José María Ferrándiz | Grupo Solitium

“Con la impresión 3D lo importante es el diseño y no tienes que ir a fabricar a China”

José María Ferrándiz. (Oskar M. Bernal)

La fabricación aditiva es una realidad que permite producir de forma más flexible y pone en valor el diseño, destaca Ferrándiz

Xabier Aja - Jueves, 31 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO - La fabricación aditiva o la impresión 3D es ya una realidad a nivel industrial, recuerda el ingeniero José María Ferrándiz, responsable del área en el Grupo Solitium, uno de los líderes del sector en el Estado español, “con 600 personas en plantilla, de ellas 75 en el País Vasco, y cerca de 100 millones anuales de facturación”.

¿Qué ventajas aporta la fabricación aditiva respecto a la tradicional?

-Hay varias. Se pueden hacer diseños geométricos mucho más complejos con total libertad de forma mucho más sencilla que mediante el mecanizado tradicional, se reduce el tiempo de acceso al mercado y los costes bajan porque solo se elaboran las piezas que se precisan y cuando se precisan. Ello supone que no hay stocks, que se pueden cambiar el diseño de las piezas al momento, se pueden personalizar los productos y se da mejor servicio. Por ejemplo, un fabricante de electrodomésticos no necesita tener almacenadas todo tipo de piezas de recambio, el técnico que va a reparar una lavadora puede imprimir él mismo la pieza, con el plano digital que le proporciona la marca que comercializará el diseño y cobrará por facilitar el plano, o encargársela a alguien sin necesidad de acudir a la central del fabricante. Un aspecto fundamental es que pone en valor el diseño, porque fabrica la impresora y el coste es el mismo aquí que en China, con lo que puedo diseñar y producir en la misma factoría sin necesidad de enviar los planos, por ejemplo, a la citada China para que me fabriquen el producto en cuestión. Además, se reduce el riesgo de que te copien y supone más flexibilidad.

¿La industria ya acepta esta tecnología para producir en serie?

-Ya está plenamente aceptada la tecnología de impresión 3D para hacer prototipos, moldes o preseries pero sí empieza a ser una realidad, en tecnología de polvo, la producción industrial, al menos en series pequeñas. Con esta tecnología se hacen desde equipo odontológicos, ortopédicos, joyas, trofeos, piezas aeronáuticas, de automoción, zapatillas deportivas y un largo etcétera.

¿Crece el sector?.

-Sí. Crece en cifras pero a nivel de madurez digital en las empresas industriales todavía cuesta. Aquí la cuestión es cuándo quieres subirte al carro. Si vas a esperar a que todo el mundo esté maduro serás uno más y perderás la ventaja competitiva que supone adaptarte a esta nueva realidad y sacar partido a esta revolución de la digitalización.

¿Se pueden sustituir materiales con este proceso de producción?

-Sí. La impresión 3D con poliamida es competitiva con la producción tradicional en aluminio. Muchas piezas de aluminio se pueden hacer en poliamida, con ahorros notables de costes y peso.

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