Manomanista de segunda

La esencia más pura

Joanes Bakaikoa consigue la txapela del Manomanista de segunda al imponerse a Erasun en una final agónica

Igor G. Vico - Domingo, 20 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Duración: 61:21 minutos de juego.

Saques: 3 de Erasun (tantos 3, 13 y 17) y 6 de Bakaikoa (tantos 6, 7, 8, 12, 14 y 16).

Faltas de saque: 1 de Bakaikoa.

Pelotazos: 398 pelotazos en juego.

Tantos en juego: 11 de Erasun y 13 de Bakaikoa.

Errores: 3 de Erasun y 2 de Bakaikoa.

Marcador: 0-1, 1-1, 1-2, 2-3, 3-3, 5-4, 5-5, 6-8, 6-9, 8-10, 9-14, 9-15, 10-18, 13-19, 14-19, 15-20, 16-20, 17-21 y 17-22.

Botilleros: Ejercieron de botilleros Jon Eskudero (con Jon Erasun) y Joxi Bakaikoa (con su hijo Joanes).

Apuestas: Se cantaron posturas de salida de doble a sencillo a favor de Bakaikoa.

Incidencias: Final del Campeonato Manomanista de Segunda de la LEP.M disputado en el frontón Labrit de Iruñea. Buena entrada. En el primer partido, Peña II-Iturriaga ganaron a Ugalde-Irusta (11-18). En el tercero, Jaka-Merino II vencieron a Arteaga II-Ladis Galarza (22-13).

Bilbao - A Joanes Bakaikoa le mesó el cabello la lana después de recuperar el color, de volver en sí, de verse en el espejo y reconocerse en un esqueleto apenas recubierto de piel, todo pómulos, todo esfuerzo. El volcán del Manomanista explotó en sus narices con la grandeza de un Jon Erasun que perdió, que no se llevó el título a casa, pero que puede dormir a pierna suelta con la sensación del trabajo bien hecho. Hay derrotas que merecen tinta de oro. Hay pelotaris que ganan sin llegar al 22. Es el caso del zaguero de Zizurkil, incómodo, correoso, una pastilla de jabón mojada, un tipo duro, muy duro. El guardaespaldas fue el Vietnam de Bakaikoa: una tortura continua para el de Etxarri-Aranatz, lleno de bajas, lleno de esfuerzo baldío pero que a la postre mereció la pena. En definitiva, una delicia para el público. La final de Segunda extrajo la esencia más pura del mano a mano: peloteo, sacrificio, eternidad.

Bakaikoa tuvo que sufrir hasta límites insospechados en la agonía del Labrit de Iruñea. El navarro tuvo el partido en su mano, dominó el marcador por un claro 9-18 y acabó midiéndose las reservas del tanque de gasolina, porque por poco se le escapa la cita. Erasun tiró de lo suyo, de alargar el partido, de no rendirse, del espíritu numantino, para encontrar oportunidades. Y dio con ellas. El zizurkildarra, si bien llegó al final con la baza del marcador en contra, alcanzó entero el epílogo y con ganas de guerra. Le pasó factura a Bakaikoa, al que le faltó la ambición del rematador. Quizás porque se mece en el potro de tortura como si fuera un sofá, el bregador de Sakana, talentoso, se empeñó en desmadejar el cuentakilómetros a Erasun, roca de Zizurkil, que no perdió el norte a pesar de terminar perdiendo la txapela.

La cuestión es que la realidad golpeó a Bakaikoa. Tal y como citó Rubén Beloki en los días previos, el riesgo era una de las variables a tener en cuenta. Siendo Erasun zaguero, esa mirada se posaba en la posibilidad del de Sakana para embriagar el partido y llevárselo a su terreno. Aunque Joanes realizó tantos de mérito en los cuadros alegres, optó por una hoja de ruta más tortuosa, que acabó por dar opciones a Erasun, siempre firme, estupendo.

Aun así, los dos manistas completaron un envite de los que hacen afición. De hecho, en poco más de una hora de fatigosa tarea se cruzaron 398 pelotazos, número que se agiganta cuando se contabiliza que diez de los 39 tantos en juego se decidieron con el primer disparo.

Erasun no fue de comparsa al Labrit, porque llevaba un puñal entre los dientes. El guipuzcoano se encontró con un 1-3 en contra que supo contrarrestar. Se colocó 5-3 en una buena tacada. Castigó con las dos manos. Supo amoldarse al peloteo y asumió su dominio con brega.

Sin embargo, el oxígeno se le escapó. Bakaikoa, que buscó el ritmo con el peloteo de aire, sacó a relucir un buen golpe por la pared, esencial en la distancia. Cambió el signo con tres saques consecutivos. El 5-8 comenzó a abrir la herida entre ambos pelotaris. La mayor diferencia se dio con el 9-18, con seis saques de Joanes.

Después, Erasun se disfrazó de duda. Pese a faltarle la chispa del principio, tiró de inventario. Sin arte y ensayo, pero con una propuesta física, redujo a Bakaikoa, blanco, tocado. El de Zizurkil se acercó 17-20. Un pelotazo cruzado del etxarriarra fue agua en el desierto. Con el 17-21, a Erasun le quedaba gas para defender. Hasta cierto punto. Contestó un gancho, pero no una dejada por la pared.