127 creaciones

De Artziniega a Salamanca con Unamuno

Santxotena junto al busto de Unamuno

Una obra de Xabier Santxotena toma parte de la exposición ‘Iconografía Unamuniana’, compuesta por 127 creaciones

Araceli Oiarzabal - Lunes, 4 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Artziniega - En las vitrinas del taller-museo Santxotena de Artziniega hay, desde el pasado 7 de mayo y hasta el próximo 5 de agosto, un vacío. Se trata del hueco dejado por la escultura de bronce que Xabier Santxotena realizó en homenaje a Miguel de Unamuno en la década de los 90 del siglo pasado. No es que la hayan robado, ni mucho menos, sino que está de viaje. Concretamente, en la sala de San Eloy de Salamanca y junto a otras 126 obras que, entre esculturas, pinturas e instalaciones, configuran la exposición Iconografía unamuniana con la que la USAL ha querido honrar la memoria de su rector más universal en el VIII centenario de la universidad salmantina.

“En un principio se interesaron por la máscara del padre de la famosa máxima venceréis pero no convenceréis que tengo en una de las bordas del parque escultórico de Arizkun, para ponerla fuera de la exposición dado su tamaño, pero se echaron atrás por miedo a que se estropeara, y al final se decantaron por el mismo busto, pero en bronce y de menor tamaño, que pertenece a la colección que se muestra en Artziniega”, explica Santxotena, en referencia a la cabeza totémica de madera de encina, roble, nogal y avellano, y ensamblada que, con unas medidas de 230 por 220 por 180 centímetros, dedicó en 1996 a la memoria del famoso escritor y filósofo de la Generación del 98, dentro de su serie Prohombres del país.

De hecho también las tiene en homenaje a su maestro Oteiza y a su abuelo materno “el artesano de la madera y agote que más me ha influenciado”, así como a otros personajes relevantes. “De esta familia hice ocho y se quedará ahí, ya que hablamos de cabezones de dos metros y medio de altura y una tonelada de peso”, describe el escultor que, en estos momentos, anda dando forma a la novena máscara tributo a las pro-mujeres del país.

La serie interminable Otra serie de inmensos bustos de metro y medio de alto y de entre 400 y 500 kilos de peso, esta vez “interminable, porque seguiré hasta que me queden fuerzas honrando la memoria de mujeres extraordinarias que han tenido poco reconocimiento social, en una sociedad matriarcal como la euskaldun”, apunta.

Entre ellas se encuentran Dolores Ibárruri La Pasionaria;la donostiarra Catalina de Erauso, a la que llamaban la Monja Alférez en el Siglo de Oro español;también está la protectora de los agotes Juana de Albret, la princesa calvinista que en 1570 mandó traducir la Biblia al euskera por Jon Lizarraga;así como Sor Inés de la Cruz, o la poetisa alavesa Ernestina de Champourcin de la Generación del 27 y muy allegada a Juan Ramón Jiménez;e Inesa de Gaxen, una mujer acusada de brujería que se escapó del inquisidor francés Pierre de Lancre y murió en Hendaia. A ellas se ha unido, recientemente, la propia esposa de Santxotena, la pintora Teresa Lafragua, “porque es una mujer brava, apasionada, incansable y con una amplia visión de las cosas”, dice;además de Graciana de Barrenetxea, una vecina de Zugarramurdi que con más de 80 años fue acusada por el inquisidor de ser la Reina del Akelarre, según la famosa sentencia del Auto de Fe que se llevó a cabo en Logroño en 1610, acusando de brujería a muchos vecinos de esta localidad navarra y de otras cercanas, que acabaron en la hoguera porque se resistieron a confesar lo que no eran. “Una auténtica salvajada que tenía de fondo falsos testimonios por pura venganza, ya que en aquellos tiempos Zugarramurdi se independizó de Urdax y eso implicaba la pérdida de tributos. Los maridos de estas mujeres que acabaron quemados vivos, aunque eso no lo recoge la historia, eran molineros y carpinteros;es decir, agotes”, explica Santxotena.

A este busto le seguirán más. “En mi taller siempre tengo entre manos tres o cuatro piezas a la vez, y una de ellas siempre es una mujer. Ahora mismo estoy con La Pola”, explica, en referencia a Policarpa Salabarrieta, la heroína colombiana de la Independencia que murió fusilada con 31 años, durante la reconquista española en 1817. “En cuanto la acabe me pondré con la de Elvira Zipitria, una guipuzcoana considerada la primera andereño en lo concerniente a la enseñanza del euskara”, matiza.

Estas esculturas no son las únicas piezas nuevas que se han sumado al fondo escultórico del taller-museo Santxotena de Artziniega. De hecho, acaba de terminar su particular homenaje al Gorbeia “con sus cinco cuevas reflejadas, en especial Mairuelegorreta y Supelegor, la residencia estival de la diosa Mari”. Otra pieza de 2,35 metros de altura y 1.200 kilos de peso, elaborada “con todas las maderas de este monte, desde avellano, tejo y abeto, hasta roble, haya, castaño, pino y encina”;y a ella le ha tomado el relevo en su taller una escultura a Gaueko “el genio de la noche de la mitología euskaldun” y el tercero de los cuatro tramos que configurarán el homenaje a Amaiur, uno de los últimos reductos de resistencia durante la conquista del Reino de Navarra en el siglo XVI. Tampoco ha dejado de lado la puesta en valor de la historia de su pueblo, los agotes, con un nuevo Tablón de la memoria, en el que está plasmando “las más de 450 firmas de maestros canteros que he logrado recopilar”, ni su serie de denuncia a la guerra.

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