JUICIO EN LA AUDIENCIA NACIONAL

Los 4 acusados niegan su participación en los altercados de 2017 en Iruñea

Los cuatro acusados de los altercados en el Casco Viejo de Pamplona, en el banquillo de la Audiencia Nacional. (EFE)
Los cuatro acusados de los altercados en el Casco Viejo de Pamplona, en el banquillo de la Audiencia Nacional. (EFE)

Cuatro jóvenes de Errenteria y Beasain se enfrentan a siete años de cárcel cada uno por los desórdenes el 11 de marzo de 2017 en el Casco Viejo

Los 4 jóvenes acusados de terrorismo por los incidentes violentos en el casco antiguo de Iruñea, el 11 de marzo de 2017, han negado que participaran en los disturbios, ya que cuando empezaron huyeron de la zona hasta que tres de ellos fueron detenidos en una plaza en la que habían quedado previamente para regresar a Errenteria.

EFE - Lunes, 21 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 12:43h.

MADRID. A los cuatro acusados, para los que la Fiscalía pide 7 años de cárcel y que desde hoy están siendo juzgados en la Audiencia Nacional, se les han mostrado imágenes en las que aparecen en la manifestación no autorizada convocada ese día en Iruñea y a la que acudieron desde Erretneria en un autobús contratado por uno de ellos.

El cuarto acusado ha explicado que él acudió en coche desde Beasain donde reside porque había quedado con una amiga en Iruñea a las siete de la tarde y que cuando aparcó el vehículo vio la manifestación y decidió unirse.

Los cuatro han negado haber coreado consignas a favor de ETA, haber lanzado piedras o haberse encapuchado.

Solo el que acudió en coche se ha reconocido en una de las imágenes cogiendo una piedra de una bolsa que había en la calle y después en otra con gesto de lanzarla, pero ha dicho que la cogió "por inercia" al huir y la tiró a una calle, sin saber explicar por qué.

Lo que sí han mantenido los cuatro - Asier P.B., Rubén I.B., Endika E.M. y Julen P.G- es que cuando se produjeron los incidentes, que consintieron en lanzamientos de piedras y botellas y quema de contenedores, huyeron del casco viejo para refugiarse, y que los tres que llegaron en autobús, cuando se encontraban ya en la citada plaza, fueron abordados por unos policías de paisano -como comprobaron después-, y que tras preguntarles la hora, se abalanzaron sobre ellos para arrestarles.

Uno de lo policías que han participado en la investigación de estos hechos ha asegurado que el día de los disturbios, que ha descrito como "una lluvia de piedras tremenda", las calles del casco viejo de Iruñea estaban abarrotadas porque era sábado, hacía buen tiempo y había muchas familias con niños paseando.

De hecho, uno de los agentes que ha testificado ha destacado que "dada la virulencia" del ataque tuvieron que utilizar pelotas de goma "para proteger a los viandantes".

También han declarado otros policías que intervinieron en las detenciones y han explicado que les vieron participar en los disturbios y les siguieron hasta la plaza en la que fueron detenidos los tres que habían llegado de Errenteria en autobús.

Sobre Julen, una agente ha señalado que no era la primera vez que participaba en una manifestación de este tipo y ya habían advertido su presencia en otras similares.

También ha declarado como testigo la chica con la que ha relatado que quedó ese día, y ha explicado que, si bien ahora son amigos, hasta ese día no se conocían porque habían quedado por internet.

A la pregunta del fiscal de si vio si llevaba una prenda con capucha, la testigo ha dicho que no lo recordaba pero que "iba guapo" y respecto a que antes de acudir a la cita con ella se pasara por la manifestación ha corroborado la versión del acusado al indicar que dada la zona en la que dejó el coche estaba obligado a pasar por ahí.

Según relata el fiscal José Perals en su escrito de conclusiones provisionales, en la marcha los participantes gritaron consignas como "Borroka da bide bakarra", "Gora ETA" y "Euskal presoak" , cánticos que los acusados también han negado haber coreado, añadiendo que ellos solo acudieron a pedir "la absolución" de dos detenidos.

Ese era el lema en euskera de la pancarta que portaba el acusado que contrató el autobús, quien, a preguntas de su abogado Iñigo Iruin, ha relatado cómo la Guardia Civil les paró en un control antes de llegar a Iruñea y tras revisar el vehículo, en el que hallaron la pancarta y no se incautaron de ninguno objeto, los agentes les dejaron seguir su camino hacia la manifestación.

El juicio quedará visto para sentencia el miércoles con los informes de las defensas y del fiscal, que además de los 7 años de prisión por desórdenes públicos terroristas, les reclama también que 5 años de libertad vigilada y el pago de 30.000 euros por los daños causados, otros 1.500 euros a un hombre que resultó herido y 600 más por cada uno de los policías lesionados. 

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