Novella honra la memoria jarrillera

El portugalujo expone en rialia ‘Oroituz’, obra que servirá de base para la gran escultura que irá ubicada en La canilla

Un reportaje de Miguel A. Pardo - Lunes, 21 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

La memoria histórica me ha encontrado en el camino”. Esta frase del escultor jarrillero Juanjo Novella resume a la perfección el proceso que ha conducido su carrera, una trayectoria en la que su inspiración le ha llevado ha hacer obras como el monumento al gudari La huella -ubicado en Artxanda- y el hito que recuerda a los fallecidos por la Guerra Civil en Portugalete. Hasta el próximo 17 de noviembre, el Museo Rialia acoge como invitada a Oroituz, una pieza que será la base sobre la que se haga a medio plazo un monumento a ubicarse en el paseo de La Canilla y que medirá entre 7 y 8 metros.

Oroituz es una obra que busca sintetizar y simbolizar la raíz de los conflictos y dar una visión globalizada de los mismos. Por ello, al idear este trabajo, Novella buscó enviar un mensaje directo y claro al público. Y encontró en el juego de contrastes, el blanco y el negro que simbolizan el sí y el no la manera de expresar la génesis de los conflictos que han arrasado y arrasan actualmente el mundo. “En esta obra he ido a la raíz, a los elementos más básicos. Cualquier conflicto tiene como base la contraposición del sí y el no, el blanco y el negro. Por ello, quise ser sintético y simbólico, hacer algo diferente. Así, para darle un aspecto globalizado decidí poner sí y no en todos los idiomas posibles”, apunta Novella, para quien hacer obras en su localidad natal supone un extra de “presión y responsabilidad. Siempre quieres hacer tu trabajo lo mejor posible, pero sí es cierto que al crear en Portugalete trato de exigirme más si cabe”. Con este trabajo, Novella da un paso más en una carrera jalonada de creaciones, de obras que le han convertido en el artista portugalujo más internacional.

Cada creación es un mundo, pero uno de los objetivos que se fija Novella en su proceso creativo es que las esculturas salgan de forma natural, que sean los propios materiales con los que da forma a sus trabajos quienes ejerzan de narradores, que transmitan al público la idea base de cada trabajo. “Mi propósito es que las obras surjan de forma natural, que sean los propios materiales los que hablen, mi papel debe ser solo el de manipular dichos materiales”, apunta Novella. Pero en ese propósito, también emergen otras metas como, por ejemplo, hacer de las propias esculturas lugares, puntos que, por sí mismos, den un valor añadido a la zona en la que se asientan y que se conviertan en elementos identificativos e imprescindibles de ese entorno. “Mis obras son lugares en sí mismos, cuando las proyecto, imagino un lugar con gente paseando por la obra o las inmediaciones, mi objetivo es crear espacios, acabar con los no lugares”, reconoce Novella. Así, el hecho de que Oroituz esté expuesta en Rialia durante el próximo semestre es un paso previo al momento en el que el paseo de La Canilla acoja esta gran obra.

“Medirá 7 u 8 metros”, indica. Siete u ocho metros en los que aparecerán las palabras sí y no en infinidad de idiomas, algo que ideó para dar una visión global de la paz y la guerra, del conflicto, las causas, la base que hace que estallen las hostilidades. Durante la creación de esta obra, una de las partes más importantes de la misma ha sido la búsqueda de las diferentes formas de decir sí y no en cada idioma. “He intentado incluir el mayor número posible de idiomas y, claro está, Google ha sido una herramienta muy importante”, reconoce Novella un artista cuya aportación al arte público queda fuera de toda duda.

A lo largo de su carrera ha ido llevando su arte a puntos tan lejanos como, por ejemplo, Nueva Zelanda, país en el que realizó una puerta-escultura que evoca la idea del refugio. Esta escultura, se ha convertido en uno de los grandes iconos, de los lugares característicos de la ciudad de Nelson.

Hito a los fallecidos Hace poco menos de un año, Juanjo Novella volvió a poner su talento al servicio de la memoria histórica jarrillera. Él fue el encargado de diseñar el hito que recuerda a las personas que murieron en la noble villa en la Guerra Civil. “Es una obra que tiene la cualidad de una esquela hecha con la sensibilidad de un artista. Es algo que describe un acontecimiento. En la creación no traté esta obra como una escultura”, precisa Novella. Ahora, las inmediaciones de Santa Clara cuentan con un punto de referencia, con un lugar que narra lo que pasó en Portugalete en la Guerra Civil y, próximamente, La Canilla tendrá una escultura que muestre de forma simbólica la raíz de los conflictos.