Falta de precisión

Jornada para aguantar

Jon Rahm no acierta con los hierros, pero acaba el primer día metido de lleno en la pelea

Jokin Victoria de Lecea - Viernes, 25 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Bilbao - Embocar el putt en el hoyo nueve desde poco menos de un metro fue una liberación para Jon Rahm. Un suspiro enorme. Por fin pudo rebajar la tensión vivida en un campo que exige el máximo en cada golpe. No era una jornada para realizar una tarjeta baja, incluso el propio Forth Worth Invitational no es propicio para ello. Puede dar fe Kevin Kisner, que se hizo con el llamado hasta el año pasado Dean &DeLuca Invitational con una tarjeta de diez golpes por debajo del par. El Colonial CC es un laberinto. Apto para cualquier tipo de jugador, pero también condena para muchos. Es supervivencia pura y dura. El objetivo es no hundirse y aguantar hasta el final. Rahm pudo salvar el primer día, lo hizo con nota, con incluso momentos brillantes de juego donde amenazó con romper registros. Un inicio espectacular y un final discreto le hicieron terminar el recorrido en 68 golpes tras lograr cinco birdies y tres bogeys,

Rahm no se guardó ningún as en la manga en esta primera jornada. Su estrategia es clara y la aplica siempre que puede. Si el golpe entra, es la hora de sacar el drive, no queda otra. Ese juego agresivo para muchos, es un seguro de vida para el vizcaino. La confianza que tiene en ese palo es tremenda y sin miedo a fallar, la bola acostumbra a realizar muchos metros con la precisión necesaria. Ayer, Rahm dominó con el drive, apenas cometió errores y las veces que se fue a los búnkeres de calle, pudo salir sin problemas de la arena. Dominó el primer golpe, pero el segundo le castigó en exceso. Los hierros no fueron su fuerte en el Colonial. No encontró el toque necesario y eso le negó demasiadas oportunidades de birdie. Su juego quedó oscurecido y su brillante inicio de los hoyos se quedó muchas veces sin la continuidad necesaria para reducir más todavía su recorrido por el campo tejano.

El Colonial está lleno de dificultades, es un campo en el que conseguir tarjetas bajas es muy complicado y meterse en un lío demasiado sencillo. Todo un reto para los golfistas y una motivación para Rahm. El vizcaino empezó el Forth Worth Invitational con muchas ganas. Quiso dar un golpe en la mesa desde el primer tee, el número diez para él. Acertó a la hora de afrontar el primer hoyo, pero le falló la ejecución final, el green se le resistió y se tuvo que conformar con el par. Fue un cuatro inicial que lejos de desmoralizarle, le hizo venirse arriba. Fue la confirmación de que su estrategia era la acertada y en el dos la repitió. Muchos metros recorridos con el drive y el segundo golpe, una aproximación perfecta y birdie sencillo. El abecé del buen hoyo. Rahm hizo fácil lo difícil una vez más y se postuló para un gran día.

Dos bogeys en los hoyos 12 y 16 le retrasaron ligeramente. Fue un paso atrás antes de dar el gran salto del día. El juego de Rahm entró en ebullición y vivió una hora mágica. Todos los golpes le salieron como los había planeado. Largo desde el tee, preciso en las aproximaciones y letal con el putt. No falló en ningún aspecto del juego y los birdies empezaron a caer uno tras otro. El vizcaino encadenó una racha de cuatro hoyos consecutivos por debajo del par del campo. Especial mérito tuvo el primero de ellos. El golfista de Barrika consiguió una aproximación correcta al green, aseguró el par y dejó una pequeña ventana para el birdie. Fue solo un minúsculo resquicio. En un green complicado, a seis metros del agujero, Rahm calculó a la perfección las caídas y consiguió embocar con maestría.

Falta de precisión Rahm no pudo mantener su racha y parte de la culpa la tuvo la falta de precisión con los hierros. Los buenos golpes siguieron cayendo, pero a la hora de realizar las aproximaciones faltó puntería. El juego de los hoyos anteriores había desaparecido completamente y el vizcaino se encontró con unos hoyos finales completamente cuesta arriba. No encontró el toque con el que jugó durante la racha de birdies vivida minutos antes y de tener opciones de eagle, pasó a ver cerradas todas sus oportunidades de birdies. Besó un par de veces el borde del agujero gracias a toques llenos de magia que estuvieron apunto de mejorar su tarjeta, pero el desenlace de Rahm estuvo más centrado en salvar pares. La buena noticia fue que en su peor momento de juego, solo sumó un bogey, pudo salir adelante sin que el Colonial le devorara y afronta los siguientes días de torneo colocado en muy buena posición de cara a la victoria final.