Eduardo Berizzo, nuevo entrenador del Athletic

Berizzo-Bielsa, vidas entrelazadas

Eduardo Berizzo, nuevo entrenador del Athletic, asume el cargo que entre 2011 y 2013 tuvo Marcelo Bielsa, una persona a la que considera su maestro y cuyos caminos se cruzaron por primera vez en Argentina en el lejano 1982

Un reportaje de Aitor Martínez - Viernes, 1 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

eN alguna fecha sin concretar del lejano 1982 se cruzaron por primera vez las vidas de Marcelo Bielsa (Rosario, Argentina, 21-VII-1955) y Eduardo Berizzo (Cruz Alta, Argentina, 13-XI-1969). El destino les juntó por primera vez a mitad de camino de las ciudades de origen de uno y otro, en Casilda, de donde es oriundo el seleccionador argentino Jorge Sampaoli. El motivo del encuentro no fue otro más que la disputa de un torneo infantil en el que entre el puñado de equipos participantes se encontraban el Newberton de Berizzo, donde ejercía como central, y el Newell’s Old Boys sub’14 que dirigía un joven Bielsa que solo unos meses antes había colgado las botas. El rosarino recorría entonces parte de Argentina en busca de jóvenes valores con los que abastecer a la cantera de su club y fijó su mirada en la figura de aquel aguerrido zaguero que respondía al mote de Toto. Habló con sus padres y de común acuerdo accedieron a que su hijo se trasladara a Rosario, a poco más de 100 kilómetros de Cruz Alta. En Newell’s creció, se hizo un nombre como futbolista de élite tras debutar con el primer equipo en 1988 -incluso ganó dos títulos, la Primera División argentina del curso 1990-91 y el Torneo Clausura de 1992-, y todo, gracias al buen ojo de su técnico. Ahora, 36 años después de aquel primer encuentro, Eduardo Berizzo asume el papel que durante dos temporadas (2011-12 y 2012-13) desempeñó Marcelo Bielsa al frente del Athletic. Vidas entrelazadas.

Las comparativas entre uno y otro resultan inevitables, como lo son cada vez que un discípulo coge el testigo dejado por el maestro aunque el relevo no se produzca de manera inmediata. Además, el vínculo entre uno y otro no se limita únicamente a aquellos primeros pasos de Berizzo como futbolista, pues son varios los capítulos que dan forma a una relación que transfiere el plano deportivo, si bien guarda una estrechísima relación con el plano profesional. “Él fue un poco la persona que construyó y que me invitó a hacerme futbolista. Tenía catorce años y jugaba en el equipo de mi pueblo. La clase 69, que enfrentó justamente a la división que dirigía Marcelo Bielsa en las categorías inferiores de Newell’s. Le ganamos y terminó el partido. Recuerdo la conversación entre él, mi padre y el padre de mi compañero Darío Franco. Nos invitó a integrarnos a Newell’s y nos fuimos para allá. Después de tantos años allí él me terminó de crear”, detalló hace algún tiempo Berizzo en una entrevista concedida a Movistar +.

En 1993, diez años después de aquel primer contacto, Bielsa aceptó la propuesta del Atlas mexicano y una de las primeras decisiones que tomó fue la de abordar el fichaje de su compatriota. Algo similar a lo que sucedió cuando en 2007, apenas un año después de que Toto se retirara del fútbol tras una última aventura en el Cádiz, le llamara para formar parte de su cuerpo técnico. Como catorce y veinticinco años atrás, el técnico de Rosario volvió a recibir un sí como respuesta. Así explicó el nuevo técnico del Athletic en esa misma entrevista cómo fue su paso del césped a la banda: “Marcelo me invita a trabajar con él en la selección de Chile. Era mi primera experiencia y para mí era todo novedoso. Aprendí y crecí con Bielsa. Yo podría decir que para mí es una gran referencia. Jugué sus ideas de entrenador y me gustaba jugarlas porque me hacían sentir un futbolista mejor, más valioso e importante. Y después me gustó adquirir sus ideas en la dupla técnico porque son ideas con convicción, con argumentos y muy sostenidas”.

