rendimiento colectivo decepcionante

Los porteros, Rico, Susaeta y Núñez dieron la talla en una pésima temporada

Susaeta, que ha incrementado notablemente su minutaje respecto al curso anterior, y Williams, el que más ha jugado.Foto: Juan Lazkano

En un año marcado por el perfil bajo del colectivo, también cumplen Muniain, Raúl García e Iñigo Martínez

José L. Artetxe - Martes, 22 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - Si hubiese que elegir qué jugadores han opositado a sobresaliente o notable, el apartado quedaría desierto. Siendo incuestionable que el año del Athletic ha sido malo, muy por debajo de las previsiones así como del nivel que se le conocía, parece lógico que el rendimiento de sus integrantes sea decepcionante en líneas generales o que se salven de la quema solo unos pocos. Es posible y de justicia destacar a varios sobre el resto, pero ninguno se ha acercado a la excelencia. La inercia del colectivo ha arrastrado a las individualidades hacia registros pobres o inferiores a las expectativas y las trayectorias previas.

De los mejores jugadores de la etapa de José Ángel Ziganda podría decirse que su comportamiento ha sido aceptable, digno, aunque insuficiente para compensar los suspensos ajenos. Eso sí, de haber estado más hombres a la altura de los Susaeta, Rico, Núñez, Muniain, Herrerín, Arrizabalaga, Raúl García o Iñigo Martínez, seguramente otro gallo hubiera cantado.

Los citados dieron la talla, aprobaron el examen, pero solo tres disfrutaron de la posibilidad de ser alineados con asiduidad: Susaeta, Núñez y Raúl García. Por culpa de las lesiones, Muniain y Rico tuvieron una participación menor y un tercero, Iñigo Martínez, se incorporó en el mercado invernal. Los dos que completan este grupo de destacados son los porteros, ambos vitales para sostener al equipo en bastantes partidos.

En el repaso de los mejores, quien mejor parado sale es Susaeta. No ha sido ajeno a los altibajos y acusó el tute en el último tercio del calendario, pero objetivamente sus prestaciones durante meses fueron muy interesantes. Por otra parte, se ha de valorar que figura entre los más empleados, lo cual supone un gran salto cualitativo respecto al último año con Ernesto Valverde, cuando su presencia fue la menor desde su debut en el equipo. Susaeta casi ha triplicado el número de minutos, mientras que Rico ha duplicado su registro precedente.

El caso de este último es sintomático porque estuvo inédito, de baja, hasta mediados de noviembre y luego pasó por la enfermería en dos ocasiones más. Además, era evidente que su posición de partida en el escalafón de los centrocampistas era el más bajo. Esta serie de contratiempos no le impidieron responder cuando fue requerido. Una reflexión similar encajaría con Muniain, que tras ser el más destacado de largo antes de entrar en el quirófano, todavía tuvo arrestos para pillar varios partidos en la recta final y brillar en alguno.

Núñez representa el futuro. Se ha defendido en su estreno en la categoría en una temporada poco propicia para cualquier novato. Es cierto que su bisoñez le ha jugado unas cuantas malas pasadas, pero supo corresponder a la confianza que en él depositó el entrenador desde el inicio.

Sobre Raúl García, el mejor de la plantilla en la 2016-17, apuntar que este año prácticamente ha calcado sus anteriores estadísticas en minutos, partidos y goles. Sin embargo, su influencia en el equipo se ha resentido. Pese a ello, ha mantenido el tipo, lo cual se ha notado más porque su compañero en punta, Aduriz, ha experimentado un bajón más significativo. Lo curioso es que también Aduriz presenta unos registros muy parecidos a los del año precedente, comprobación que demuestra la relatividad de los datos individuales en este deporte.

Iñigo Martínez aterrizó sobre la marcha y enseguida dejó sentado que es un defensa de verdad, esto es, que defiende con una intensidad que da gusto. Con decir que en una vuelta de Liga ha hecho olvidar a Laporte, intocable en el último lustro, está todo dicho.

la portería Y quedan los porteros, que se repartieron los partidos de manera singularmente equitativa. Arrizabalaga ha dejado claro que es una apuesta segura en un contexto muy delicado a causa de su tardanza en aceptar la oferta de renovación del club. Se diría que nada le altura el pulso, una virtud al alcance de muy pocos. Herrerín se hizo acreedor al reconocimiento desde su rol de suplente. Huelga recordar que su entereza y fiabilidad fue clave en la Europa League y que en absoluto desentonó en la fase en que suplió la ausencia de su colega en Liga. A día de hoy, la portería aparece como la demarcación mejor cubierta del Athletic.

En el capítulo de las decepciones es obligado empezar por Williams y Lekue. Los dos jugaron muchísimos partidos, pero por lo visto la continuidad no les ha favorecido. Es posible que se beneficiasen de las necesidades del equipo, pues al contrario que otros compañeros siempre estuvieron disponibles y ocuparon puestos donde la competencia quizás no fue tan fuerte. Desde luego, no han sobresalido por acierto y regularidad. Tienen mucho margen de crecimiento aún.

Más preocupante ha sido el concurso de San José y Beñat. Acabaron como fijos con Valverde sin merecerlo y con Ziganda no levantaron cabeza. La operación que el segundo sufrió en otoño podría servir de atenuante, pero fue incapaz de adquirir un tono siquiera aceptable desde febrero. Iturraspe tampoco alberga motivos para sentirse satisfecho. Jugó más e incluso brilló en alguna tarde, pero no es de recibo que exhiba su talento con cuentagotas. De Marcos y Balenziaga, con el hándicap de las lesiones a cuestas, prolongaron el declive apuntado en la campaña anterior. Las bandas apenas funcionaron con el consiguiente impacto en el juego.

Para acabar dos notas en clave positiva, pero sin excesivo impacto: el emocionante regreso de Yeray y la impresión de que Córdoba posee potencial para hacerse un hueco a corto plazo.

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