trágico suceso en las torres de La Casilla

El relato de los vecinos: “Oímos un ruido muy fuerte y vimos a la chica en el suelo”

La joven cayó al vacío por el hueco entre los pisos del rascacielos en la calle Olite.Foto: Oskar González

Una joven de 17 años fallece al precipitarse al vacío desde un decimoquinto piso cuando intentaba entrar en su casa. Un matrimonio vecino relata consternado el incidente

Olga Sáez - Martes, 22 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - “Oí un ruido muy fuerte y lo primero que pensé es que era dentro de casa y que mi mujer se había caído y había tirado algo”. Pero rápidamente comprobó que Rosi estaba bien. “Me asomé por la ventana y vi que había un cuerpo en el suelo”. Justo y Rosi son vecinos de la joven de 17 años que falleció el domingo en Bilbao tras precipitarse al vacío desde un decimoquinto piso cuando intentaba acceder a su domicilio por la ventana de las escaleras. Ayer, ambos seguían consternados.

La Ertzaintza ha abierto una investigación para saber qué sucedió la noche la del domingo en la calle Olite de Bilbao, justo detrás del polideportivo de La Casilla.

Todo parece indicar que fue un accidente. Prácticamente, todos los vecinos de los tres portales del rascacielos han hecho un pacto de silencio y rehúsan hacer ningún comentario al respecto, mientras el resto de los residentes en el barrio lamenta lo ocurrido y se muestra extrañado de que hubiera ocurrido en una vivienda cercana a la suya. “Estas cosas parece que no suceden en Bilbao”, señala María Luisa a DEIA. Ella vive cerca de la calle Olite pero no se había enterado de lo ocurrido hasta escuchar las noticias.

La joven, al parecer, se había olvidado las llaves en el interior de su domicilio, según informó en un primer momento el Departamento vasco de Seguridad. Habría llegado a su casa sobre las 22.00 horas del pasado domingo. La chica accedió al portal probablemente aprovechando la entrada de algún otro vecino y subió hasta el piso donde vivía y desde el descansillo de la escalera intentó acceder al interior del inmueble en la planta 15 de un bloque de 19 alturas. El patio del edificio tiene unas pequeñas ventanas en cada planta desde las que se ven los balcones y que fue desde donde la joven habría intentado acceder a su casa. “Los padres regentan un negocio chino en el Casco Viejo y hasta las doce no cierran, por eso no había nadie en casa cuando llegó la chica”, señala Justo.

Un vecino que vive tres pisos más abajo de la familia que ha sufrido este desgraciado suceso no daba crédito a lo ocurrido. “Estaba sentado aquí mismo, en la cocina, con la ventana abierta porque hacía buen tiempo. Oí un ruido estruendos y pensé que mi mujer se había caído y había tirado algún armario”. Empezó a llamar a Rosi y al ver que estaba bien se asomó por la ventana. “Todos los vecinos estaban asomados y el cuerpo de la joven estaba en el suelo”.

La calle Olite apenas tiene comercios, solo una peluquería y una tienda de telas. La dueña de este comercio señaló que “me he enterado de lo ocurrido por la gente que ha venido a comprar, pero no sé si les conozco”.

Los tres portales de la torre de rascacielos de la calle Olite albergan 19 pisos cada una con varias manos de viviendas, por lo que, según los vecinos de los rascacielos contiguos, “somos muchos y no tenemos relación unos con otros”.

Rosi sí que conocía a la familia. “Llevaban aquí más de 15 años. Yo conocía a la niña desde que era pequeña y también al hermano. Los dos eran estudiantes. Los padres trasladaron el negocio de artículos chinos que tenían en La Casilla al Casco Viejo a un local más grande. Trabajan mucho”. Según cuenta este matrimonio, “no teníamos mucha relación. Aunque a veces podíamos coincidir en el ascensor, no eran muy habladores. Correctos, pero no intimaban mucho”.

Otros vecinos no quisieron añadir nada al respecto. El portero del edificio señaló que el administrador le había dado orden de no dejar pasar a nadie y los residentes guardaban silencio sobrecogidos por el suceso.

El impacto sufrido la noche anterior todavía lo tenían presente en su memoria cuando todos salieron a las ventanas alertados por un ruido. Enseguida llegaron hasta el lugar agentes de la Ertzaintza y efectivos sanitarios que únicamente pudieron certificar el fallecimiento de la joven. “Los padres están destrozados. No se explican lo ocurrido”, señalaron Justo y Rosi.

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