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Viajeras en femenino

Rosa Arizmendi, Igone Atxurra y Julia Velasco coordinan los detalles de los fines de semana culturales que se llevan a cabo desde hace dos décadas. (E.Castresana)

Julia Velasco, Rosa Arizmendi e Igone Atxurra organizan salidas para las mujeres de Alonsotegi Empezaron emulando a las cuadrillas masculinas y ya preparan su vigésimo fin de semana fuera

Elixane Castresana - Jueves, 7 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Alonsotegi - Julia Velasco, Rosa María Arizmendi e Igone Atxurra llegan cargadas de papeles. Están en plenos preparativos del viaje con el que enmarcarán veinte años de excursiones culturales por todo el Estado repitiendo el destino del primer viaje de la cuadrilla de mujeres autodenominadas Neskatxoak que formaron en Alonsotegi. Pasearon su independencia ante la universidad, las catedrales o la casa de las Conchas cuando reivindicar la igualdad costaba más que ahora. Pero aparcan por un momento los mensajes al móvil y las notas a bolígrafo para retratarse en uno de los lugares del municipio que recomendarían a los visitantes para sacarse una foto: el moderno puente sobre el Kadagua que se cuela en los telediarios cada vez que sube el caudal del río. Por el camino, se encuentran con un autobús como los que les resultan tan familiares.

“Desde los años setenta”, los hombres de Alonsotegi “se marchaban de excursión un fin de semana al año”. Las mujeres no se resignaron a esperarles enclaustradas entre cuatro paredes. “Nos dijimos que por qué no podríamos hacer nosotras lo mismo y rápidamente nos pusimos manos a la obra”, cuenta Julia. “Cerca de sesenta” se apuntaron. Después de varias salidas de en las que regresaban en el mismo día, se lanzaron en 1998 reservaron plazas en un hotel para pasar una noche fuera. Cosecharon tal éxito que “la gente hacía cola a las seis de la mañana frente a la oficina de la BBK para inscribirse” y, ante la rapidez con que se llenaba el vehículo contratado para los desplazamientos, debían reforzar el servicio. Ellas lo achacan a que “en aquella época no se salía fuera con tanta frecuencia como ahora”, con el condicionante del género. Los viajes en femenino supusieron una revolución para muchas mujeres criadas en una cultura que las confinaba al cuidado de la familia y el hogar.

Mujeres vitales, que al mismo tiempo hallaban su espacio con su implicación activa en el movimiento asociativo local. Casi siempre dentro de Alonsotegi. En los primeros viajes coincidió el entusiasmo de varias generaciones. “Se apuntaron vecinas hasta de ochenta años”, rememora Julia, que formó parte del programa cultural desde el principio. Además, “los ayuntamientos todavía no habían incorporado áreas de Igualdad en el organigrama municipal”. Autodenominadas Neskatxoak, conocieron “León, Toledo, Ávila, Segovia, Barcelona, Valladolid, Jaca o Ponferrada.

Aunque el número de asistentes “ha atravesado unos años de bajada”, no han dejado de salir, fieles a las tradiciones. Como vestir camisetas conmemorativas durante los viajes “en las que no falta el escudo de Alonsotegi” y organizar una cena de hermandad a la vuelta de cada excursión en la que “abrimos una encuesta para elegir dónde viajaremos la próxima vez”. En el último encuentro se alzó con la victoria Salamanca y allí regresarán.

Meses de preparativos En marzo se embarcaron en los preparativos, “porque hay que prever un plan B por si nos encontramos con que no hay plazas suficientes en los hoteles o cualquier otro imprevisto”. Menos mal que “el WhatsApp nos allana el camino de la organización”. Intentan repetir el mismo esquema que funciona estupendamente desde hace dos décadas: “desplazamiento el viernes con tiempo libre al llegar, recorrido con guía por la ciudad que visitamos el sábado y el domingo ya de vuelta solemos parar en un sitio cerca de Alonsotegi”. “Si me reencarnara, montaría una agencia de viajes”, bromea Julia, ya toda una experta en coordinar todos los detalles de la planificación.

Por encima de los lugares que les dan la oportunidad de descubrir, se quedan “con la relación de amistad que hemos entablado con muchas mujeres de Alonsotegi que de otra forma no hubiéramos podido conocer”. De hecho, “nos ha ocurrido que algunas que no han podido viajar siguen viniendo a la cena que se celebra después”. Por cierto, “los hombres ya han dejado de reunirse en sus excursiones”.

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