El freno Sabin Merino

El vizcaino, que no ha dado el nivel esperado, no ha gozado del recorrido que Ziganda le había insinuado cuando en enero paralizó su salida

Pako Ruiz - Martes, 22 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - “Se ve más fuera que dentro”. Es la sensación que expresan en su entorno. Sabin Merino (Urduliz, 4 de enero de 1992) encarna un caso un tanto especial. Es un futbolista de la casa, pero no ha dado ese salto de calidad que se esperaba desde que debutara hace ya casi tres años y tuvo que aceptar el pasado enero la decisión de José Ángel Ziganda de no dar el visto bueno a una posible salida en el mercado de invierno en calidad de cedido. Entonces, el técnico, que mañana dirigirá por última vez a los leones en el amistoso con motivo del centenario del Santutxu, frenó esa opción y se la justificó en la necesidad de tenerle a mano, ya que entendía que le ofrecía una plusvalía a la hora de gestionar los planes ofensivos del equipo.

Cuatro meses después, el vizcaino se ha llevado un chasco, una vez que aquellas palabras del navarro se las ha llevado el viento, si bien el propio futbolista asume su parte de culpa. Sus números desde que se cerrara la ventana invernal, retratan su rol. Solo ha completado 182 minutos desde entonces, con dos únicas titularidades, ambas lejos de Bilbao y en escenarios hartos complicados, el Camp Nou y el Wanda Metropolitanos, encuentros en los que Ziganda aplicó fórmulas retocadas a la habitual, pero que no surtieron el efecto buscado. Al margen de ese par de citas, Sabin Merino se ha tenido que conformar con participar en los minutos basuras de otros cuatro partidos, el último el domingo pasado frente al Espanyol.

La progresión de Sabin Merino, que frente al equipo periquito concretó su partido número 75 como león, ha sufrido un llamativo parón que le penaliza después de presumir de una notable irrupción en su primer curso en el Athletic, cuando Ernesto Valverde le dio la alternativa. Esa campaña 20015-16, el de Urduliz compareció en 38 encuentros, la mitad de sus totales a fecha de hoy, con un saldo de siete goles, cinco de ellos en liga, en tanto que en los dos últimos ejercicios solo ha sido capaz de ver puerta en un ocasión y de aquello ha transcurrido más de año y medio, cuando mojó en el Santiago Bernabéu (2-1).

El futbolista, ya con 26 años de edad, necesita un nuevo impulso. Quizá lo tenga que dar lejos de Lezama, después de su frustrado deseo de salir en enero. Admite que solo le queda un año de contrato con la entidad bilbaina, que no ha hecho movimiento alguno sobre el futuro del delantero, que se siente incómodo en banda y más liberado cuando juega como segundo delantero. El vizcaino deberá esperar a la opinión que pueda tener el nuevo entrenador, probablemente Eduardo Berizzo, sobre su persona, aunque espera que esa decisión no se demore en el tiempo, sobre todo si se le abre las puertas a un nuevo destino. Varios clubes ya le sondearon en el último mercado de invierno, por lo que los plazos son determinantes para aclarar su porvenir en un importante momento vital de su carrera.