Tribuna abierta

Democracia, bai!

Martes, 22 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

HACE unos días fuimos partícipes de la presentación en sociedad de una iniciativa que, en clave política, trata de conectar con las preocupaciones y anhelos de un amplio sector de la sociedad vasca. Inquietados por la pasividad colectiva con la que a nuestro entender asiste el país al vendaval de involución antidemocrática que azota al conjunto de la política española, Demokrazia Bai! viene a configurarse como un espacio plural de mujeres y hombres que pretende realizar un diagnóstico de la situación. De la misma manera pretendemos advertir sobre las consecuencias de la misma, dada la encrucijada en la que se halla la nación vasca tras el agotamiento del modelo de autonomía/amejoramiento vigente.

El Estado, instalado en el régimen del 78, al que se adscribieron sus propios aparatos, así como partidos políticos y frente mediático, ya ha activado también hasta ahora respuestas ad hoc similares ante planteamientos de cambio político relacionados con reconocimientos nacionales y marcos de soberanía. Baste recordar el concepto de patriotismo constitucional que se acumuló para ser aplicado contra el proceso de Lizarra-Garazi primero y el denominado Plan Ibarretxe después. Ahora, sin embargo, ha sido el procés catalán el que ha puesto de manifiesto el enorme déficit democrático del Estado Español.

Identificado en esos términos el momento político en que nos adentramos, toca articular iniciativa en un horizonte de acción colectiva que nos permita seguir avanzando en la configuración de un proyecto nacional vasco sinónimo de democracia de calidad, de modelo social avanzado, igualitario y sostenible, así como acervo lingüístico-cultural a aportar al patrimonio universal.

Un golpe de Estado político-judicial El articulo 155 se ha convertido en un golpe de estado a la legítima voluntad de la sociedad catalana repetidamente formulada en las urnas. La acción conjunta de Audiencia Nacional, Tribunal Supremo, Monarquía y Guardia Civil se asemeja a un golpe de estado político-judicial, en el que gobiernos y parlamentos dejan de dirigir el Estado, y son los que no han pasado por las urnas quienes, paradójicamente, dirigen la actividad política en un auténtico estado de guerra sucia contra los dirigentes políticos y sociales del independentismo catalán. Todas estas actuaciones han contado a su vez con el impulso y la cobertura irresponsable de una Brunete mediática fanatizada, que presenta a los partidarios del derecho a decidir como una especie de enemigo interior con el que cohesionar a la sociedad con el Estado, rescatando señas de identidad cercanas a la preconstitucional unidad de destino en lo universal.

Hoy en el conjunto del Estado español, además del intento de neutralizar el procés catalán a base de represión y chantaje, corre una ola de cuestionamiento del modelo territorial autonómico del que se dotó la llamada transición. Seguramente se piensa que esta ha ido “demasiado lejos” y que ha llegado el momento de embridar definitivamente el camino del soberanismo de Catalunya y de Euskal Herria, que cíclicamente ponen en entredicho la “unidad nacional”.

Nos hallamos por tanto en el inicio de un pulso político entre Catalunya, Euskal Herria y fuerzas progresistas de las diferentes comunidades autónomas frente a un Estado cada vez más represivo que plantea un eje reforma-contrarreforma en claves similares a las que los Fraga y Arias Navarro de la pretransición fijaron respecto del modelo de Estado.

En el conjunto del Estado español se evidencia la necesidad de un nuevo proceso constituyente, con un protagonismo activo de la ciudadanía. El modelo actual no responde ni blinda los derechos sociales, ni permite que las ciudadanas y ciudadanos decidamos libremente en todos aquellos temas que nos interesan para construir sociedades donde la libertad, la igualdad y la fraternidad sean sus señas de identidad y en las que el respeto escrupuloso a los Derechos Humanos sea bandera para todos. Por otra parte, sería necesario un nuevo proceso constituyente que aborde, por ejemplo, un modelo territorial confederal, pivotado en el reconocimiento de la plurinacionalidad y el derecho a decidir, y asimismo dé respuestas a la demolición de derechos sociales y laborales. Pero en el actual contexto, con un PSOE neutralizado y la involución de la mano del PP y el neofalangismo de C’s, se hace mas necesario que Euskal Herria y Catalunya desarrollen procesos constituyentes que sean una cuña positiva para los que luchan en el Estado por alternativas de cambio real.

