

Acambi cumple 30 años. ¿Cuándo llego usted a la asociación?

-Llegué en 2005, cuando me diagnosticaron, aunque había seguido su trayectoria por medios de comunicación. Tenía claro que si algún día me tocaba, acudiría a pedir ayuda. De hecho, no me hizo falta, cuando me operaron, unas voluntarias se presentaron en el hospital. A partir de ahí me metí y recibí mucho. Ahora intento devolver lo que he recibido.

Los inicios no serían sencillos.

-La asociación nació con muchas dificultades. Hay anécdotas que nos cuentan las fundadoras que lo atestiguan: tuvieron que ir a Iberdrola, que en aquel entonces era Iberduero, a pedir que por favor no les cortasen la luz, porque no tenían dinero para pagarla. Tampoco nos conocían, era una asociación muy pequeña.

¿Qué logros han conseguido a lo largo de estas tres décadas?

-Muchísimos. Hemos conseguido tener una psicóloga para prestar apoyo y hemos financiado el drenaje linfático, el del sistema público es insuficiente. Ofrecemos una serie de servicios, como prótesis, para cuando las mujeres salen del hospital recién mastectomizadas. También organizamos la carrera;nos interesa potenciar la investigación, sin ella no hay futuro.

Llegar a vender 10.000 dorsales debe ser un impulso muy grande.

-Este año será la quinta edición. Pero al principio vendimos 3.000 camisetas, al siguiente año fueron 8.000. Ahora no podemos vender más de 10.000 por seguridad, pero la gente se compromete cuando se les dice a dónde va el dinero, contamos con la doctora María del Mar Vivanco para responder a todas las preguntas.

¿Cómo va el trabajo de investigación del equipo de la doctora Vivanco?

-Sigue con el proyecto de la resistencia a los tratamientos hormonales. Saben que en las células madre donde hay una recidiva hay un tipo de proteína que se llama Sox2. Están intentando que sea un biomarcador. De esa forma, una analítica con ese biomarcador a una persona diagnosticada con un cáncer hormonal nos diría si va a servir de algo el tratamiento hormonal o no. Ello supondría no perder tantos años, ya que al de dos o tres años puede resultar que ese tratamiento no ha servido para nada.

Es muy importante dedicar fondos a la investigación.

-Totalmente. Hay entre un 20% y un 25% de mujeres con un cáncer de mama hormonal que desarrollan una resistencia a los tratamientos. Puedes tomar el tratamiento hormonal, que todo vaya muy bien y que, después, a los dos años, hay una recidiva con una metástasis. ¿Qué ha pasado? Las células tumorales se han acoplado al medio hostil que estaba bombardeando el tratamiento hormonal, han sido capaces de sobrevivir y aparecer con más virulencia.

Eso es lo que quieren evitar.

-Sí, y también hay que encontrar tratamientos nuevos. Hay un 20% de mujeres con metástasis que no pueden esperar a que haya nuevas curas.

Con todo, es innegable, la investigación también ha avanzando mucho.

-Esto va por décadas. Las fundadoras de Acambi, afortunadamente muchas de ellas aún viven, nos dicen: “¡Ay, ahora os dan radioterapia! ¡Entonces teníamos la bomba de cobalto, lo que era aquello! ¡Nos asaban como a los pollos!”.

¿En qué nota usted los avances?

-En 2005 en Basurto no se hacía el ganglio centinela, con lo cual a mí me tuvieron que extirpar todos los ganglios de la axila. Mi caso ha sido atípico, porque al cabo de doce años he vuelto a tener cáncer en la otra mama. Esta vez la cirugía ha sido con el ganglio centinela. No tiene nada que ver la sensación de pesadez que tengo en un brazo, a pesar de no haber desarrollado el incedema, con el del otro.

¿Qué es lo más reseñable de los avances que se han dado?

-Ahora son tratamientos diana. Se estudia el tejido patológico tumoral que se ha extirpado, donde hay una información que indica hasta qué punto hace falta la quimioterapia. Hay personas que ahora se pueden librar de ella. Antes no, era sí o sí.

Todo el mundo conoce a alguien que ha pasado por esta enfermedad.

-Lo principal es la prevención. Cuando no se hace una prevención sin sospecha, se corre el riesgo de debutar en estadio cuatro con metástasis.

¿Hay falta de información aún?

-Cada vez hay más información, hoy en día la gente se mete a Internet...

Pero eso tiene sus peligros…

-Si lees todo lo que pone te tiras por la ventana. Cada tumor tiene un nombre pero tiene un montón de apellidos, el tumor de una compañera no tiene nada que ver con el mío aunque el nombre sea el mismo. Eso hace que el tratamiento sea un traje a medida. Se tiende a que en los tratamientos se haga un estudio genómico.

¿Qué retos se marca Acambi para los próximos 30 años?

-El cáncer de mama no se va a poder erradicar, va implícito en la naturaleza humana. El reto es tener un tratamiento eficaz desde el inicio. Que se pueda pasar por un proceso de estos como se pasa por una neumonía.