Ezkerraldea

Abanto resiste el embate liberal

Una recreación histórica pone de relieve un sangriento episodio de las guerras carlistas

Un reportaje de Emilio Zunzunegi - Domingo, 27 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

LA noche del viernes y la madrugada de ayer sábado llovió a mares sobre Meatzaldea, como si el cielo pretendiera cambiar las gotas de agua por la sangre que se derramaría horas después en uno de los episodios menos conocidos y más sanguinolentos de la II Guerra Carlista en Euskal Herria: la defensa de las posiciones militares carlistas de San Pedro de Abanto, una de las refriegas más notables de la resistencia carlista de las acaecidas en las batallas de Somorrostro de 1874.

La Batalla de Somorrostro, episodio destacado dentro de la II Guerra Carlista, significó un antes y un después para los encartados con la pérdida de los Fueros, la obligatoriedad del servicio militar, la explotación exhaustiva de sus montes comunales o la llegada de miles de temporeros, que cambió radicalmente la vida de los habitantes de esta comarca.

En el mes de marzo de 1874 treinta y ocho batallones liberales y dieciocho carlistas se enfrentaron en sucesivas acciones bélicas que dieron lugar a miles de muertos. Unos hechos que ayer volvieron al presente con la recreación llevada a cabo por Trueba Zentroa con el apoyo del Museo Minero de Abanto-Zierbena, las asociaciones culturales Alen de Sopuerta, Gurguxa de Galdames, Punta Lucero de Zierbena, Biotopo Montes de Triano y diversos agentes culturales, entre los que se encuentran militantes del Partido Carlista, contando con el respaldo de los ayuntamientos de Abanto-Zierbena y Muskiz. El principal objetivo del evento era recuperar la historia de Enkarterri sacando del olvido un pasaje bélico que marcó la vida de los habitantes de la comarca encartada y de toda Bizkaia. “Sin entrar en aspectos militaristas, queremos divulgar este hecho histórico como parte importante de la memoria de la comarca”, reseñó el presidente de Trueba Zentroa, Ricardo Santamaría.

Escenario Una de las particularidades de este recreación histórica en la que tomaron parte cerca de 100 personas de la comarca para dar vida a los principales protagonistas de la contienda, fue el hecho de que la misma se desarrolló en los mismos escenarios que la contienda real. “La única diferencia es que en los días previos a aquella batalla librada entre el 24 y el 27 de marzo de 1874, los carlistas encargaron a varios vecinos de la zona que limpiaran de arbolado las campas entre Las Carreras y San Pedro de Abanto para poder seguir mejor el avance de los liberales hacia sus posiciones”, destacó Santamaría.

Hoy día el arbolado ha recuperado su empaque excepto en las zonas de prados que han sido utilizados durante décadas por los ganaderos del municipio. Aún así no es difícil hacerse a la idea de la vista que los liberales, procedentes de Somorrostro (actualmente Muskiz) tendrían de la iglesia situada en el altozano de San Pedro de Abanto donde tenía su puesto de mando el ejército carlista encabezado por los generales Andechaga, Ollo, Radica o Lizarraga.

Los liberales, comandados por López de Letona, Loma y Primo de Rivera, intentaron hacer valer el poder de sus cañones distribuidos en algunos montes cercanos con los que dar cobertura al avance de sus tropas de caballería e infantería. Sin embargo el arrojo del ejército carlista, mucho peor pertrechado que el liberal pero que contaba con la ventaja de defender en altura, impidió que las tropas del gobierno español pudieran romper esta defensa del sitio de Bilbao que estaba manteniendo el ejército de Don Carlos de Borbón.

Una situación que ayer se revivió con entusiasmo por los voluntarios y voluntarias -mención especial merecieron las aguadoras que con cántaros y botijos en mano seguían a los soldados sin más armas que su pericia para esquivar las balas y las bayonetas- que desarrollaron la jornada historicista.

La cita comenzó pasadas las 10.00 de la mañana con una pertinaz bruma que empapaba por igual a los contendientes de ambas facciones. Ello no hizo mella en su compromiso con la recreación que fue seguida por varias decenas de personas distribuidas entre la campa de Etxebarria -puesto de mando de la partida liberal- el camino entre Murrieta y La Bárcena y en el entorno de la hoy derruida Iglesia de San Pedro.

Siguiendo el discurso histórico de la refriega, los liberales hicieron un primer intento por superar las trincheras carlistas -simuladas con fardos de paja en la misma zona donde en su día estuvieron estas defensas realizadas por ingenieros militares catalanes- sin que pudieran lograr su objetivo. Una segunda intentona acercó a los partidarios del régimen con mando en el Estado hasta las posiciones elevadas del ejército carlistas aunque sus defensores lograron repeler el ataque y hacer retroceder a sus posiciones iniciales a los liberales.

Situaciones bélicas que ayer fueron incruentas pero que en su momento histórico produjeron “varios miles de muertos de ambos bandos sin que esté muy clara la cifra exacta aunque debió ser muy numerosa para lograr forzar una tregua entre los contendientes para dar sepultura a todos los caídos en combate”, recuerda Santamaría.