proyectos ligados a la economía verde

El Gobierno vasco lanza un ‘bono verde’ de deuda para financiar políticas sociales

El consejero Pedro Azpiazu presenta la iniciativa hoy en París a inversores extranjeros y mañana lo hará en Alemania

A. Diez Mon - Martes, 22 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - El Gobierno vasco está a punto de lanzar el Bono Sostenible Euskadi, un título de deuda destinado a captar fondos para financiar proyectos ligados a la economía verde y al ámbito de la educación, la sanidad y a las políticas sociales en general. Hoy se darán a conocer más detalles en la presentación de la iniciativa en París, antes incluso de hacerlo en la Comunidad Autónoma Vasca. El objetivo es captar el interés de inversores internacionales y por ese motivo la segunda escala del viaje será la capital económica de Alemania, Fráncfort, y una de las regiones teutonas con mayores expectativas de crecimiento, Renania del Norte.

El consejero de Hacienda y Economía, Pedro Azpiazu, explicará las claves del nuevo bono tanto a representantes políticos como a posibles inversores. Para ello, su equipo ha diseñado una apretada agenda que hoy le lleva a la capital francesa y mañana, a Fráncfort y Düsseldorf. El jueves será el turno de Madrid y el viernes se presentará el nuevo título de deuda en Bilbao, junto a los agentes vascos que apoyan la iniciativa.

El lanzamiento de un bono sostenible requiere de un importante aval externo, que debe certificar que los criterios del fondo cumplen los criterios sociales y ambientales. Por ello, solo hay un instrumento de deuda pública de estas características en todo el Estado, puesto en marcha por la Comunidad de Madrid. El gobierno de Manuela Carmena lo hizo por primera vez en agosto de 2016 y este año ha lanzado una operación de esas características, la tercera, a principios de febrero. Apenas tres meses después Euskadi se suma, dándole un perfil claramente internacional y contando con el respaldo de entidades y agentes extranjeros.

La nueva apuesta de financiación del Ejecutivo vasco no está vinculada al buen momento de la economía de la CAV, que este año crecerá más que la de España por primera vez desde 2014, ni a las expectativas que genera la buena marcha de la recaudación de las diputaciones. Sin embargo, el Bono Sostenible Euskadi contará con el respaldo de esas variables y con la buena salud financiera del País Vasco, que está a la cabeza de la comunidades más saneadas. Como buena cumplidora de los objetivos de deuda y déficit es una administración atractiva a la que prestar dinero a plazo.

campo de actuación A la espera de que Azpiazu desgrane las claves de inversión de la iniciativa y los objetivos de captación de fondos que se han marcado, la Asociación Internacional de Mercado de Capitales es la que marca una pautas a la hora de definir un bono de sostenibilidad. Los ingresos obtenidos por la administración deben ser destinados a inversiones en educación, sanidad, inclusión social y operaciones ligadas al cambio climático y la gestión medioambiental, entre otras. También pueden financiarse la actividad de empresas que tengan un perfil verde.

El campo de trabajo es relativamente amplio y también se incluyen actuaciones que favorecen el acceso a una vivienda de precio asequible o a ayudas a colectivos vulnerables. Como norma habitual, una vez definidos los ámbitos en los que se quiere incidir, se seleccionan dentro del presupuesto de la administración pública los programas que pueden ser respaldados.

De este modo, el dinero obtenido a través del fondo de deuda se asigna directamente a programas elegibles, que cumplen los criterios, dentro del Presupuesto del año en el que se han captado los fondos. Posteriormente se elabora una memoria en la que se detalla el uso de los bonos, lo que permite a los inversores comprobar el impacto real de su dinero.

Con el Bono Sostenible Euskadi, el Ejecutivo vasco entra dentro del selecto club de las administraciones que recurren a esa herramienta verde y social para financiarse. Es una práctica más extendida en las empresas que en las administraciones y que tuvo un auténtico boom el año pasado, cuando se emitieron bonos verdes por un valor cercano a los 127.500 millones de euros en todo el mundo.

La primera operación de Madrid en 2016 tuvo carácter experimental y fue de tan solo 48 millones. Visto el éxito, un año después emitió 700 millones y la del pasado mes de febrero fue de 1.000 millones, lo que supone aproximadamente un tercio de sus necesidades de financiación externa.

En el caso de Euskadi, el límite de endeudamiento previsto en los presupuestos es de 1.543 millones. En los cuatro primeros meses del año el Gobierno vasco realizó una emisión de 197,7 millones y formalizó un préstamo bancario por 300 millones de euros. Hoy se conocerá cuáles son los objetivos de captación que se ha marcado el Ejecutivo y posiblemente algunos de los proyectos que se financiarán. Al parecer la intención inicial es centrarse en actuaciones educativas y sanitarias ya previstas.

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