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Tarjetas de mundial

El durangarra Josu Pérez de Echevarría vivirá este mes de julio una gran experiencia pudiendo pitar partidos de juveniles en París y Estados Unidos. (K. Doyle)

El durangarra Josu Pérez de Echeverría, de 20 años, pitará en julio en París y Estados Unidos Sacó el título de árbito con su padre y ha sido elegido para esta aventura entre cientos de aspirantes

K. Doyle - Lunes, 4 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

durango - A sus 20 años, el durangarra Josu Pérez de Echeverría lleva cuatro años disfrutando del arbitraje cada fin de semana. Una vez terminada la liga, esta temporada ha dirigido una decena de partidos en Segunda Regional y otros tantos en Tercera Regional y vivirá la experiencia de dirigir encuentros en torneos amistosos que se disputarán en julio en París y Estados Unidos. “Trasteando por Facebook encontré esta posibilidad, me apunté y he tenido la suerte de ser elegido entre cientos de árbitros”, explica, satisfecho por la oportunidad lograda.

Además, vivirá la experiencia con su amigo y también árbitro Aitor Agirre, vecino de Galdakao. Los encuentros en la capital francesa se disputarán del 7 al 13 de julio, mientras que los de California serán del 19 al 23 en David y del 26 al 30, en San Diego. Con el propósito de poder costearse los vuelos, los jóvenes colegiados solicitan respaldo de patrocinadores que quieran estampar sus nombres en la ropa que utilizarán tanto para los calentamientos como para moverse en el día a día. “Necesitamos alrededor de 1200 euros cada uno y toda ayuda que recibamos será agradecida”, precisan ilusionados los jóvenes que pitarán partidos de categoría juvenil a equipos y selecciones de todo el mundo.

Reconociendo que “pitar es complicado y lo hacemos porque nos gusta”, Josu comenzó a pegarle patadas al balón en colegio San Antonio de la villa, en infantiles jugó en el Extremeño y completó su etapa juvenil en Jesuitak. Fue entonces cuando decidió obtener el título de árbitro y lo hizo junto a su padre, también Josu. “Como me lo saqué en Miribilla y para volver a casa era un poco jaleo, mi padre era el que me llevaba y se animó a sacar la titulación de árbitro conmigo”, reconoce entre risas añadiendo que “encima sacó mejor nota que yo”.

A los 17 años cuando el durangarra dirigió su primer partido. Con los nervios lógicos de un debut, Josu recuerda como si fuera ayer aquél encuentro de fútbol 7 entre el Elorrio y el Anaitasuna. Desde entonces ha afrontado numerosas decisiones con el silbato dentro del terreno de juego. “Por lo general nos tratan bastante mal, es algo generalizado”, lamenta, reconociendo que “muchas veces te vas a casa pensando si realmente merece la pena seguir”.

Y es que los insultos y amenazas son muy frecuentes en los distintos campos de Bizkaia que visita cada fin de semana. En lo que a sus peores experiencias se refiere, Josu reconoce que “es duro de asimilar que un padre te espere con la mano abierta al final del partido, te insulte y te amenace”.

Contando en todo momento con el apoyo familiar, Josu comprende que en dos años su padre solamente haya ido dos veces a verle pitar. “No aguanta cómo se dirigen a mi y prefiere no venir. Sinceramente, entiendo que no tenga ganas de acudir a los campos de fútbol cuando estoy pitando”, asume.

Asegura que “si el partido se calienta por la general suele ser por los que están en la grada”, Josu, al igual que todos los colegiados, es valorado por mentores que realizan informes sobre sus actuaciones arbítrales”. En este sentido, “los nervios llegan cuando le ves al informador en la grada”, confiesa.

Optimista con poder dar el salto de categoría la temporada que viene, en unas semanas conocerá la decisión del comité de arbitraje, Josu, que cursa tercero de Derecho Económico, también recuerda con especial cariño cómo tras un partido “vi de juerga a unos jugadores que había pitado a la tarde y me invitaron a tomar unas cañas con ellos”.

humildad Contando los días que restan para pitar en París y Estados Unidos, Josu, quiere disfrutar de esta enriquecedora experiencia que le permitirá seguir creciendo como colegiado. Preguntado por sus aspiraciones asegura con humildad que “sueño con pitar algún día en los estadios de primera división pero lo que tenga que llegar llegará”.

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