Tres ‘tops’ de raza

La pirenaica, la pottoka y la terreña, fueron las protagonistas en la subasta que organizó ayer la Diputación Foral de Bizkaia en la granja de Gorliz

Un reportaje de Yaiza Pozo - Domingo, 3 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

DESDE 1980, las granjas forales cuidan de las razas autóctonas. Intentan evitar su desaparición y mejorar su genética. Claro ejemplo de ello son la vacas pirenaicas que hace ya un tiempo estuvieron a punto de desaparecer, pero gracias a los programas de mejora genética que lleva a cabo la Diputación y “a la voluntad de los ganaderos de aquí, hemos conseguido que estas razas se mantengan”, señalaba ayer, durante la subasta de cabezas de ganado que tuvo lugar en la granja de Gorliz, la directora foral de Agricultura, Lucía Isla.

Con el objetivo de poder hacer lo mismo con la pottoka y la terreña, en la subasta de ayer se sacaron a la venta 37 cabezas de ganado -12 bueyes terreños, un buey pirenaico, cuatro vacas pirenaicas sin cría y otras 12 con cría, ocho yeguas y un semental de pottoka-.

Las razas autóctonas luchan por sobrevivir. Las pirenaicas ya han logrado hacerse un hueco y ahora les toca a las pottokas y terreñas. La granja de Gorliz es uno de los centros ganaderos en los que Diputación experimenta con ellas. Y, ¿para qué? “Para fomentar la ganadería y que los ganaderos compren mejora genética”, decía el jefe de selección y mejora ganadera, Andoni Bilbao. “Se subastan en lote con la intención de que quien lo compre sea un ganadero que en vez de ir a una venta unitaria va a hacer una ganadería”, proseguía.

Y es que, las vacas pirenaicas fueron el centro de todas las miradas. Los ganaderos que asistieron, indecisos las observaban de arriba abajo. Se trata de una raza que en los últimos años se ha hecho un hueco en Cataluña e incluso en Cantabria. Son rubias y “con cuernos preciosos”, admitía Bilbao. No todas estuvieron en la subasta y es que para ello, se lleva a cabo una selección para que los ganaderos pujen por las mejores. “El objetivo es tener 50 partos al año. Ahora calculamos cuántos vamos a tener en función de las hembras que ya tenemos. De ahí elegimos cuáles nos sobran. No son vacas de saldo es quitar las menos interesantes”, añadía.

Pero, ¿en qué se fijan los ganaderos? “En la cabeza y en los cuernos. Aparte, hay que mirar la ubre que tiene y que no tenga problemas para parir”, explicaba el presidente de pirenaico, Juan Luis Irazola. Esto no es todo, cuenta que es una raza que se adapta muy bien a cualquier terreno y es reconocida en todo el Estado. Además de esto, según cuenta Bilbao, “la raza pirenaica es una raza autóctona de actitud, carne, rústica y muy buena madre”.

Las otras razas La pottoka y los terreños no han tenido la misma suerte, pero luchan como pueden. Los ganaderos hacen que esto sea posible y también los programas de subastas como los de ayer. “La gente se implican, si no hubiese esa implicación habrían desaparecido. En las granjas se ve cómo nacen, cómo van evolucionando, se les ve la morfología… por eso se hace una selección”, comentaba Isla.

El color negro predomina en esta especie. Para este caso, lo que hace la Diputación “es sacar sementales y ahí salen a subasta los excedentes”, contaba el presidente de Bizkaiako Pottoka, Pedro Lana. De ahí, han sacado un lote de siete hembras, un semental y tres crías que salío ayer a subasta y que harán que continúe mejorando la genética de estas razas.

Lana quiso incidir en una de las características más importantes de de esta raza. Y es que para que sea pottoka hay que fijarse en la cabeza, en su perfil, el cuello, el dorso, la posición de la cola y su carácter. Es imprescindible que sea amable. “Se tiene que entender que serán utilizadas para hacer hípica y tendrá contacto con los niños”, cuenta.

Las tres razas autóctonas fueron las verdaderas protagonistas del día. Despertaron el interés de más de un centenar de ganaderos que se acercaron hasta la granja con el fin de mantener la especie . “Todo se hace con la intención de que quien lo compre sea un ganadero que en vez de ir a una venta unitaria va a hacer una ganadería”, concluye Bilbao.