La otra mirada

Plásticos de doble filo

Por Nekane Lauzirika - Lunes, 4 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

sin ti me muero y contigo me matas. En cumplimiento tardío de la normativa europea el próximo uno de julio se prohibirá la entrega gratuita de bolsas de plástico en las tiendas, excepto las más ligeras de pocas micras de espesor. Es decir, que se cobrarán hasta que a partir del uno de enero de 2020 se prohiban todas las bolsas de plástico que no sean reciclables y/o compostables. La razón es evidente, montañas de plásticos no degradables en vertederos, miles de plásticos hasta en las montañas más elevadas, enormes islas de plástico-basura (Gran Parche de Basura del Pacífico) indestructibles como la que se encuentra entre California y Hawai con extensión similar a Francia-Alemania-España juntas con 80.000 toneladas acumuladas y en crecimiento exponencial. Actualmente sólo un 10% se recicla y el resto son imperecederos en tempo humano porque necesitan 400 años para su degradación;así que mientras tanto, además de afectar a la navegación, se desmenuzan en trocitos más pequeños pasando a la cadena alimenticia, de modo que retornan a nosotros como unboomerang. Literalmente, están destrozando el planeta, así que prohibirlos parece acertado, y aunque vayamos tarde a este concierto mundial, la decisión de poner en marcha esta prohibición es plausible.

Sin embargo, no sé si podremos vivir sin ellos. Porque en el Estado consumimos casi 8.500 millones de bolsas de plástico al año, unas 180 por habitante/año frente a las 4 que utiliza de media un ciudadano finlandés. Nuestro modesto objetivo es bajar a 90 en el 2019 y a 40 en el 2025. Desde que el protoplástico se inventara en 1860, los plásticos modernos actuales copan nuestro mundo desde hace más de un siglo. Anteayer compré madalenas expuestas en una gran caja de plástico, cogí una bolsa de plástico y dentro cada madalena estaba en su estuche plástico. Escribo con bolígrafos de plástico, guardo mis cuartillas en una funda de plástico, me dan las medicinas en una bolsa de plástico y en el congelador guardo alimentos empaquetados en plástico… sumen y sigan. Duraderos, resistentes, ligeros, versátiles y económicos… son como el yerno perfecto, el material ideal si no fuera por un “nimio detalle”: están destrozándonos el planeta Tierra-GAIA de nuestros amores y dolores.

Investigadores como Eugene Chen del Departamento de Química de la CSU-Colorado ya han presentado prototipos de polímeros reciclables sustitutos del plástico actual, pero el proceso va lento, demasiado lento. Pensemos en el petróleo como materia prima del plástico actual, en las petroleras que los mangonean, en las refinerías, en las empresas que los fabrican, en las que los distribuyen… en los empleos que generan, en los impuestos que pagan y en los usuarios que nos hemos acomodado a ellos. La solución es seguir utilizando plásticos pero sostenibles y libres de residuos, un sueño de un plástico química o biológicamente reciclables del todo.

Difícil envite el sueño de vivir sin plástico imperecedero;años empujándonos a ser plástico-adictos para ahora decirnos que son perniciosos resulta demasiado cambio para nuestro pequeño mundo hiperplastificado. Plástico en el mismo doble filo del tabaco antes y ahora, de las grasas saturadas, del alcohol, del petróleo o la energía solar… siempre ante dilemas.

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