siete peleas en profesionales

El diamante soviético

Gorka Mendizabal, Garazi Martín y Unai Colina analizan la espectacular transformación física de Jon Míguez, que en menos de un año disputará siete peleas en profesionales

Un reportaje de Igor G. Vico - Lunes, 4 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Jon Míguez es soviético”, dice Gorka Mendizabal (Santur-tzi, 1979). Al menos, lo parece en el día a día, en el tajo semanal. Afuera, los focos esperan la séptima andanada en los cuadriláteros profesionales del wélter vizcaino afincado en Castro-Urdiales en apenas once meses en la élite con MGZ Promotions. El sábado se encontrará en el Peru Zaballa de la localidad costera cántabra con el nicaragüense Miguel Aguilar. Es una piedra de toque. Kerman Lejarraga, actual campeón de Europa wélter y con el que comparte empresa, se fajó con él con un récord de 7-0;The Good Boy lo hará con 6-0. El preparador de Ezkerraldea trabaja con Míguez en una fusión perfecta con la nutricionista Garazi Martín (Sestao, 1987) y ambos se encargan de la evolución física del púgil, que, a juicio de Unai Colina (Santurtzi, 1982), técnico del club Okinawa, en el que se formó Míguez, y uno de sus hombres de confianza, ha sido “espectacular”.

Desde antes que debutara, Mendizabal y Martín se encargan de pulir un diamante en el aspecto corporal. Colina contactó con Garazi, tras una charla sobre nutrición en la Federación de Bizkaia de Boxeo, y con Gorka, que trabaja con deportistas. Desde entonces, colaboran en el crecimiento del deportista con el método M&G, que califican como “entrenamiento inteligente”. No tenían experiencia en el boxeo profesional, pero sí en muchas otras especialidades deportivas: balonmano, remo... Estudiaron cada arista del cuadrilátero. El preparador santurtziarra, incluso, realizó el curso de monitor. “Trabajamos como un equipo profesional completo -al que se une en otro plano específico Txutxi del Valle y el equipo de MGZ-. Unimos la nutrición a los entrenamientos. Dependiendo de las cargas, nos adaptamos. Tenemos en cuenta también el peso y las necesidades deportivas. Compartimos información”, manifiesta la nutricionista, quien afirma que “sabiendo las particularidades del deporte, tratamos de eliminar el estrés extra que supone la comida para el deportista. Hacemos un trabajo minucioso y marcado”. Para ello, “hay un feedback permanente” entre Míguez y su equipo. “A Jon, además, no le importa la disciplina”, admite la sestaoarra.

Mendizabal incide en lo mismo: “Míguez es como una esponja. Tuvimos que darle lo que necesitaba. El boxeo es fuerza, velocidad, resistencia… Y comenzamos con parámetros básicos y la evolución ha sido muy grande. Trabajamos con la dificultad que conllevan las fechas y controlar las cargas para no sobreentrenarle y que mejore”. ¡Eureka! Nadie conoce el techo del vizcaino, que aspira a todo. “Jon es como los diamantes, porque nacen bajo presión pero valen más cuando son pulidos. No sabemos qué límite tiene. Tiene muchas cosas buenas y todo el mundo del boxeo habla de su progresión”, remacha el preparador físico santurtziarra. “Empezamos con el abecé para tratar de ir hacia adelante. Estamos creciendo al mismo tiempo. Aplicamos la teoría del trabajo y del estudio. Vamos poco a poco, porque lo que vale para uno, no sirve para otro”, define Mendizabal.

Los pilares sobre los que orbita el trabajo con Míguez es “la velocidad y la fuerza”, tal y como revela el dueto de preparadores. “La bala no mata por la dimensión que tiene, sino por la velocidad que lleva. Si eres capaz de mantener acciones rápidas mucho tiempo, sin cansarte, tienes la clave. Para eso, hace falta gasolina”, remacha Mendizabal. Y es que, otro de los cimientos es que haya poca oscilación en la báscula. “Las bajadas y subidas de peso suponen un estrés muy importante para el cuerpo. Si necesitamos trabajar, hace falta energía para recuperar, para entrenar y para conseguir las metas”, añaden los responsables del método M&G. La otra parte, importante, la pone Míguez. Puro talento sobre el cuadrilátero: mina y joyería.

UN CAMBIO ENORME Unai Colina conoce a Míguez desde que era un adolescente y entró en el club Okinawa. “La evolución ha sido espectacular. Se le nota en el cuerpo. Desde su primera etapa en amateur hasta el momento, hay un cambio muy grande. Se ve potencia. Hay masa útil”, sostiene Colina. La “velocidad, movilidad y capacidad de respuesta rápida” han crecido en el vizcaino. La explosividad es marca de la casa. “Creo que su evolución es buena. No es normal que esté peleando cada mes y medio. Eso quiere decir que se están haciendo bien las cosas. A raíz de la séptima pelea se empieza a aspirar a más. Ahora el trabajo empieza a ser más específico”, analiza el responsable de Okinawa, que apostilla que “tuvo que pasar a profesionales porque nadie quería pelear con él en amateur. Es un noqueador nato. Jon está diseñado para ser profesional”.

En su última batalla, en el Bilbao Arena de Miribilla ante Ilya Usachev, sufrió. “El ruso nos sorprendió. Iñigo Herbosa es el Maldini del boxeo, es el matchmaker, y encontró el mejor sexto rival que Míguez podía tener. Tienes que buscar a adversarios que le dejen trabajar. En ese combate, Jon sacó testiculina. Antes del sexto estaba pensando en agarrarse o esperar una cuenta, pero si quieres ser el mejor tienes que pelear con los mejores. Se vino arriba”, dice Colina. “Hay rivales que se están negando ya a pelear con él”, finaliza.