el warriors ganan el primer duelo

El que perdona en la NBA...

LeBron James (AFP)

Los Warriors ganan el primer duelo de la final en la prórroga, a la que se llegó por un error de J. R. Smith, que pensó que Cleveland ya había ganado.

Jon Larrauri - Sábado, 2 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Bilbao - Un despiste histórico de J. R. Smith privó a los Cleveland Cavaliers de la posibilidad de firmar una monumental campanada en el estreno de las finales de la NBA. Con empate a 107 puntos a 4,7 segundos del final del tiempo reglamentario, el escolta de la franquicia de Ohio capturó un rebote ofensivo tras fallar su compañero George Hill un tiro libre y, en lugar de atacar el aro rival, botó el balón en dirección del centro de la cancha mientras LeBron James y el resto de sus compañeros le señalaban, sin éxito, la canasta. Como consecuencia, el choque acabó decidiéndose en la prórroga, los Golden State Warriors fueron netamente superiores en esos minutos extra (124-114) y dieron el primer paso hacia la reedición de su anillo de campeones.

Pese a otra galáctica actuación de King James -51 puntos, la quinta mejor marca histórica de las finales, ocho rebotes y otras tantas asistencias-, todo el duelo quedó condicionado por el garrafal error de Smith, el mismo que la pasada temporada, en pleno partido, acudió a saludar a un rival que estaba sentado en el banquillo, lo que su par aprovechó para anotar libre de marca o que hace un par de meses fue sancionado con un partido sin jugar por tirar un plato de sopa a un entrenador asistente. A la conclusión del duelo, el escolta argumentó que sabía que el marcador estaba empatado y que corrió con el balón porque esperaba que alguien pidiera tiempo muerto desde el banquillo. Sin embargo, su entrenador, Tyronn Lue, reconoció en rueda de prensa que “pensó que se había acabado;pensó que ganábamos de uno”. En las imágenes de televisión, parece que es esto lo que le responde a James cuando este le pide explicaciones por su acción.

El fallo en el tiro libre de Hill y el error de Smith impidieron a los Cavaliers arrancar las finales con una victoria a domicilio que hubiese llevado la lucha por el anillo a un escenario con el que prácticamente nadie contaba. Los de Steve Kerr partían como grandes favoritos a arrasar en la serie, pero de buenas a primeras se encontraron con un rival que jugó a muy buen nivel, dominó el rebote ofensivo y no estuvo nada lejos de llevarse el gato al agua. LeBron, sublime, contó con el notable acompañamiento de Kevin Love (21 puntos y 13 rebotes), pero perdonar la vida a un conjunto con el potencial de los Warriors se paga con creces.

Con tres jugadores superando la veintena de puntos (29 de Stephen Curry, 26 de Kevin Durant y 24 de un Klay Thompson que dio el susto en el primer cuarto al retirarse a vestuarios por un golpe en la rodilla), los anfitriones resistieron ante unos serios Cavaliers que llegaron a dominar la contienda por 40-51. Sin embargo, una de sus rachas anotadoras marca de la casa les permitió no perder la verticalidad y tras el descanso fueron ellos los que optaron a un plácido final, pero LeBron, escoltado por Kyle Korver y Jeff Green, lo evitó. Y fueron los visitantes los que tuvieron la opción de poner el lazo a la contienda, pero dejaron vivos a unos Warriors que en la prórroga impusieron su mayor frescura y ritmo sin el menor problema. Y el que perdona...

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