Historias de la vida

Amor, pasión y fidelidad por las letras

Rosa María Mielgo es poetisa, una aficionada de las letras que preside el taller ‘escribe y lee’, que cumple 20 años

Un reportaje de Yaiza Pozo - Lunes, 28 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

SE han imaginado alguna vez un mundo donde no existiesen las letras? Rosa María Mielgo de Aguirrezabala nunca ha reflexionado sobre este hecho porque no puede vivir sin ellas. Apenas sabía leer ni escribir cuando tuvo por primera vez un libro entre sus manos. También desconocía que la vida le iba a dar la oportunidad de dar a luz a tres libros. Se trata de una trilogía llena de amor y, en la que según confiesa, se ha tenido que desnudar por completo para sacar lo mejor de sí misma. La poesía siempre ha sido su fiel compañera y lo sigue siendo desde que preside el taller de literatura Escribe y lee, una asociación ubicada en el barrio de Deusto que nació de la mano de un grupo de mujeres en busca de la igualdad y este año cumple su vigésimo aniversario.

Rosa María es una apasionada de la literatura y “todo lo que tenga que ver con la cultura en general”. Durante su niñez siempre tenía un libro entre sus manos y leía todos los tebeos que había en aquella época. Sus padres le contagiaron esta afición que no ha abandonado ni piensa hacerlo.

Creció con Gustavo Adolfo Becquer y cuenta que desde niña le mandaban recitar poesía en el colegio. “Aprendía muy bien de memoria. Veían que ya apuntaba maneras y ahora mira”, se enorgullece. Todo fue una cadena. Primero fue su padre, luego su madre y después ella junto a su hermano. “A mi madre le encantaba leer y cuando se casó con mi padre le transmitió esa pasión. En la familia todos hemos sido grandes lectores”. Él fue el verdadero responsable de que a día de hoy continúe apasionándole las letras. Además, es graduada en Cultura y Solidaridad en la Universidad de Deusto y también ha estudiado pintura.

Rosa María escribió sus primeras líricas en su adolescencia, pero el temor se apoderó de ella y ahora se arrepiente de haberlas roto y según declara “de no haberse desnudado por completo”.

En 2007, logró abrirse en canal cuando publicó su primer libro. Ya anteriormente había divulgado varios artículos para revistas pero este era especial. Lo tituló Influjo lunary tuvo tan buena acogida entre el público que se editó una segunda edición. Poco más tarde gestó sus otras dos obras Los mares de la luna y Luna desnuda. Se trata de una trilogía donde todos los libros tienen algo en común;la luna, la noche y el mar. “Me acompañan siempre. Mis libros son de poesía intimista, en general hablo de amor en los tres. Amor a los padres, a los amigos… Pasa por todas las fases del amor por eso el primero se lo dediqué a mis padres y a mi hija, el segundo a las personas que se han grabado mi corazón y el tercero a la amistad”, se sincera. Durante esta etapa en la que se dedicó a escribir, no se encontró con ningún obstáculo, todo lo contrario. “Salió todo muy fluido. Era bastante fácil porque hice un curso sobre Lorca y era como tenerlo continuamente en el oído. Parecía que los poemas me los estaba dictando él. Así empezó mi desnudo y eso se refleja en mis obras pasando por el dolor, el amor”, describe.

A su familia le debe mucho pero también a sus maestros, esos que le enseñaron el verdadero significado de la poesía. Habla de Blas de Otero, Ángela Figuera, Federico García Lorca… Aprendió de los mejores pero no le bastaba con eso. En el año 2000 se introdujo en la asociación Escribe y lee, un taller de escritura creativa que nació en 1998 de la mano de un grupo de mujeres “unidas por la lectura” y en la que empezó como alumna.

“En sus comienzos solo era de mujeres y hoy día, como hablamos de igualdad, fuimos admitiendo a los hombres así que estamos un 50%”, relata. Desde hace ocho años es la presidenta de esta asociación en la que, de la mano de los profesores Josu Montero e Iñaki Urrutia tratan de sacar lo mejor de sus alumnos. Este año están de aniversario ya que celebran dos décadas y Rosa María espera que sean muchos más.

Para esta lectora escribir es una terapia, es estar cada vez en un país diferente y aprender otras culturas. “Leyendo se te abre totalmente la mente porque yo, por ejemplo, lo comento con mi ama que tiene 100 años y me dice: Hoy estoy en Rusia, en Inglaterra…Te recorres el mundo mentalmente”, explica.

Desde que preside Escribe y lee disfruta de los libros cuando tiene tiempo y no descarta publicar otra entrega de la poesía que bulle en su interior. “Poemas tengo pero tendría que dar un giro total al libro. No sé si será el año que viene pero parece que tras publicar los tres primeros me he quedado tranquila. Nunca imaginé que iba a escribir un libro. Es un sueño hecho realidad”, concluye.