bombardeo del 19 de mayo de 1937

Galdakao hace sonar la sirena del horror para luchar contra el olvido

Familiares y vecinos pudieron depositar rosas en el monolito dedicado a las víctimas. Fotos: Iker Ugarte

Cientos de personas rindieron un homenaje a las víctimas del bombardeo de 1937 y a sus familiares

“Tenía 8 años pero recuerdo cada uno de los ataques que sufrimos en Galdakao, los bombardeos” “Me tocó de muy niña pero lo que nunca se me olvida es el sufrimiento de mi madre, todo lo que sufrimos en casa” “Recuerdo que aquellos bombardeos, con sus silbidos, cortaban el aire y la respiración” “Un pueblo sin memoria es un pueblo sin identidad, hay que mantener viva la llama del recuerdo”

Iker Ugarte - Sábado, 19 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Galdakao - Galdakao, con la corporación municipal al frente, acompañada de muchos vecinos y, con el protagonismo absoluto de familiares de las víctimas, rindió ayer un homenaje muy emotivo a las personas que perdieron la vida en el bombardeo del 19 de mayo de 1937. Aquel día, como en otras ocasiones, la aviación franquista dejó caer sus bombas sobre el municipio, causando 24 muertos, sobre todo entre quienes se intentaron resguardar en el refugio situado en Plazakoetxe. El acto también sirvió para recordar a quienes perdieron la vida en algún momento de la guerra y en la dictadura, como los fusilados.

Como llevan haciendo más de diez años, los galdakoztarras demostraron que no están dispuestos a olvidar aquella injusticia, que consideran indispensable para poder avanzar y vivir en paz y en convivencia. Una de las familiares de las víctimas, Rosalía Moreno, aprovechó el acto para recordar que “un pueblo sin memoria es un pueblo sin identidad”. Moreno, víctima directa de aquella masacre, desea que los valores como “la paz y contra la guerra” sean los que guíen el futuro, pero esos no llegarán sin “esa memoria viva que debemos dejar a nuestros jóvenes”.

Enrique Jugo, otro de los familiares directos de alguna de las víctimas, aseguró ayer que “Galdakao sufrió más de un bombardeo durante la guerra”. Además, cada uno de ellos “los recuerdo con aquellos silbidos que cortaban el aire y la respiración”. Lo que sufrieron dejó “una gran huella en el pueblo, por lo que no hay que olvidar lo que sucedió”.

Como el 19 de mayo de hace 81 años, la sirena de la fábrica de La Dinamita sonó ayer durante un minuto -acompañada del silencio de los allí presentes- y que se dejó notar en los recuerdos de muchos de los presentes, trayendo consigo recuerdos y lágrimas. Una de estas personas, que se emocionó mucho fue Agurtzane Iurrebaso. La galdakoztarra perdió en el bombardeo a su abuela, a su tía y a su prima. Aquella desgracia marcó irremediablemente a toda su familia, por lo que “este es un día especial y se agradece mucho que no se olvide, que se sigan homenajeando a quienes perdieron la vida sin tener culpa de nada”, comentó. Iurrebaso no recuerda los bombardeos, porque “me tocó muy de niña, pero nunca se me olvida el sufrimiento de mi madre, todo lo que sufrimos en casa”.

Otro de los familiares de víctimas es Miguel Agirre, que ayer se mostraba “emocionado por toda la gente que viene a acompañarnos en un día tan importante para nosotros”. El galdakoztarra, que charló con Iurrebaso sobre lo sucedido, explicó que “yo tenía 8 años, era un niño, pero recuerdo cada uno de los ataques que sufrimos en Galdakao, los bombardeos”. Agirre aseguró que “en cada bombardeo el miedo era aterrador, el pueblo sufrió mucho y se merece que lo ocurrido no se olvide”.

En al acto de homenaje participaron también los integrantes del coro Máximo Moreno, que cantaron y emocionaron con sus canciones y voces, entre otras el Agur Jaunak, que sirvió para concluir el emotivo acto. Dos chicas dantzaris de Andra Mari Dantza Taldea también emocionaron a los asistentes con un aurresku dedicado a las familiares de las víctimas.

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