Sánchez diseña su gobierno como guiño a la igualdad

El ministerio del ramo estará adscrito a la vicepresidencia de Carmen Calvo
Se decanta por un perfil técnico en Economía para tranquilizar a Europa, y coloca a una fiel a Díaz en Hacienda

Míriam Vázquez - Miércoles, 6 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO - En su aterrizaje exprés en la Moncloa, de manera totalmente sobrevenida por la sentencia del caso Gürtel contra el PP, el socialista Pedro Sánchez apenas ha tenido tiempo para pensar sus próximos pasos al frente del Gobierno español, pero ha dejado claro que su prioridad es lanzar unas primeras señales en materia de igualdad entre mujeres y hombres, un terreno de gran simbolismo con el que pretende recoger el guante de la histórica movilización del 8 de marzo. A falta de que concrete hoy todos los nombres de su equipo de gobierno, Sánchez ha decidido recuperar el Ministerio de Igualdad y elevar el rango de esta cartera: por primera vez en la democracia, será la vicepresidenta, Carmen Calvo, quien se encargue de esta cuestión;y lo hará, además, en un gobierno donde las áreas más decisivas en la acción política, Hacienda y Economía, quedarán en manos de dos mujeres. En Economía, coloca a Nadia Calviño, un perfil muy llamativo y casi tecnócrata con el que parece evidente su intención de lanzar un mensaje tranquilizador a Bruselas. Los equilibrios los ha hecho también a nivel interno, colocando en Hacienda a una consejera de Susana Díaz, con el debate sobre la financiación autonómica abierto en canal. Andalucía se siente perjudicada por el modelo, lo que ha provocado que desde ese territorio se escuchen voces críticas contra el Concierto vasco.

Desde que Pedro Sánchez se hizo con la presidencia española, en el entorno socialista de Madrid y de Euskadi se ha comentado con insistencia que el nuevo inquilino de la Moncloa va a fijar como prioridad la agenda social y la igualdad porque necesita desplegar una agenda clara en ese ámbito. Por convicción propia y porque el partido con mayor número de escaños que lo apoya en el Congreso de los Diputados es Unidos Podemos. Probablemente, sus primeras decisiones no tendrán que ver con los traspasos de competencias a la comunidad autónoma, aunque también va a abordar el reto territorial y, sobre todo, el catalán, donde aprecia mayor urgencia.

En esa línea se entiende el guiño en Administraciones Públicas, donde coloca como ministra a la catalana Meritxell Batet. Ella va a desempeñar el papel que hasta ahora tenía Soraya Sáenz de Santamaría, la encargada de abordar las conversaciones sobre las transferencias con el consejero vasco Josu Erkoreka, y la emisaria de Rajoy en las conversaciones con el exvicepresident catalán Oriol Junqueras. El PNV había dicho el lunes que encargar a un catalán o a un vasco esa tarea sería buena señal. Sus expectativas se han cumplido.

Sánchez tiene por delante, al menos, los cien días de gracia que por cortesía se concede a todos los gobiernos entrantes. El Ejecutivo vasco espera que asuma el pacto de coalición firmado por su propio partido en la comunidad autónoma, donde PNV y PSE apuestan por el traspaso de todas las competencias. Sin embargo, son conscientes de que no es realista ni justo pedir un gesto inmediato, cuando ni siquiera se ha asentado su gobierno. El primer Consejo de Ministros tendrá lugar el viernes. El PDeCAT, ERC, PNV y EH Bildu apoyaron su moción de censura, y el PSOE asume que han hecho la lectura de que esperan de él una mayor sensibilidad. Sánchez necesita tiempo y lanzar unos primeros gestos en materia de igualdad salarial entre hombres y mujeres, pensiones y memoria histórica, unos campos simbólicos que son determinantes para cumplir con su electorado y con su principal socio, Unidos Podemos. En autogobierno, es consciente de las dificultades para una reforma constitucional, pero espera sentar las bases antes de las elecciones.

La imagen que el entorno de Sánchez cree que no se puede permitir es comenzar su mandato pagando a los nacionalistas el respaldo que le brindaron. PP y Ciudadanos lo han acusado de tener pactos ocultos con el independentismo. En ese contexto, Sánchez ha colocado a un perfil muy centralista, Josep Borrell, en Exteriores, y la propia Calvo, su vicepresidenta, negoció la aplicación del 155 en Catalunya. También ha tenido que hacer equilibrios mirando a Europa para lanzar un mensaje de calma a los mercados, y mirando dentro del propio partido, colocando en Haciencia a la actual consejera del ramo en Andalucía, María Jesús Montero, una colaboradora de Susana Díaz. La baronesa crítica con Sánchez recibe esta ofrenda de paz y logra colocar a una afín en la cartera encargada de abordar la financiación autonómica.

En cuanto a Economía, Sánchez no ha podido lanzar un mensaje más contundente a Europa. Con la designación de Calviño, directora general de Presupuestos de la Comisión Europea, sella su compromiso con el rigor y los objetivos de déficit. Aunque su perfil es muy técnico y ha estado ligado a tareas liberalizadoras como los conflictos de competencia, Sánchez ha primado este mensaje tranquilizador y colocar como interlocutora en Bruselas a una funcionaria conocida en Europa, con capacidad de interlocución y negociación.

En su gobierno monocolor, también se ha rodeado de sus más fieles colaboradores. Al portavoz José Luis Ábalos lo ha situado en Fomento, una cartera de peso que se encargará de las obras públicas;Margarita Robles también entrará en el gabinete, probablemente en Justicia o Interior;y la gallega Pilar Cancela tendrá una cartera sin especificar. La valenciana Carmen Montón, que se mantuvo fiel a Sánchez durante la rebelión de los barones que lo desbancó de la secretaría general, será ministra de Sanidad. Por lo tanto, el vasco Rafael Bengoa se cae de la lista. Las opciones de Patxi López también parecen desvanecerse, aunque no se descarta que pueda tener un cometido en el gabinete.

ecologismo Sánchez pondrá en marcha una cartera de Medio Ambiente y colocará al frente a Teresa Ribera. Aunque avaló el almacén de gas Castor, su figura es muy valorada por los ecologistas. Sánchez pretende trasladar la idea de que va a producirse un giro en la política energética.