'Learning by doing'

Jóvenes sin fronteras en el emprendizaje

Estudiantes de Mondragon Unibertsitatea crean un DNI global y un accesorio para el móvil que apunta al éxito

Un reportaje de José Basurto - Domingo, 20 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

EL correo electrónico que llegó a la redacción de DEIA fue enviado por Astghik Zakharyan, una chica armenia que estudia en Bilbao, y el asunto era: ¿Qué hacen los extranjeros en Bilbao? En el texto, la joven estudiante explicaba que “un equipo proveniente de distintas partes del mundo” ha desarrollado “distintos proyectos para buscar las necesidades de la sociedad local desde un punto de vista global”. El misterio quedó desvelado al quedar con ella y sus compañeros de estudio en el campus de Mondragon Unibertsitatea en Bilbao. Astghik forma parte de un grupo de estudiantes que cursa el segundo año del grado Liderazgo Emprendedor e Innovación Internacional. Está compuesto por diez personas de cuatro continentes distintos y cinco países diferentes. Hay dos chinos, una chica de Costa Rica, otra de Armenia, otra de Egipto, dos de Donostia, otros dos de Madrid, uno de Iruñea y otro de Eibar. Apenas superan los 20 años y todos tienen unas ganas enormes de emprender un proyecto, que por algo se apuntaron a esta carrera universitaria. Pues bien, en poco más de año y medio ya han hecho realidad alguno de sus sueños. Han creado un DNI global y han sacado a la venta un accesorio para los móviles que está teniendo bastante éxito. Tienen más proyectos en mente, pero los irán materializando a medida que vayan quemando etapas universitarias.

Todos los miembros del grupo se conocieron en China, en las aulas que la Universidad de Mondragon tiene en Shanghai, porque allí comenzaron a estudiar el primer curso del grado internacional de Liderazgo. Desde el primer momento conectaron muy bien, tal y como reconoce Pablo Gaztelu, uno de los estudiantes. Y como desde el primer momento de la carrera en esta universidad hay que crear una empresa, porque la metodología de trabajo está basado en aprender haciendo (Learning by doing), fundaron la compañía Abaroa, que engloba todos los proyectos que tienen en marcha.

En China estuvieron el primer cuatrimestre del curso y de allí se trajeron una idea que ha resultado decisiva para el impulso de la empresa. “Nos dimos cuenta de que este bicho lo utilizaba todo el mundo”, dice Pablo. Se refiere a un accesorio que se pega en la parte posterior del móvil y sirve, entre otras cosas, “para que no se te caiga o para ver vídeos, ya que se puede posar sobre una mesa”, explica uno de los artífices del proyecto. Así que se pusieron en marcha. Dos de los miembros del equipo, al ser chinos, comenzaron a contactar con empresas y proveedores hasta que dieron con una que les fabrica el producto. “Hemos desarrollado la marca”, comenta Valeria Valverde, otra miembro del grupo, “y hasta el momento hemos vendido más de 11.000 unidades”. Pero antes de iniciar la fabricación y comercialización, recuerdan que “de China nos trajimos treinta unidades para ver si la gente los conocía, para hacer un estudio de mercado”. Su sorpresa fue que en poco tiempo fueron vendiéndolas a través de la redes sociales, universo digital en el que estos jóvenes se mueven como peces en el agua. “Después de testearlo”, dice Valeria, “la gente nos lo pedía porque lo había visto a los amigos”. A partir de ahí se lanzaron a fabricarlo y venderlo a través de Internet por 3 euros la unidad. Aunque en China tiene otro nombre aquí lo bautizaron como Bemonkeys “porque se agarra”, señala Pablo. Valeria también apunta que “es una buena manera de promocionar empresas”. Por eso el accesorio se puede personalizar con el logo de una empresa en lugar del mono que da un toque simpático a la marca. El proyecto ha cogido velocidad de crucero, que podría acelerarse después de que los dos miembros chinos del equipo tomen parte la semana que viene en “el evento internacional de comercio on line más grande del mundo”, con el objetivo de promocionar el producto.

Un DNI global El accesorio para el móvil es uno de los proyectos de este equipo universitario, pero no el único. De hecho, el primero que salió de la factoría que crearon desde el primer día de clase fue uno que llaman WorldD. “Lo creamos”, cuenta Pablo, “porque nos dimos cuenta de las diferentes culturas e ideologías que teníamos entre nosotros y eso nos motivó para crear una red internacional de emprendedores sociales.

Para ello, lo primero que hicieron fue crear un DNI Global. “Se trata de un documento”, señala Valeria, “que sirva para unificar a todas las personas como ciudadanos del mundo”. Y advierte que “no es nada legal”. Ella misma muestra el que ya se ha hecho, que actualmente solo le sirve para entrar en una plataforma digital que también han creado para el proyecto. “La idea es que si alguien de Argentina quiere contactar con alguien de Bilbao o China para emprender un proyecto pueda hacerlo a través de esta plataforma”, explica Valeria. “Lo que queremos es romper a través de esta plataforma las barreras políticas y administrativas que tienen los emprendedores”, apunta Pablo. “Se trata de ayudarnos, de crear una red de ayuda, de herramientas y conocimientos con estas conexiones enfocadas hacia el emprendimiento social”. Hasta el momento solo han emitido cincuenta DNI globales, pero esperan aumentar la cifra en los próximo meses gracias a una delegación que han montado en México.

Otro de los pilares del proyecto WorldD es uno que está relacionado con el ADN. “Queremos saber realmente de dónde somos”, dice Valeria, “porque aunque yo diga que soy de Costa Rica, el ADN puede decir otra cosa”. Pablo apostilla que “con este proyecto queremos romper barreras mentales de que yo soy de un determinado lugar”. Según Valeria, “está demostrado que únicamente el 36% de la población es del lugar de donde cree que es”. Tras realizar contactos con laboratorios especializados en este tipo de análisis, el coste de la prueba es de 100 euros. “Con el estudio del ADN se puede saber de dónde viene desde hace 400 años”, dice Pablo.

Actualmente están inmersos en otro proyecto basado en la tecnología Blockchain. “Es una herramienta de seguridad que la estamos implementando para el DNI”, explica Pablo, “que se utiliza, por ejemplo para el bitcoin, las criptomonedas”. Con este proyecto quieren dar una mayor seguridad en la protección de datos en el trasiego de datos por Internet.

Estas son algunas de las ideas que ya han materializado este heterogéneo grupo de estudiantes. Pablo iba para ingeniero, pero unos días antes de poner los pies en la Universidad de Deusto se enteró de que había un grado muy apropiado para sus aspiraciones. A Valeria le pasó algo parecido. Estaba ya estudiando el primer curso de Negocios en su país, Costa Rica, cuando navegó en Internet en busca de universidades que ofrecieran posibilidades a los emprendedores. Y Astghik se decantó por el grado después de conocer en China a gente que lo iba a iniciar. La experiencia para todos ellos es muy positiva, aunque, como dice Valeria, “tiene un coste emocional muy fuerte porque llevamos mucho tiempo fuera de casa”. La respuesta al correo que envió Astghik ya tiene respuesta: los extranjeros en Bilbao emprenden muchos proyectos.