Rojo sobre blanco

Fichajes y Berizzo

Por José L. Artetxe - Jueves, 7 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

CUANDO solo han pasado dos semanas de la celebración del partido que cerraba el calendario 2017-18, el Athletic ya ha oficializado cuatro incorporaciones: el entrenador y tres jugadores. Es evidente que el club se ha dado prisa en un intento por lograr que se visualice que la siguiente temporada ya está en marcha. El borrón de un año triste reclamaba la apertura de una cuenta nueva.

Esta celeridad demostraría que los responsables del área deportiva no han asistido de brazos cruzados al decaimiento del equipo, aunque las altas de Capa, Ganea y Dani García no puedan interpretarse únicamente como una reacción que se produce al comprobar que las cosas no funcionan. Uno de los fichajes estaba amarrado desde el pasado verano y los otros dos con una antelación asimismo considerable, cuando aún no podía saberse a ciencia cierta dónde acabaría el equipo o que, como consecuencia de esto, la etapa de Ziganda sería tan breve.

También se sabe que en los dos últimos años, desde la llegada de Raúl García hasta ahora, un período con el capítulo de fichajes desierto, hubo intentos que no cuajaron. Y cabe suponer que todavía hay posibilidades de que cristalice alguna incorporación más. Al menos, el Athletic se ha dirigido a un futbolista cuyo nombre ha aparecido en esas listas inevitables por estas fechas y para el que no se ha organizado un acto de presentación. De momento se desconoce si este movimiento concreto u otros que pudieran existir se plasmarán en un contrato. Tiempo hay hasta el cierre del mercado, pero por si acaso el Athletic transmite que quieto no ha estado ni está, si se estima que el acuerdo con Eduardo Berizzo es bastante reciente, desde luego muy posterior a los alcanzados con el trío citado.

Fichar es el verbo favorito de estas fechas, se conjuga con gran alegría, se repite sin control en los medios de comunicación y sirve de sustento al pueblo durante las vacaciones. El Mundial no deja de ser una formidable excusa para multiplicar rumores y expectativas. En principio, al Athletic ni le va ni le viene lo que se cueza en los mentideros de la cita de Rusia, aunque nunca hay que descartar que le afecte por el efecto dominó que a veces provoca una venta o una compra.

En el análisis del bajón sufrido por el Athletic ha prevalecido la teoría de que se ha notado la comentada ausencia de refuerzos. Según esta opinión, la plantilla habría acusado la falta de sangre fresca que contribuye a espolear la competencia, con el consiguiente aumento del conformismo. Un grupo habituado a dar la talla habría cedido a la tentación de la autocomplacencia, peligro que suele desembocar en que jugadores contrastados se instalen en un nivel de rendimiento inferior al que les corresponde.

Es posible que haya habido una parte de esto en el cóctel que entre todos han elaborado en Lezama, pero volviendo a los fichajes, estos siempre son una incógnita. Un día habrá que repasar el balance de los fichajes para poner a cada cual en su sitio y de paso a los que ya estaban aquí. Al margen de la identidad de las altas y de que el club cuenta con un abanico de alternativas en el mercado muy reducido, se antoja más determinante la figura del entrenador. No en vano, hablamos de una plantilla que, en términos generales y puesto por puesto, reúne calidad suficiente para codearse en la mitad alta de la tabla, aspirar a metas que en absoluto le son desconocidas y, por supuesto, no defraudar a la afición. En la presente coyuntura, por mucho que el hambre de los nuevos se vaya a agradecer, la tecla que no puede fallar se llama Berizzo. De su criterio y de la jerarquía que diseñe en el vestuario va a depender básicamente el futuro inmediato del Athletic.

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