Mesa de Redacción

En la frontera

Asier Diez Mon - Lunes, 21 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

eN Beartzun, a diez kilómetros de Elizondo, hay un mojón, el 119, que traza una línea imaginaria que separa Nafarroa y Nafarroa Beherea. Es una de las fronteras entre Iparralde y Hegoalde. O si quieren, entre España y Francia. En ese lugar al que no se puede acceder en coche, al menos no es nada recomendable hacerlo, los ojos de un niño ofrecen la mirada más limpia. Al asomarse al balcón acotado por el alambre de espino que separa una finca del camino, se divisan los caseríos del valle francés que abre la puerta a Garazi Baigorri, la Montaña Vasca. Con un solo paso, se puede ir de un lado de la frontera a otro y volver. Cambiar en definitiva de país en un abrir y cerrar de ojos. “Ahora estoy en Francia;ahora, no”. Después de hacerlo cinco veces, un niño se da cuenta de que en realidad todo sigue igual. La misma hierba, los mismos árboles, vacas y ovejas idénticas, las rapaces sobrevuelan el límite de los países y cazan los mismos animales en ambos lados... Y además hay un idioma común que permite comunicarse a los habitantes de una y otra nacionalidad. En el mojón 119 de Beartzun uno se da cuenta de que hay fronteras que son psicológicas, solo persisten porque están en la cabeza de los que quieren levantar muros. En ese lugar es fácil ver que los de Bilbao tenemos más en común con un profesor de Urepel que con una farmacéutica de Sevilla y que de alguna manera juntos formamos una comunidad que la política no puede romper.

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