Enfermera de profesión

Relatos sobre los que no encajan

Ruth Santa María disfruta de un momento de lectura en el privilegiado entorno de Ibargune, su caserío de Gatika, uno de los más antiguos de la localidad.Foto: Carlos Zárate

La gatikarra Ruth Santa María acaba de publicar su primer libro, ‘La esmeralda y otros cuentos’ Enfermera de profesión, relata historias cortas y duras que fotografían su vida y su forma de ser

Carlos Zárate - Lunes, 21 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Gatika - El verde esmeralda es un color fuerte, con mucha personalidad, pero a la vez fresco y profundo como una selva tropical. Unas características que bien podrían definir la vida de Ruth Santa María (Bilbao, 1960), vecina de Gatika, del caserío Ibargune, uno de los más antiguos de la localidad, que acaba de publicar su primer libro titulado La esmeralda y otros cuentos. Una publicación compuesta por una recopilación de relatos cortos que han marcado, de alguna forma, su vida. “El relato que da nombre al libro es la historia más dura. Se basa en una pareja enganchada a la droga que apareció en mi vida y les acogí en mi casa porque tenían problemas graves. Por aquel entonces no tenía un duro y les ayudé regalándoles unas esmeraldas que me había regalado alguien que dijo quererme. En ese momento pensé: esto es como tirar un grano de arena al mar;pero, en cambio, las empeñaron y pudieron costearse el viaje a Iruñea y empezar una nueva vida. Al de seis años apareció el chico a darme las gracias, pero dos semanas después murió de sobredosis. La chica también falleció en un accidente de coche huyendo de la Policía”, relata Ruth. Una historia conmovedora como otras muchas que surgen a raíz de diversas vivencias marcadas por un profundo carácter humanista. Como, por ejemplo, la de un señor tetrapléjico y su lucha por salir adelante que ha titulado Dignidad. “Siempre me he preocupado por el que no encaja en la sociedad. Escribir es una forma de denuncia y de lucha”, proclama esta gatikarra a la que “diversos acontecimientos cercanos” le impulsaron a publicar esta obra. “No me considero escritora, si acaso, una contadora de historias”, señala al tiempo que desvela que tiene otros tres libros en el cajón que cree “no verán la luz”.

Algunos dicen que para escribir hay que vivir y, precisamente, la vida de Ruth ha dado muchas vueltas. Se crió en un entorno rural de El Regato de Barakaldo. Tras cursar sus estudios de sanitaria, dedicó cuatro años a recorrer el mundo y vivió en París, Venezuela y Costa Rica, donde colaboró con un médico ayudando a una comunidad cuáquera. Más tarde, regresó a casa en busca de sus raíces y trabaja desde hace más de tres décadas en un hospital. “Mis abuelos eran de Mungia y tenía claro que quería vivir en un entorno rural”, explica. Así es como llegó a Gatika, donde dispone de un baserri rodeado de naturaleza. “Tengo cuatro hijos, tres nietos, ocho ovejas, veinte gallinas, tres perros y tres gatos. Por ese orden”, refleja en su libro. Un entorno idílico donde es fácil encontrar la inspiración. En la buhardilla de su caserío, dos gigantescos ventanales le conectan con el mundo cuando se sumerge de lleno en sus relatos. “Escribo desde que tengo conciencia. Me gusta el relato corto porque es como una foto. Una gran historia en pocas palabras. La novela es más como una película”, sostiene. Y para darle forma no hay mejor que las experiencias más cercanas. “Me gusta contar lo que me remueve”, explica.

Así, a lo largo de los años ha ido puliendo su prosa, participando en talleres de escritura en Getxo y también formando parte del club de lectura de Gatika, donde próximamente presentará su libro tras haberlo hecho ya en Bilbao y Madrid. También ha llevado a cabo diversos trabajos para congresos de enfermería. “Escribir me permite volver a lo que soy yo”, subraya. Una pasión que comparte con distintas generaciones de su familia. “Mi madre escribía relatos semanales en El Noticiero Universal en los años 60 y mi hija mayor escribe cuentos para niños”, detalla. En el caso de Ruth, su publicación responde a una forma de entender el mundo ligada a una gran generosidad y compromiso. Como cuando persiguió a una mujer a la que no le llegaba para pagar una sandía en el supermercado. Historias duras contadas de un corazón fuerte y puro, color verde esmeralda.

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