Fue así, siendo uno de los asistentes de Bielsa, como Berizzo inició su andadura en los banquillos hasta llegar ahora al Athletic. Un recorrido que arrancó en solitario en 2011 en las filas de Estudiantes de La Plata, donde no tuvo excesiva fortuna, la que sí le sonrió en su segunda aventura, esta vez en el O’Higgins chileno. El día de su presentación, cuestionado por si su metodología de trabajo se asemejaba a la de Bielsa, sorprendió con la siguiente frase: “No soy ni el 1% de bueno como lo es él. Lamento defraudarlos de entrada”. Ayer, en sus primeras palabras como técnico del Athletic y desde la humildad que le caracteriza, aspecto que se pudo comprobar en la sala de prensa de San Mamés, aseguró haber acortado esa distancia. “Él cada vez es más inteligente y yo cada vez más torpe”, bromeó inicialmente. “Con sinceridad, un poco sí he acortado esa distancia”. Todo sea por el bien del Athletic.

salto a Europa En Chile ganó el Torneo Apertura de 2013 y un año después la Supercopa, dos títulos que le abrieron las puertas de Europa. El Celta, club en el que militó durante cinco temporadas, entre los años 2000 y 2005, apostó fuerte por él en el verano de 2014 para hacerse con sus servicios. Llegó a Vigo en principio por dos temporadas, que terminaron siendo tres. Allí enseguida se ganó a la afición con un juego vistoso, una presión elevada y rápidas recuperaciones de balón. Escuela Bielsa. La defensa fue su punto débil, una tarea en la que tiene margen de mejora, aunque en su nueva etapa en Bilbao podrá contar con un puñado de centrales de gran nivel y un Kepa Arrizabalaga en la portería que crece a pasos agigantados.

Con el Celta acabó en octava, sexta y décimo tercera posición en liga, respectivamente;devolvió al equipo a Europa diez años después y se quedó a un gol de eliminar al Manchester United en las semifinales de la Europa League del curso 2016-17. Esa misma temporada, el Alavés le impidió clasificarse para la final de Copa, como un año antes hiciera el Sevilla. Precisamente, fue en el equipo de la capital hispalense donde vivió su segunda etapa en LaLiga Santander. Una aventura que comenzó en julio del año pasado y apenas duró seis meses. Entre medio, tuvo tiempo para clasificar a su equipo a los octavos de final de la Champions al finalizar la fase de grupos en segunda posición, eliminó sin apuros al Cartagena en dieciseisavos de Copa y el Sevilla ocupaba la quinta posición en liga a solo siete puntos del segunda clasificado y a dos del cuarto. Su etapa acabó el 22 de diciembre, dos días después de perder frente a la Real Sociedad (3-1) y mientras se recuperaba de un cáncer de próstata, enfermedad que el club hispalense hizo pública el 22 de noviembre.

En el club del Nervión explicaron que consumida la mitad de la temporada “la línea del equipo” no era ascendente. Ese fue uno de los motivos esgrimidos por el presidente José Castro para argumentar su despido. Las voces más críticas le echaron en cara su política de rotaciones, pues rara vez variaba su once inicial, algo parecido a lo que sucedió en el Athletic de Bielsa, especialmente en la primera temporada, en la que los jugadores llegaron con el gancho al tramo final del curso, donde cayeron derrotado en las finales de Europa League y Copa.

Un técnico con carácter, como así demostró en su etapa en el Celta, donde apartó a Gustavo Cabral y Fabián Orellana por cuestiones de indisciplina, y posteriormente a Steven N’Zonzi en el Sevilla por algo similar. Un Eduardo Berizzo que afronta ahora un nuevo reto en Bilbao y que no elude las comparaciones con Marcelo Bielsa, su mentor. “Él me enseñó que nada está aprendido;que todo está por descubrirse. Fue una especie de guía, alguien que me educó en cómo empezar a dirigir”. Vidas entrelazadas.

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