esta tarde y mañana a las 20.00 horas

El dolor por la muerte de un padre, en las tablas del Arriaga

El teatro bilbaino acoge la obra ‘Inconsolable’, un monólogo protagonizado por Fernando Cayo

Araitz Garmendia - Miércoles, 23 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Bilbao - Un hombre se sube al escenario y explica que su padre ha muerto. Así comienza Inconsolable, la obra que el Teatro Arriaga acoge esta tarde y mañana a las 20.00 horas. Se trata de un texto creado por el bilbaino Javier Gomá y protagonizado por Fernando Cayo, intérprete en boga por su participación en la serie Amar es para siempre. Bajo la dirección de Ernesto Caballero, el vallisoletano se subirá a las tablas del escenario para interpretar a un hijo de cincuenta años que acaba de quedarse huérfano, trazando un itinerario sobre sus primeros cuarenta días de duelo.

“Pocas veces una obra te llama tan fulminantemente”, explicó durante la presentación Caballero. El director conoció el texto a través de su publicación en un periódico en 2016. “Tras ello, quise conocer al autor y le planteé la posibilidad de ponerlo en escena, ya que llevaba un tiempo interesado en introducir la filosofía en la programación del Centro Dramático Nacional”, dijo Ernesto Caballero, quien dirige esta institución desde 2012. “Es un monólogo de gran potencialidad teatral y un proyecto que vino bendecido, ya que a Cayo le entusiasmó el proyecto y contamos con un equipo de primeras figuras”, agregó.

Por su parte, Javier Gomá, reconocido por sus libros y conferencias, recordó que vivió sus ocho primeros años de vida en la capital vizcaina: “Esta obra es la culminación de un sueño de infancia, un trabajo desencadenado por la muerte de mi padre. Él nació en Valencia en 1930 y se hizo notario en Bilbao en 1961. Según contaba, aquí pasó los mejores once años de su vida, y tuvo a tres de sus cuatro hijos. De hecho, cuando coronó el puerto y entró en la ciudad, sintió que aquí no le ocurriría nada malo”. El autor, además, admitió que Caballero y Cayo han convertido este monólogo “en una obra soñada”. “Lo que pretende Inconsolablees producir una transformación en el espectador”, adelantaba el escritor y filósofo, y señaló que, aunque en la primera parte del espectáculo se expresa el dolor por el fallecimiento de un padre, en la segunda mitad el personaje siente una “exhortación a mejorar su vida, ya que entiende que está a tiempo de terminar el cuadro de su vida, de añadir colores, formas o perspectivas que legará a quienes le sobrevivan”.

La aventura de envejecer Con una escenografía sobria pero a la vez muy versátil de Paco Azorín, Gomá aclaró que Inconsolable“no pretende ser una obra confesional”, sino que “invita al espectador a acompañar al hijo en este duelo e itinerario”, además de mostrar “la aventura de vivir y envejecer”. “Somos seres narrativos, por eso el protagonista describe un camino, la evolución de una experiencia, y a medida que la cuenta, le irán pasando cosas”.

El autor de la Tetralogía de la ejemplaridad y director de la Fundación Juan March, sube a un escenario una obra que aseguró ser creada para sí mismo: “Esto es como un alumbramiento, es un motivo de celebración, y es una maravilla subir a escena Inconsolable en este templo del arte”.