Tribuna abierta

Vistalegre 3

Por Aurelio Romero - Sábado, 26 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

PARA quien no la conoce, la plaza de toros de Vistalegre es una de esas edificaciones que se comen las aceras de los vecinos, como antes lo hacia San Mamés o el desaparecido mercado de Olavide en Madrid. Todo lo que ocurre dentro de ese coso es intenso, antes de su reforma y ahora. Los gritos y los ayes de la gente llegan a los balcones de alrededor y se meten en las televisiones vecinas sin pedir permiso. Y eso tiene su importancia: nada es privado. En esa plaza se han sucedido hechos históricos de toda índole, porque una plaza de toros da para mucho y no siempre lo que entra sale vivo.

Podemos nació estructuralmente en Vistalegre 1 como marca de referencia, algo así como el Surestes del PSOE que tanto ha dado que hablar. Podemos hizo una segunda visita -Vistalegre 2- y en esta nueva ocasión Pablo Iglesias salió a saludar pero ya no hubo vuelta al ruedo. El tiempo mueve la arena y borra el rastro del arrastre, el capote se traslada a otro ámbito donde no hay fieras listas para acometer (a las Cortes) y el riesgo del pase es, casi siempre, una manoletina para las televisiones. La política en tiempos del espectáculo es así.

A estas alturas, todos opinan (también en Podemos) que la historia de la compra del chalé ha sido un error por parte del secretario general y la portavoz en el Parlamento. Insisto en que la vida privada de cada cual no es motivo de crítica, aunque siempre parece haber pecados de la izquierda y que la derecha sabe que pecar no tiene castigo, comprobado que Dios está de su parte.

SUPONER LA MAYORÍA Lo que parecía una tormenta de primavera soplada desde algunos medios y cuando parecía que se podía superar políticamente la turbulencia, la pareja han situado la cuestión privada en el alero del debate interno, yendo a caer en el terreno que quedó abonado en Vistalegre 2. Todo parece de una ingenuidad política insólita en quienes han protagonizado la historia de Podemos desde su creación. O tal vez han vivido una realidad del sistema que, visto desde fuera, les parecía ajena.

Sea como fuere, aunque Pablo Iglesias afirme la bondad de convocar un “referéndum” interno sobre su honradez, todo va demostrando que fue un error entrar en exclusivas cuando compraron la vivienda, un error trasladar lo privado al ámbito político siguiendo la presión de la derecha mediática y un error hablar de honradez. Nadie, que sepamos, ha puesto su honradez en discusión por el hecho de adquirir un chalé en las afueras de Madrid, sea cual sea su dimensión, si cuentan con medios para hacer frente a su coste, que también es algo privado.

Desde fuera de la organización, la apariencia es que son Pablo e Irene quienes han esparcido la duda sobre esa honradez que nadie cuestionaba. Eran la oportunidad y la respuesta pública a los comentarios lo que se comentaba. Nuevo error añadido: cargar el mensaje sobre la consulta interna con semejante duda. Solo expresar su necesidad de despejarla internamente, dicho públicamente, la convierte en titular: en el interior de Podemos existen voces que dudan de la honradez de sus dos dirigentes.

Mirando la taleguilla rozada de sus líderes, tan experimentados en otros tentaderos, los miembros de Podemos tienen que decidir estos días sobre esa pregunta vidriosa: ¿Deben seguir? Más aún, Pablo Iglesias reclama una mayoría de respuestas (participación) superior al 80% de los inscritos. Al nivel de la arena política, ya no se trata de un referéndum, sino de un refrendo -que parece similar pero nada es igual sino consigo mismo- sobre sus personas particulares y una decisión privada.

LA VIDA AL OTRO LADO Desde el primer día, el de la exclusiva, que es una herramienta lícita de comunicar, Pablo e Irene han dado un paso que les ha hecho cruzar la calle y llueven flores desde las dos aceras. Ese paso les va a llevar de nuevo a la agobiante plaza de Vistalegre, que se erige como una mole de hormigón en el antiguo vientre obrero de Carabanchel.

Será Vistalegre 3. Con su discutible decisión interna de un tema discutible pero privado, los dos han quebrado la ligazón del militante con su dirigente. No la lealtad personal o política, sino la confianza. La consecuencia es que el secretario general quiere establecer premisas nuevas en el discurso de Podemos, que nadie discutirá de momento. Si arranca el voto mayoritario a su favor, el voto vendrá cargado de libertad para que ese sector anticapitalista que quedó chumascado en Vistalegre 2 haya encontrado su nueva oportunidad.

Nada parece indicar que el PP vaya a convocar elecciones generales anticipadas, ni siquiera Gürtel le va a mover el flequillo a Rajoy. Podemos tiene un año para decidir si es la hora de renovarse, el momento del Suresnes ideológico para expandir su voto y detener el parón o esperar con los dedos cruzados a que pasen los comicios municipales y autonómicos del año que viene. Para entonces, Rajoy seguirá acosado pero con apoyos y Pablo Iglesias será un dirigente político al que le ya le esperan los Miuras en el centro de la plaza. Suerte.

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