Alcaldesa

Envío de cartas a iritzia@deia.eus - Sábado, 26 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

El que suscribe solo ha tenido, por desgracia, la oportunidad de conocer a una alcaldesa en Bilbao y su recuerdo es tan horrible que aún me dan escalofríos cuando me viene a la memoria aquella franquista. Y si no que lo digan en Erandio, donde dejó una huella mortal. En mi opinión de modesto ciudadano, bilbaino y vasco, sería consecuente con la reparación de este déficit que el PNV designara como candidata en las próximas elecciones municipales a una mujer. Dando por hecho que hay banquillo de sobra para ello, me tomo la libertad de sacar a la palestra a una gran profesional, a quien por cierto no tengo el gusto de conocer personalmente, pero cuya trayectoria he seguido por los medios. Su experiencia en la política es amplísima aunque últimamente está alejada de la primera línea. Su capacidad de trabajo y de liderar equipos era reconocida sobre todo por quienes dependían de ella por su extenuante ritmo de trabajo, con ella a la cabeza. Como persona de perfil técnico, destacó en su labor en la Diputación de Bizkaia como diputada de Medio Ambiente, cargando sobre sus espaldas gran parte de la responsabilidad institucional en aquel complicado proyecto que fue Zabalgarbi y que le puso en situaciones muy incómodas a ella y a su familia, algo que afrontó con profesionalidad y discreción. Ante los retos, entre otros, que se plantearán en un próximo futuro, tales como la gestión de residuos urbanos, el desafío del cambio climático, el desarrollo de una efectiva y real economía sostenible (especialmente en el área de urbanismo, algo que parece un poco olvidado) y la llamada economía circular con la optimización del reciclaje, esta persona realizaría una gran labor.

Dicha mujer no es otra que María Esther Solabarrieta. Sería bueno sacarle del banquillo y ponerle a jugar en punta. No defraudará.

Secciones