Hoy en privado y, cada vez más, también en público, desde Madrid se nos dice que los actuales Estatutos de Autonomía o Amejoramiento Foral, ni siquiera cepillados e incumplidos, pasarán por el filtro del unionismo político, liderado por la FAES y sus terminales en C’s, PP y Brunete mediática. Esta involución política se caracteriza por el asedio sofocante a derechos fundamentales (libertad de expresión…), desde una judicatura convertida en instrumento de posiciones ideológicas y políticas ultraconservadoras y ultranacionalistas. Sobre estas, recordemos la imagen reciente de ministros españoles en la Semana Santa malagueña, incluido el de Cultura, cantando El novio de la muerte, himno de la Legión, ante una imagen de Cristo. El nacional catolicismo que por edad hemos conocido los firmantes está de actualidad y forma parte del proceso involucionista del momento.

En este escenario, la iniciativa Demokrazia Bai! quiere ser instrumento de rearme dialéctico, de pensamiento compartido;pretende inyectar ilusión y confianza en torno a un proyecto, como colectivo nacional que conformamos las mujeres y hombres del país.

No podemos arrugarnos ante las amenazas y la arrogancia de los que niegan que la ciudadanía sea protagonista de los cambios que anhela, ante su permanente exhibición y abuso de fuerzas, su constante actitud de amedrentamiento. Todos los demócratas vascos debemos, desde el diagnóstico compartido, asumir también un compromiso colectivo que nos lleve a un horizonte de nuevas formulaciones políticas, de nuevas prácticas institucionales y sociales. Porque hoy nos hallamos ante un debate de amplio espectro. No se trata de dilucidar entre derecha e izquierda o entre unionismo e independencia, sino de situarnos en el eje involución o democracia. La pluralidad y las diferentes trayectorias políticas y sociales del componente humano de Demokrazia Bai! es reflejo de esa voluntad y de ese objetivo. No debemos limitarnos a levantar un muro de contención y defensa contra el vendaval que arrecia, sino que debemos construir los cimientos, la estructura y los contenidos del edificio político y social que queremos ofrecer a las mujeres y hombres de nuestros territorios peninsulares, de Hego Euskal Herria. Es decir, detrás de nuestro espíritu de resistencia debe haber un proyecto, una propuesta de futuro, realizada sin renunciar a nuestras aspiraciones políticas, acordes a las necesidades de nuestro pueblo, nuestra sociedad, nuestra nación.

mayorías Eso es lo que pretendemos expresar en el documento presentado en el escenario universitario de Ibaeta, tratando de aportar una arquitectura de referencia política para compartirla con una gran mayoría del espacio político, sindical y social. Son tiempos en los que ante el paradigma reforma-contrarreforma debemos contraponer el de Euskal Demokrazia. Es decir, el concepto Democracia debe compartir nivel con el de Soberanía Política y Económica para nuestra nación. Nunca esa simbiosis ha sido tan clara y evidente como en la etapa en la que nos vamos a adentrar.

No estamos solos en esta apuesta. El pueblo catalán está también ahí. Y también otros pueblos y sectores progresistas del Estado español. Estaría bien que entre todos fuéramos capaces de trasladar a Europa la evidencia de un Estado con una democracia corrupta, con una incapacidad absoluta para el diálogo y la negociación con mayorías democráticas que reclaman su reconocimiento y su espacio de soberanía como garantía de estabilidad política, social y económica.

Hablando de mayorías, ciertamente es lo que necesita nuestro proyecto de transformación social y política. No cabe esperar transformación sin mayoría que la impulse y la avale. Y esa mayoría de transformación sólo puede ser plural y trasversal.

El pasado 13 de abril dimos un primer paso en esa dirección, porque efectivamente nuestra foto de ese día no pretende ser estática y coyuntural, sino todo lo contrario, dinámica e inicial en cuanto que quiere abrir paso al comienzo de una andadura. Pensamiento colectivo transformador para la actualización de nuestro proyecto nacional. Eso es lo que ofrecemos. En la medida en que conectemos, nos gustaría contar con tu participación.

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