El perfil es el de una mujer mayor de 45 años

3.500 vizcainos dejan su empleo para cuidar a sus familiares

La mayoría lo hace porque no puede costear los servicios adecuados que requieren las personas dependientes

Aitziber Atxutegi - Domingo, 27 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Alrededor de 3.500 vizcainos han dejado su empleo para hacerse cargo de sus familiares dependientes. En la mayoría de los casos, son personas que se han retirado del mercado laboral por no poder costear los servicios que requiere el cuidado de sus padres dependientes, adultos enfermos o hijos con discapacidad. El perfil mayoritario es el de una mujer mayor de 45 años, porque son ellas las que encuentran más dificultades en el mercado laboral y por el rol cuidador que se sigue adjudicando a la mujer en la sociedad.

La Fundación Adecco acaba de elaborar un informe sobre las dificultades que atraviesan las familias que tienen a una persona con discapacidad o dependiente entre sus miembros. Las cifras que aporta el estudio están extraídas de la Encuesta de Población Activa y de una encuesta a 400 personas que conviven con algún familiar con estas características especiales, de las cuales 75 son de Euskadi. Reflejan una realidad que muchas veces permanece oculta: en el último año, 3.100 vascos han dejado su empleo para cuidar a sus familiares dependientes y el cómputo global asciende ya a 7.700. Teniendo en cuenta que en Bizkaia vive casi la mitad de la población de la CAV, se puede concluir que 3.500 vizcainos se encuentran hoy en día en esta situación.

En la mayoría de los casos, son personas que no pueden costear los servicios que precisan las personas dependientes. “Compatibilizar la vida personal y laboral es un reto para todos los profesionales y se convierte en todo un desafío cuando hay una persona dependiente en la unidad familiar. Por este motivo, no pocos trabajadores deciden retirarse del mercado para ocuparse directamente de su familiar, al no poder costear a una persona que le brinde los cuidados adecuados”, explica Myriam Ganado, consultora de la Fundación Adecco.

Y, aunque decidan no retirarse del mercado laboral, para los que continúan trabajando tampoco es fácil: tienen que buscar jornadas laborales reducidas y otras medidas flexibles que permitan compatibilizar los dos ámbitos. Más de un tercio de los encuestados afirma que ha rechazado empleos o promociones porque no eran compatibles con la atención y cuidado del familiar. Su clamor es unánime: más medidas de conciliación. “Las insuficientes medidas de conciliación son una pérdida de competitividad para las empresas, porque cada persona que rechaza un empleo por este motivo es talento desperdiciado”, advierte el director de la Fundación, Francisco Mesonero.

El perfil es el de una mujer mayor de 45 años, lo que, en su opinión, “viene a constatar que en nuestra sociedad sigue muy arraigado el rol femenino como cuidadora de la familia y del hogar, y que las mujeres mayores de 45 años son las que más dificultades encuentran en el mercado laboral y, por tanto, las que deciden retirarse cuando la situación familiar lo requiere”.