“Mi vida ahora es mi hermano”

Manuel Martínez se hace cargo de su hermano, con parálisis cerebral, desde hace diez años, cuando murió su madre

Un reportaje de A. Atxutegi - Domingo, 27 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Manuel Martínez se hace cargo de su hermano, que sufre una parálisis cerebral, desde hace diez años. Admite que, desde entonces, “todo lo que hago es para mi hermano” pero el balance que hace es sumamente positivo. “Estoy muy orgulloso, porque veo a mi hermano muy contento. Si le hubiera llevado a una residencia, no lo habría soportado ni dos días”, reflexiona.

Su hermano pasa la gran parte de la jornada en un centro de día de lunes a jueves, y dos personas le ayudan por la mañana y por la tarde. Cuidar de su hermano mayor solo le permite un empleo a tiempo parcial por las tardes;el fin de semana trabaja como drag queen en un restaurante y tiene que contratar a una persona para que se haga cargo de Pepe durante esos días. “Todo el dinero que saco el fin de semana es para él. Las ayudas tampoco dan para que podamos vivir los dos con ellas;tiene una pequeña pensión y con lo suyo y lo mío vamos tirando”, afirma. Admite que, aunque siempre serían bienvenidas más ayudas para estos casos, en su caso “no me puedo quejar: tanto Fekoor como Gorabide siempre están a tu disposición, el Ayuntamiento de Arrigorriaga se ha portado fenomenal...”.

La vida de Manuel Martínez cambió de forma radical en 2008. Ese año se divorció y volvió a vivir a casa de su madre. Ella se hacía cargo de Pepe, el hermano mayor de Manuel. “Tenía una calidad de vida muy buena: le sacaba, estaba todo el día con ella... Mi pareja y yo también lo teníamos muy en algodones;si íbamos a algún sitio de vacaciones, la primera semana estaba con nosotros”, recuerda. Pero a los dos meses la mujer falleció y la situación de Pepe empeoró de forma drástica;su dependencia se volvió absoluta. “En un principio se planteó que ingresara en una residencia porque yo vivía fuera, mi hermano pequeño también tiene su vida... Pensé que se moriría en dos días. Si yo lo estaba pasando mal por la muerte de mi madre, que lo era todo para mí, para él que lo era más...”, reflexiona. Por eso, tomó la decisión de hacerse cargo de él. “Decidí quedarme con él y seguir los dos adelante”. Los primeros tres años fueron especialmente duros, “porque yo no vivía con él y no sabía apenas de su situación;era mi madre la que se hacía cargo de él y yo iba de visita, de comida y poco más. Su vida es muy complicada”. Pepe apenas tiene movilidad y hay que prestarle ayuda en todas las tareas cotidianas, como la higiene o la alimentación. En ese proceso, agradece la ayuda que le brindaron, y le siguen brindando, las asociaciones Fekoor y Gorabide, y el Ayuntamiento de Arrigorriaga.

Han pasado diez años desde entonces y Manuel no puede estar más orgulloso. “Estoy muy contento de estar con él, de cuidarle y de darle todo lo que puedo. Él se pone muy contento cuando me ve, ha venido al restaurante donde trabajo a verme... Yo soy todo para él ahora”. Eso sí, no esconde que el día a día es muy duro. “Te limita mucho, porque me hipotequé para toda la vida. Mi vida es él, todo lo que hago es por él;mi vida social se ha reducido prácticamente a cero”, confiesa. “No puedo salir de cena, al cine o a tomar algo con mis amigos;bueno, sí podría, pero pagando a alguien que se quedara con mi hermano. Toda mi vida está condicionada por él”. Considera, sin ningún rastro de vanidad, que han sido las circunstancias las que le llevaron a tomar la decisión de asumir el cuidado de Pepe. “Quizá si hubiera seguido en pareja, me habría dicho algo... En las circunstancias en las que estaba, veía que si iba a una residencia mi hermano se iba en dos días. Si yo lo he pasado mal, él peor;pero ahí vamos, luchando día a día”.