Bilbao BASKET 73-82 UCAM Murcia

Como si fuese la última vez

El Bilbao Basket cae en su último duelo del curso en casa en una matinal en la que Miribilla (Fotos: O. Gonzalez)

Con su futuro convertido en total incógnita, el Bilbao Basket cae en su último duelo del curso en casa en una matinal en la que Miribilla despidió con honores a Álex Mumbrú

Jon Larrauri - Lunes, 21 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Bilbao - A 2:58 de la conclusión del tercer cuarto, la ola comenzó a recorrer el graderío del Bilbao Arena con un comienzo tímido pero con muchísimos seguidores uniéndose acto seguido a la iniciativa. Poco importó que en esos momentos el marcador señalara un 46-64 adverso a los intereses de los hombres de negro. Pocos minutos después, la afición entonó el mítico ¡que bote Miribilla!, el cántico que coronó decenas de grandes victorias en el palmarés del Bilbao Basket, a pesar de que la desventaja seguía siendo de dos dígitos. Tampoco el 52-66 en contra fue impedimento para dedicarle el archiconocido ¡Llull, Llull, Llull! a Augusto Lima después de que fallara dos tiros libres consecutivos. Incluso, y con una nueva derrota ya confirmada en su casillero (73-82), Miribilla despidió con honores a Álex Mumbrú, su gran capitán, en su última comparecencia como jugador profesional en el recinto bilbaino. Alguno podría pensar, y puede con razón, que no estaba el horno para olas, cánticos, vaciles y homenajes tal y como está el asunto, con el descenso confirmado desde una semana atrás y con la supervivencia del club pendiente de un hilo, pero el Bilbao Arena decidió ayer vivir el partido, pasara lo que pasara, como una fiesta. Reír después de una temporada para llorar. Disfrutar tras un curso rebosante de sufrimiento. Rebelarse después de muchos meses sometidos a la cruda realidad. ¿Por qué? Porque la familia vizcaina del baloncesto y concretamente la marea negra no saben si habrá más oportunidades para hacer olas, si volverán a entonar cánticos, a tocar las narices al rival de turno o si habrá más oportunidades para rendir tributo a sus mitos. Por eso decidieron vivir lo de ayer como si fuese la última vez.

Y por eso fue la de ayer una matinal de sentimientos a flor de piel, como una última reunión de miembros de una fraternidad en la que el encuentro era casi lo de menos. Había que recordar anécdotas, repasar episodios del pasado, sacar a la luz detalles sepultados en 18 años de historia, catorce de ellos en la élite, en lo que ha sido -ojalá haya que incluir aquí la expresión hasta el momento- una trayectoria breve pero intensa, muy intensa. Saborear, en definitiva, cada detalle para archivarlo en la memoria. Quien más quien menos posó su mirada sobre el parqué de Miribilla y vio gestas históricas, triples ganadores, gigantes derribados, algún que otro gatillazo -también los ha habido y también son parte de la historia- y no fueron pocos los que justo antes de enfilar la puerta de salida se giraron para echar un último vistazo al pabellón con la incertidumbre de no saber cuándo volverán a llenarlo para ver baloncesto. Mal rollo cuando el “hasta que nos veamos” ocupa el lugar del “hasta la temporada que viene” para despedir al del asiento de al lado.

Con una sensación extraña en el ambiente ante la abismal diferencia de lo que había en juego para ambos contendientes -el UCAM Murcia sigue luchando por un puesto en el play-off-, la matinal amaneció con la columna de desatinos acumulando más actividad que la de los aciertos. Jonathan Tabu y Devin Thomas trataron de espolear a los anfitriones a base de verticalidad y energía, pero Clevin Hannah, ovacionado en su presentación por su pasado bilbaino, sujetó a los suyos. El encuentro fue trabándose poco a poco (hasta 13 tiros libres lanzó el Bilbao Basket en el primer cuarto, fallando Thomas cuatro de ellos) y los de Jaka Lakovic fueron perdiendo acierto de cara al aro (5 de 13 en tiros de campo en los diez minutos iniciales), lo que permitió al Murcia, activado por la entrada en escena de Vitor Benite, cerrar el cuarto inaugural con el luminoso a su favor (19-22). La renta de los de Ibon Navarro se extendió a los cinco puntos, pero unos buenos minutos del Bilbao Basket con Nikola Rebic a los mandos y Mickell Gladness de pilar defensivo le permitieron enlazar un parcial de 11-2 para pasar a dominar por 30-26 a cinco minutos del descanso. Sin embargo, el minuto quince, el llamado a servir de homenaje a Mumbrú, fue el principio del fin. Un contragolpe finalizado con un dos más unode Brad Oleson y una antideportiva surrealista señalada a Thomas que Hannah convirtió en cinco puntos en una misma acción sacaron de sitio al Bilbao Basket. El parcial en contra de 0-11 (30-37) solo fue el principio de lo que estaba por llegar. Los anfitriones solo sumaron dos puntos en esos cinco minutos previos al ecuador de la contienda, el UCAM Murcia acumuló 19 y el 32-45 dibujaba un panorama más que áspero cuando ambos conjuntos enfilaron hacia vestuarios.

Cerca de la voltereta En el caso del Bilbao Basket llovía sobre mojado en eso de las desconexiones abruptas y, una vez más, ya no hubo vuelta atrás a pesar de que la voltereta no estuvo lejos de producirse. Pero primero fue el UCAM Murcia el que puso pies en polvorosa con Marcos Delía dominando las distancias cortas y los Oleson, Benite y Charlon Kloof activando sus muñecas desde el perímetro. Las ventajas de 18 puntos que tuvieron a su disposición los visitantes (36-54, 46-64...) hicieron presagiar otro partido de complicada digestión, pero el Bilbao Basket tiró de orgullo. La táctica de colocar a Shane Hammink sobre Hannah fue acertada y los locales comenzaron a recuperar el terreno perdido sin prisa pero sin pausa mientras los acontecimientos iban ganando temperatura con un Sadiel Rojas envuelto en todas las trifulcas verbales. El último cuarto se inauguró con un triple de Salgado que colocó la desventaja en un dígito (57-66) y el intento de remontada llegó hasta el 71-73 a 4:19 del final. Los anfitriones tuvieron hasta tres balones para igualar o coger la delantera en el luminoso pero no acertaron, mientras que en la otra canasta, por contra, Oleson no perdonó desde la larga distancia -como Sabat, como Janning... a perro flaco todo son pulgas- para colocar un ya insalvable 73-78. Miribilla masticó otra nueva derrota pero ni eso le arrebató el ánimo. Aplaudió a los suyos, homenajeó a Mumbrú, cantó, gritó... Se emocionó. Por si acaso lo de ayer fue la última vez...

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