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Lamiako se viste de Maskarada y leyenda

Los más pequeños ya están implicados en la celebración.

Más de setenta personas participaron ayer en la representación sobre los orígenes del barrio de Leioa

Un reportaje de Marta Hernández - Sábado, 26 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

El viernes de leyenda de Lamiako embrujó ayer al barrio de Leioa con unas gotas de agua y muchas de emoción. El día mágico de la Maskarada, en un año redondo como el de su cuarenta aniversario, se hizo realidad gracias a los más de setenta vecinos que se pusieron el blusón, los zancos, las albarcas y las pelucas y se pusieron a bailar y a disfrutar de su día de leyenda, en el que la mitología se hace carne.

Es la representación que une a todo un barrio. Es la representación del barrio. No hay nada igual por estos lares. Arkaitz Correa y Arene Albizu son los directores de esta orquesta teatral que revive los orígenes de Lamiako a través de El canto de la Lamia.

En febrero ya empiezan los ensayos: pasos de danza para un lado y para otro, equilibrios para los zancos, recorridos por los itinerarios de la representación para comprobar que no hay imprevistos, ajustes, coordinación...

Todo lo necesario para que la Maskarada del último viernes de mayo sea una vez más un éxito. Ayer, lo volvió a ser, claro. No faltó ni un alma. El relato de Prudentzia, la joven que se convirtió en lamia, se escenificó, como siempre desde hace cuatro décadas, en tres actos diferentes: el primero comenzó a las 17.30 horas. En el cruce de la calle Langileria con la subida a Gaztelueta, la fanfarria, el cuerno los gigantes y una cadeneta compuesta por el pueblo y encabezada por el personaje mitológico Maiatza recorrió el barrio anunciando el comienzo de la Maskarada a los sones de la lamiadantza y hasta la plaza de la estación de Lamiako, donde los componentes del grupo de baile Lamiako Txikiak y los vecinos bailaron invitando a todos a unirse a la cadeneta. En el itinerario les acompañó a todos Prudentzia, la cual pregunta por su hijo perdido.

En segundo lugar, a las 18.00 horas, se hizo una presentación de los personajes mitológicos que, uno a uno, fueron recogidos por sus amos o deidades superiores, Mari y Sugaar, para incorporarse a la Maskarada y ser invitados al akelarre posterior. Finalmente, sobre las 22.30 horas, todos los elementos se interrelacionaron creando un ambiente de fiesta incomparable alrededor del fuego donde participaron todos los personajes aparecidos hasta el momento.

Es el clímax, con las llamas, de una función única que ayer, con motivo del cuarenta aniversario, incorporó una novedad: se llevó a cabo una lamiadantza especial por parte de antiguos miembros, incluido el escenógrafo que ideó la Maskarada, Jose Luis Raymond.

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