inicio de la pretemporada

Fuerte atasco en la caseta del Athletic

Varios integrantes de la primera plantilla del Athletic, junto a José Ángel Ziganda, en el último entrenamiento de la temporada el pasado martes. Foto: Oskar M. Bernal

El próximo técnico, cuyo criterio sobre la dimensión del plantel es una incógnita, se encontrará con una treintena de jugadores en el inicio de la pretemporada

José L. Artetxe - Domingo, 27 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - A día de hoy se prevé que en la fecha, aún por determinar, que marque el comienzo de la pretemporada 2018-19, el técnico que dirija al Athletic tendrá ante sí en Lezama un grupo compuesto por una treintena de futbolistas. Es quizás demasiado pronto para realizar un cálculo más preciso sobre el número de jugadores que asistirá al acto de presentación, pues mientras duran las vacaciones pueden ir sucediéndose los movimientos tanto en el capítulo de bajas como de altas. Como ocurre cada verano, se asistirá a un proceso de ajuste que permanecerá abierto hasta el cierre del mercado de fichajes, si bien en esta oportunidad el contexto invita a especular con la posibilidad de que el club aborde una revisión más profunda de la plantilla.

El lamentable balance del curso recién cerrado justificaría que se abran las ventanas del vestuario y circule el aire. Después de un par de años sin abordar fichajes, el declive del equipo demanda la adopción de medidas que conduzcan a la reactivación. Aparte de la llegada de algunos refuerzos, se antoja oportuno replantearse determinadas continuidades. Salta a la vista que hay gente que está verde y la hay asimismo que se habría pasado de rosca;es decir, que atendiendo al rendimiento brindado es legítimo concluir que su mejor tiempo ha pasado.

Los responsables de la entidad aparte de haber lanzado sus redes para captar piezas que encajen y propicien una mejora sustancial, manejan informes precisos sobre comportamientos, trayectorias y proyecciones de los actuales jugadores. Pero en este tránsito, algo (mucho, más bien) tendrá que aportar el sucesor de José Ángel Ziganda. Aunque todavía no se ha desvelado su identidad, lo que no impide que todo el mundo le ponga la cara de Eduardo Berizzo, lo realmente importante estriba en saber cuál es su criterio, qué es lo que tiene que decir en materia tan fundamental como la composición de la plantilla. Cuáles son sus gustos, preferencias, debilidades y peticiones. Una opinión que la directiva tratará de satisfacer, aunque objetivamente su campo de acción sea bastante limitado.

De momento, se ha captado a Ander Capa y a Cristian Ganea, asimismo se da por hecho que Dani García está amarrado, y se ha procedido a despedir a Kike Sola y Enric Saborit. Ninguno de los otros 21 hombres que formaban el plantel junto a los dos que se acaban de marchar finaliza contrato, circunstancia que en principio complica cualquier operación. En este escenario el foco apunta a la aparente facilidad con que diversos jugadores han obtenido ampliaciones de contrato en los meses recientes. Unos acuerdos que no se correspondían con los méritos y que ahora generan un atasco, una concentración desmesurada en la caseta. Si el Athletic quiere aligerar personal deberá promover cesiones o acuerdos de rescisión de contrato. Cualquiera de las dos fórmulas entraña su complicación, especialmente la segunda, y las dos conllevan un costo económico insalvable, incluso en el supuesto de que haya equipos interesados en hacerse con los servicios de los descartados.

A expensas de que el Athletic sea capaz de consumar algún otro fichaje, que podría ser porque ha establecido contactos con distintos jugadores, el equipo cuenta ya con 24 integrantes si se contabiliza a Capa, Ganea y Dani García. Y todavía está por determinar qué decisión se toma respecto a los cedidos Alex Remiro, Unai López y Asier Villalibre, en teoría convocados para el primer entrenamiento. Luego, están los chavales que se incorporen del Bilbao Athletic. Se da por supuesto que subirán Gorka Guruzeta e Iñigo Vicente, pero también podrían ser llamados Andoni López, que ya debutó con el primer equipo, y quizá Peru Nolaskoain. Salen por tanto 30 o 31, por lo que sobrarían al menos cinco o seis para no exceder el cupo de fichas reglamentario.

menos partidos De este somero y prematuro repaso se deduce que sobra gente. Una conclusión obvia y normalmente ineludible a estas alturas, que es cuando se acomete la planificación de una nueva campaña. Sobra gente y es aún una incógnita cómo de larga quiere la plantilla el futuro entrenador. Lo normal es que se incline por no sobrecargar la nómina y apueste por dirigir a un colectivo en torno a los 22 elementos. Si encima se considera que la temporada que viene no hay competición europea y que el calendario se circunscribe a la disputa de la liga y de la Copa, con mayor razón carece de sentido reunir un grupo más amplio.

En la temporada que viene el Athletic tiene aseguradas las 38 jornadas del campeonato de la regularidad y en la mejor de las hipótesis, la equivalente a plantarse en la final, nueve compromisos en el torneo del K.O. Una cifra de partidos alejada de la que el equipo ha afrontado con asiduidad en los años precedentes. Sin ir más lejos, con Kuko Ziganda fueron un total de 54 encuentros, con el agravante de que a finales de julio el equipo ya tuvo que gestionar una ronda de ajuste para acceder a la fase de grupos de la Europa League. Solo en el ejercicio 2013-14, el primero con Ernesto Valverde, la agenda rojiblanca anduvo por debajo del medio centenar de citas oficiales.

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