Mesa de Redacción

El trastero de mis datos

Por J. C. Ibarra - Miércoles, 30 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Ojo al dato! La aplicación de la nueva ley europea de protección de datos nos ha servido a muchos para bajar al trastero y deshacernos de oxidados permisos de uso de nuestra intimidad que hemos ido concediendo y acumulando a lo largo de nuestra disoluta existencia digital. Como ocurre con los trasteros físicos, esos que rebosan materia gris (polvo) y cuya limpieza y reorganización a fondo sestea en nuestra bandeja mental de tareas eternamente pendientes, en el trastero de los datos nos encontramos con piezas que juraríamos por lo más sagrado que nunca han sido nuestras y que alguien las ha puesto ahí. Lo mismo que no fui yo, y lo mantendría incluso ante la máquina de la verdad del rayo partidor, quien dejó en el trastero de casa esa sopera de cerámica que al parecer con tanto cariño nos regaló alguien, también juraría que no he dado mi permiso para que un concesionario de Xàtiva (Comunitat Valenciana) me recuerde que a mi coche, de una marca distinta, le toca la revisión de los 30.000 kilómetros. Afirmaré, de la misma manera, que no he sido consciente de haber dado tantos permisos como correos electrónicos recibí la semana pasada solicitando que prorrogue la confianza en su día depositada. Pero me dicen que sí, que todas esas empresas cuentan con mi beneplácito para hacer uso, y hasta abuso, de mis datos personales. Y pienso, desesperado, que la tarea pendiente de limpiar el trastero es más ingente de lo que nunca habría podido imaginar.