MOCIÓN DE CENSURA CONTRA RAJOY

Sánchez encarrila la moción de censura tras los guiños del soberanismo catalán

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, en un acto celebrado en Ferraz. (EFE)

ERC apuesta por desalojar a Rajoy y el PDeCAT dice que el voto será conjunto, mientras el PNV tomará hoy su decisión

Míriam Vázquez - Jueves, 31 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - El socialista Pedro Sánchez acudirá hoy al Congreso de los Diputados con la intención de convencer a los grupos y desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa tras los últimos escándalos de corrupción que han salpicado al PP. Tiene asegurados los votos de Unidos Podemos y ayer acarició el apoyo de los nacionalistas catalanes, lo que provocó que la izquierda también diera por hecho el respaldo del PNV porque la moción de censura comienza a tomar forma, solo faltarían sus cinco votos, y comparte el objetivo de Sánchez de no convocar inmediatamente las elecciones. El entorno de Rajoy comenzó a barajar como hipótesis real que el popular se vea desalojado de la Moncloa en las próximas horas. Sin embargo, el PNV insiste en que la decisión no está tomada. Hoy reunirá a su Ejecutiva de manera extraordinaria y anunciará su voto cuando escuche el discurso de Sánchez y sepa qué compromisos está dispuesto a asumir sobre la agenda vasca. El principal factor de disuasión para los jeltzales es la posición incierta en la que podrían quedar las inversiones pactadas con Rajoy en los Presupuestos si cae el presidente. El compromiso que esperan de Sánchez está muy relacionado con ese aspecto.

El PDeCAT y ERC insinuaron que se inclinan por votar a favor de la moción, no tanto porque les seduzca la idea de que Sánchez sea el presidente, sino por la mera satisfacción de desalojar a un Mariano Rajoy que ha escrito una página negra en Catalunya con las cargas policiales para reprimir el referéndum del 1 de octubre, la suspensión del autogobierno y el encarcelamiento de los líderes del procés. ERC lo dijo de manera inequívoca en la sesión de control celebrada ayer en el Congreso, donde Gabriel Rufián avisó de que “echar a ladrones y carceleros es una obligación, no una opción”. El PDeCAT no ha sido tan claro. Ayer reunió a su Ejecutiva para tomar una decisión, pero no la hará pública hasta escuchar hoy el discurso de Sánchez en el pleno de la moción. En cualquier caso, el PDeCAT quiere votar conjuntamente con ERC, y Rufián dejó ayer pocas dudas sobre su decisión definitiva.

Las mayores reticencias han venido del entorno del president cesado, Carles Puigdemont, y su plancha JxCat, que han apostado hasta la fecha por la abstención, aunque ayer matizaron mucho sus recelos y se abrieron a un diálogo sin condiciones con Pedro Sánchez. Es probable que hayan valorado la influencia política que pueden tener en Madrid con un gobierno socialista que, además, se apoye en ellos para alcanzar el poder. Además, la decisión de Torra, que ha renunciado a nombrar a los consellers presos y huidos, provoca el cese automático del 155 y despeja un obstáculo del camino de Sánchez, que ya no va a tener que prometer nada al respecto. El problema está superado. JxCat, sin embargo, sí quiere que lance algún guiño. Ayer se abrió a escuchar lo que tenga que decir Sánchez. Torra habló de “diálogo sin condiciones”.

La coordinadora del PDeCAT, Marta Pascal, se ha mantenido en contacto con JxCat para perfilar su sentido de voto. Puigdemont ha mostrado una capacidad extraordinaria para condicionar las decisiones dentro del soberanismo, aunque en esta ocasión no se trata de una votación del Parlament, sino del Congreso, donde JxCat no tiene representación. En este contexto, en las bancadas del PSOE y Unidos Podemos se respira optimismo. Necesitan lograr una mayoría absoluta de 176 escaños, y para alcanzarla aún les queda lograr el apoyo de los cinco del PNV, pero el secretario general de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, dio por hecho su respaldo. Sus declaraciones se produjeron casi al mismo tiempo en que Moncloa filtraba a los medios de comunicación que le preocupa que esta moción pueda salir adelante porque no ha recibido ninguna garantía por parte del PNV de que no va a dejar caer a Rajoy.

Fuentes jeltzales consultadas por este periódico no avanzaron su sentido de voto. Se han mantenido en contacto con todos los grupos salvo C’s, y no anunciarán su decisión hasta escuchar a Sánchez. Han mantenido contactos a todos los niveles con el PP de Rajoy. Los socialistas y la coalición morada creen que su propuesta puede seducir a los jeltzales porque Sánchez no tiene pensado convocar elecciones inmediatamente, sino gobernar unos cuantos meses, lo que va en sintonía con la apuesta del PNV por evitar ahora unos comicios que solo benefician a C’s y que pueden terminar con Albert Rivera en la Moncloa. En ese sentido, si esta moción fracasara, Unidos Podemos presentaría otra para intentar el desalojo de Rajoy sin los nacionalistas y con el apoyo de C’s, ofreciendo ya la convocatoria inmediata de las elecciones que quiere Rivera y que rechaza el PNV.

INVERSIONES La principal preocupación de los jeltzales es que no queden en agua de borrajas los 540 millones en inversiones acordados con Rajoy en los Presupuestos de este año, que además están tramitándose y no se descarta que el PP protagonice una vendetta retocando lo pactado si los jeltzales apoyan la moción. El PNV quiere que Sánchez se comprometa a desplegar esas inversiones sobre el Tren de Alta Velocidad, el aeropuerto de Foronda, el puerto de Pasaia, I+D+i y la depuradora de Galindo, entre otras. La decisión no es sencilla. Si el PNV avala la moción de censura, apoyará el desalojo de Rajoy justo una semana después de apoyar sus Presupuestos. Además, el PP lo está presionando en la comunidad autónoma y amaga con votar en contra de las Cuentas de Urkullu para el próximo año. Sin embargo, si no apoyase la moción socialista, se arriesgaría a que la de Unidos Podemos sí tuviera éxito unos días después y provocase la convocatoria inmediata de unas elecciones. Es lo que quiere Ciudadanos y es muy probable que el PSOE terminara votando a favor por la presión que ejercerían sobre él.

El PDeCAT dijo que votará con ERC, aunque apostó por escuchar el discurso de Sánchez para conocer sus “posiciones políticas”. Desde JxCat, Albert Batet se abrió a “escucharle”, aunque recordó que es cómplice del 155. Reconoció que, pese a sus recelos, les haría felices “ver cesado a Rajoy, principal ejecutor de la represión”.

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